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El Periódico Mediterráneo

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Vicent García Nebot

Punto de vista

Vicent García Nebot

Vísceras veraniegas (4)

Para eso podrán servir nuestros impuestos y reducirá la posibilidad de que se gasten en extinción de macro-incendios

Cae ceniza sobre Peñíscola. Mucha. En la playa y por la noche todos los que estábamos cenando en el chiringuito teníamos briznas de pinocha quemada sobre nuestros hombros y cabezas. De Bejís a la playa de Peñíscola hay unos 160 km. Y entre calamares a la romana y mejillones al vapor alguien dijo que la culpa estaba en que el bosque estaba sucio y que, como no se limpiara, siempre estaríamos igual.

No creo en el concepto bosque sucio. Al fin y al cabo, un bosque no es un jardín y la vegetación no es suciedad. Ahora bien, nuestros bosques tienen un exceso de biomasa que hace impracticable la posibilidad de dominarlos en caso de incendios como el de Bejís o el de la Vall d’Ebo. Es un problema de gestión forestal. De aprovechar toda esa biomasa excedente para generar biogas (tan necesario ahora para nuestras industrias azulejeras), fabricar pelets y, de paso, controlar el crecimiento de nuestros bosques de forma organizada.

Pongamos que en los pinos que nacieron después de los incendios de hace 15 años y que crecen unos pegados a otros, compitiendo por el espacio, somos capaces de aclararlos y ayudar a los pinos más potentes a seguir creciendo. Que a estos pinos les quitemos las ramas bajas para que no estén en contacto con el suelo. Que mantengamos los cortafuegos y construyamos accesos para que los servicios de extinción puedan acceder a las zonas más complicadas. En definitiva, que hagamos estos trabajos de gestión forestal todo el año. Para eso podrán servir nuestros impuestos y reducirá la posibilidad de que se gasten en extinción de macro-incendios, y el dinero público no nos caerá quemado como ceniza sobre nuestras cabezas.

*Urbanista

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