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El Periódico Mediterráneo

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Juguetes sexuales

La fabulosa industria del orgasmo femenino

Al calor de la ola feminista y del ‘boom’ del Satisfyer, las mujeres se han erigido en las principales consumidoras de un mercado en plena explosión

Juguetes eróticos femeninos.

Algo ha cambiado. Lo ha tenido que hacer para que los juguetes sexuales pasaran de objeto casi tabú a ser un tema de conversación más. Sobre todo entre las mujeres. Son ellas las que, con sus compras, han subido la temperatura de un mercado que, según los expertos, aún tiene margen para alcanzar el clímax.

La empresa de consultoría Grand View Research ha publicado un informe en el que valora en 33.640 millones el mercado de los juguetes sexuales en 2020. Calculan que la tasa de crecimiento anual se situaría en torno al 8%. De esta forma, estiman que para el año 2028 alcanzará los 52,39 mil millones de dólares.

“Los productos novedosos para adultos están ganando una posición general en la industria del bienestar sexual con su creciente popularidad entre todos los grupos de edad. La aceptación de la comunidad LGBTQ y el creciente interés entre las mujeres por experimentar con productos de bienestar sexual está promoviendo su adopción y, por lo tanto, impulsando el crecimiento del mercado”, señala el informe.

Salida a bolsa

Este crecimiento ha promovido movimientos en la industria. Lovehoney, fabricante británico de accesorios, se fusionó en agosto con su rival alemán WOW Tech Group, una empresa proveedora de productos premium de bienestar sexual. De esta forma han creado una compañía de unos 1.000 millones de euros, Lovehoney Group, que a su vez incluye también a Amorana, empresa suiza adquirida en septiembre de 2020. “Prevemos que la demanda de los consumidores se acelerará en todo el mundo”, asegura Johannes Plettenberg, CEO del grupo.

Otro de los gigantes es LELO. Este diseñador sueco de juguetes sexuales ha sido descrito como el Apple de la industria de productos para el placer. Ahora, según un artículo de ‘Bloomberg’, estudia salir a bolsa en Londres. Según sus fuentes, podría valorarse en más de 1.190 millones de euros. Tampoco Lovehoney Group descarta hacerlo en un futuro.

Mujeres de entre 25 y 35 años

En España, Platanomelón nació en 2015 con el objetivo de “democratizar los juguetes”. Por aquella época, explican, los “’sex-shops’ en España eran lugares oscuros, morbosos y no se caracterizaban por responder a las necesidades y deseos de todas las personas”. Desde su creación, fabrican y comercializan juguetes eróticos, en gran medida para mujeres de entre 25 y 35 años que adquieren su primer producto para experimentar en pareja o para ellas solas. Cuentan con embajadores e ‘influencers’ que explican su utilidad y beneficios para sus más de 3 millones de seguidores en redes sociales. A su vez, un equipo de sexólogas atiende a “cientos de consultas diarias en la comunidad virtual”.

“Desde la marca vemos el sexo como algo tan natural como salir a cenar, hacer deporte o ir al cine. Nuestro objetivo es ayudar a mejorar la vida sexual de las personas y la complicidad en la pareja, y aumentar la autoestima sexual", aseguran.

La clave del Satisfyer

Estas empresas venden todo tipo de productos. Desde vibradores en pareja con mando a distancia o vibradores conejitos que estimulan el clítoris y el punto G a la vez. Lelo, por ejemplo, tiene un vibrador de oro valorado en cerca de 12.000 euros.

Pero si hay un artefacto que ha marcado un antes y un después en toda esta historia es el succionador de clítoris. “Es, sin duda, uno de los productos más revolucionarios dentro del mundo de los juguetes eróticos de los últimos años. Al tratarse de un nuevo tipo de estimulación que, hasta entonces, no se había utilizado en el sector, llamó mucho la atención de personas que, o bien ya contaban con algún juguete erótico, o que todavía no se habían animado a adquirirlo”, explican desde Platanomelón, donde tienen su propio succionador.

“Me parece una falta de respeto que no venga en el paquete con un cubrecolchón o sábanas nuevas. Fuera de eso, lo recomiendo ampliamente, ¡es mi mejor amigo!”, o “mi casa está sucia, mi perro tiene hambre, mis amigos me echan de menos... estoy atrapada en este cacharro... pero feliz”, son algunos de los comentarios que ha recibido en Amazon el Satisfyer Pro 2 Next Revolution, el más vendido.

