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El Periódico Mediterráneo

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Henri Bouché

PUNTO DE VISTA

Henri Bouché

El mejor de los mundos

A veces recuerdo con cierta nostalgia y perplejidad aquellas afirmaciones de G. Leibniz, filósofo y matemático, cuando decía: «El mundo, tal como está, es el mejor de los mundos posibles porque entre todas las opciones, Dios, por su perfección, tuvo que escoger la mejor». Tesis que rechazaron filósofos como Descartes, Spinoza, Voltaire o Russel, entre otros. Y la cosa sigue contra este aparente desaguisado y optimista pensamiento, que a mí, personalmente me recuerda un chascarrillo que, con cierta gracia, me contaba un amigo, vendedor textil, que en sus frecuentes viajes le pidió a un cliente suyo, excelente sastre, que le confeccionara un traje. Pasó un día y otro día –como dice el verso-- y la confección no se terminaba. Al fin, se lo entregó y el cliente, resentido por la demora, le dijo: «Si Dios para hacer el mundo necesitó siete días, ¿cómo ha tardado usted dos meses en hacer este traje?».

Herido en su amor propio el sastre invitó al cliente a salir a la calle y a plena luz del día le enseñó el traje, perfecto. «Mire este traje –le dijo, mostrándolo orgulloso-- y ahora eche una mirada al mundo que hizo Dios en siete días y vea la diferencia».

El malestar que nos invade

Quizá la excesiva noticia en los medios de comunicación ayuda al fomento de la preocupación por el mal, sin negarlo, naturalmente. Pero ese exceso puede provocar aun más la inquietud por el malestar que nos invade y por el pesimismo que nos produce. Contra todo ello, esgrimir un optimismo moderado y realista. Aunar ambos presupuestos es una tarea que se nos impone frente a la situación innegable. No es el mundo que Leibniz propugnaba, pero es, en cambio, la meta a que debemos aspirar: mejorar el mundo en que vivimos.

Profesor

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