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El Periódico Mediterráneo

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Basilio Trilles

BABOR Y ESTRIBOR

Basilio Trilles

Del baile al llanto

En tres días Mónica Oltra pasó del baile desenfrenado y la quijada saltando de tanto sonreír, teatralizando aquello de que aquí estoy yo y no me muevo, al llanto del adiós y los obituarios amables de quienes hasta hace media hora eran sus incondicionales. Todos somos necesarios, pero nadie imprescindible, reza el refranero popular hecho verdad en el episodio de la lideresa tótem de la izquierda nacionalista valenciana. Situaciones naturales de la política. Si bien el caso Oltra siempre estuvo perdido, ya lo dejó caer la consellera Gabriela Bravo, exportavoz del Consejo del Poder Judicial y fiscal de carrera, ahora mismo la que más manda en el Gobierno de Ximo Puig. El pasado mes de mayo Bravo deslizó que de estar en situación similar dimitiría, aunque rectificó por mor de la estabilidad de gobierno.

Pese a lo irreversible de la situación, Oltra estaba dispuesta a aguantar contra viento y marea, apoyada en un discurso tan vacío como contradictorio con su propia forma de actuar y entender la política. La prudente indecisión de Puig logró retrasar unas horas lo inevitable.

Tenía decidida la destitución

En Compromís sabían que el president, con lógico criterio, tenía decidida la destitución de la vicepresidenta y ella, advertida por sus más íntimos, renunció a todos los cargos entre lloros, a punto de ser guillotinada mediante el DOGV. Después hemos conocido que 24 horas antes del esperpento a modo de despedida la Policía Nacional había registrado durante nueve horas las dependencias de la Conselleria de Igualdad, incluido el despacho de Oltra.

La resistencia de Oltra, iluminada por el mismo haz que ciega a cualquier megalómano, además de resultar baladí, ha infligido serio daño al Pacto del Botànic. Al tiempo.

Periodista y escritor

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