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El Periódico Mediterráneo

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Pablo Sebastiá

PUNTO DE VISTA

Pablo Sebastiá

El Grao en verano

A todos nos gusta irnos de veraneo. Somos muchos los castellonenses que en estas fechas pasamos varias semanas en Oropesa, Benicàssim, Peñíscola, la playa de Almassora, de Moncofa o de Torreblanca. Y aunque la ola de calor no deja en paz ningún rincón de la provincia, siempre creemos que en esas segundas residencias, o cámpings, o apartamentos de alquiler, se está un poquito mejor que en el piso de Castellón.

Hoy, queridos lectores, quiero hablarles de uno de esos rincones en los que, de verdad, uno siente que está veraneando como un marqués. Y no es otro que el Grao de Castellón.

Sus playas, desde el planetario hasta el Gurugú, son una maravilla. Los restaurantes y terrazas de la zona hacen que el simple hecho de tomar una cerveza fresquita se convierta en una placer sin parangón. El restaurante Ri&Co es buena muestra de ello. Otro lugar en el que, al caer la tarde, se percibe con más intensidad la brisa marina es el Moll de Costa, junto a la plaza del Mar.

Un consejo

Si quieren un buen consejo, no dejen que pase el mes de agosto sin tomar un arrocito en el restaurante Galeón, disfrutar de un mojito en la Cervecería Moll de Costa y saborear un helado en La Valenciana del Paseo Buenavista.

El Grao de Castellón es un lugar extraordinario. La labor que los últimos presidentes de la Autoridad Portuaria han realizado para abrir la ciudad al mar ha dado buenos resultados.

Si no saben muy bien qué hacer esta noche, dejen que les aconseje visitar el puerto. Pasear por el muelle Serrano Lloberes y por el Paseo Buenavista, cenar por allí y tomar una copa después. No se arrepentirán.

Escritor

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