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Día Mundial contra la Violencia Machista

Gervasio Sánchez: "No es igual ser mujer que hombre en una guerra"

El fotoperiodista recoge en su último libro 90 impactantes imágenes de mujeres y niñas captadas en 25 conflictos a lo largo de su larga carrera | La presentación de la obra coincide con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Una joven de 15 años, atendida en un hospital de la región autónoma del Kurdistán de Irak, en 2006.

Una joven de 15 años, atendida en un hospital de la región autónoma del Kurdistán de Irak, en 2006.

"No es igual ser mujer que hombre en una guerra", afirma el fotoperiodista Gervasio Sánchez. "En un conflicto armado hay una violencia muy específica contra las mujeres", añade. Sánchez lo sabe muy bien, de primera mano, porque ha vivido de cerca, sobre el terreno, parte de las tragedias que ha sufrido el mundo en las últimas cuatro décadas, siempre con su cámara fotográfica y libreta de notas a cuestas.

Autor de varios libros y laureado con los premios más prestigiosos en periodismo, Sánchez presenta ahora, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la obra 'Violencias, mujeres, guerras', un volumen con 90 impactantes fotografías de mujeres y niñas víctimas de las guerras, de las dictaduras militares y de las crisis humanitarias. La primera fotografía data de 1984, en Guatemala. Las últimas captan el rescate de personas refugiadas en el Mediterráneo Central.

Editado con la ayuda del Instituto Aragonés de la Mujer, el autor nos transporta a 25 conflictos: nueve africanos, siete latinoamericanos, cinco asiáticos y cuatro europeos. Mujeres y niñas violadas, mutiladas por estallido de bombas o de minas, víctimas de enfermedades propias de la extrema pobreza o personas desplazadas o refugiadas de guerra. Tampoco faltan las madres que llevan décadas buscando a sus maridos o hijos desaparecidos y "que de tanto buscar se acaban olvidando de sus propias vidas", apunta el fotoperiodista.

Nombres y apellidos

"Ha sido un trabajo muy laborioso y selectivo. He tenido que escoger entre más de 500 fotografías". Cada una de las imágenes -muchas de ellas en formato retrato, donde las protagonistas aparecen mirando a cámara- va acompañada de un texto que acerca aún más si cabe al lector a la tragedia vivida por las protagonistas. "Me gusta personalizar las historias, dar nombre y apellido a las personas que fotografío, contextualizar las imágenes", sostiene el autor. "Los medios suelen hablar de cifras de víctimas, y cuantos más ceros tenga esa cifra más relevancia se da a la información. Pero detrás de ese número hay personas con nombres y apellidos, que tienen una historia detrás".

Sánchez lamenta el seguimiento "superficial" que hacen los medios sobre los conflictos armados. "Hace poco se puso de moda Afganistán, con la toma del poder de los talibanes. Y todos parecían conocer muy bien el país y el conflicto. Estos 'expertos', muchos de ellos ni siquiera han estado en el país, no han dejado de hablar de la tragedia que sufren la mujeres afganas", explica. "Parecen haber olvidado que hace 42 años que Afganistán está en guerra, desde la invasión soviética, y que las mujeres afganas han sido víctimas siempre", afirma. Las guerras no acaban cuando callan las armas.

Crímenes de lesa humanidad

También hace hincapié en la pasividad de la comunidad internacional ante los abusos de todo tipo que padecen las mujeres en situaciones de extrema violencia. Desde 2010 la ONU exige la persecución de los responsables de violación y de otras formas de violencia sexual en zonas de conflicto, actos que constituyen crímenes de lesa humanidad. "Hace tan solo una década que se adoptó esta resolución, cuando ha sido una práctica habitual a lo largo de la historia", recuerda el fotoperiodista.

"Cuando todo se desmorona y los puentes de convivencia se resquebrajan, aparece la sed de violencia insaciable del ser humano", escribe el autor en el prólogo titulado "Saquen mi cuerpo de la guerra": La violencia específica contra la mujer, utilizada habitualmente como arma de guerra, es parte de la gran tragedia. Este libro ayuda a no olvidarlo.

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