En dos minutos

En el 2019 se comercializaron dos millones de estos succionadores, un 440% más que el año anterior. Las ventas se multiplicaron por dos en 2020. El distanciamiento social sirvió para hacer caja. “Muchas mujeres y personas con vagina (en concreto el 83%) afirman llegar al orgasmo en dos minutos. Y, además, descubren que son multiorgásmicas”, reza la página de Platanomelón.

“El Satisfyer fue el juguete que sirvió en gran medida para romper el tabú de la masturbación femenina y la búsqueda del placer de nosotras para nosotras”, asegura la periodista Ana Requena, autora del libro ‘Feminismo Vibrante’ (Roca Editorial) “Eso –prosigue– ha ayudado a ahuyentar la vergüenza y el pudor sobre lo que las mujeres hemos vivido siempre como algo oculto o estigmatizado, muy al contrario que los hombres”.

¿Liberación o producto capitalista?

Claro que un éxito así siempre viene acompañado de críticas. Mientras las redes y el boca a boca subían la popularidad de este juguete, algunas personas lo han criticado por ser un producto capitalista más. En un sistema en el que impera la inmediatez, donde puedes conseguir una hamburguesa en tu casa en muy poco tiempo a golpe de click, también puedes alcanzar el clímax en dos minutos: algo así como el ‘fast food’ de los orgasmos.  

“El capitalismo, evidentemente, está en todas. Me hace un poco de gracia que la crítica se haga justo cuando estamos hablando de un objeto que sirve para el placer y el orgasmo femenino”, señala Requena. La periodista recalca lo “irónico que es que las mujeres refuercen el capitalismo si se corren en un minuto”, cuando no se cuestiona que los hombres se masturben con diferentes estímulos o logren el orgasmo de forma rápida.

Un sistema que, señala, “tiene muchísimos frentes desde los que se puede hacerle una crítica”. Pero no este. “Otra cosa –apunta– es que hagamos un discurso más amplio sobre el placer y el orgasmo. El Satisfyer es un objeto más, pero no el hallazgo para cambiar nuestra vida sexual. No sustituye a las interacciones personales, ni al autoplacer sin instrumentos, ni a otros juguetes. Está bien que reivindiquemos todos los placeres y orgasmos. A veces nos puede apetecer tener uno rápido y eficaz y, otras, algo más pausado”. 

La centralidad del clítoris

La psicóloga y sexóloga Mentxu Abril Elissalt opina que poner la tecnología al servicio de la sexualidad y, en concreto, “del placer de las mujeres, es algo maravilloso”. Pero también puede limitar, dependiendo del uso que se le haga. “Si me quedo simplemente con que el juguete sirve para satisfacerme en 5 minutos, no está favoreciendo ningún tipo de autoconocimiento”, señala. Yo depende del uso que se le dé y de qué punto parta la persona que lo utilice.

La especialista explica que no todo el mundo alcanza el orgasmo en dos minutos con un succionador, ni únicamente vale para el clítoris: también sirve para jugar y estimular otras partes erógenas. Su éxito, en opinión de la sexóloga, también reside en que “el clítoris parecía que era un actor secundario dentro de la sexualidad y la vagina la principal”. “Le ha dado mucha visibilidad y se ha extendido hasta a mujeres que no usaban juguetería erótica o que no le daban importancia a la intimidad sexual con ellas mismas”.

'Marketing' de "la vergüenza" genital

Claro que también hay empresas y sectores que sacan tajada de esta visibilización. Los problemáticos cánones de belleza –fomentados en gran parte por una industria que ha vivido tradicionalmente de exprimir las inseguridades femeninas– señalan ahora hacia la vulva, apunta la sexóloga. Así, aumentan las intervenciones quirúrgicas y empresas como Two L(i)ps, por ejemplo, ofrecen lo que vendría siendo una rutina facial de lo más amplia, pero para vaginas, con suero hidratante, cremas y hasta exfoliantes. En países como el Reino Unido, ya se habla del "márketing de la vergüenza genital", que se emplea en crear un nuevo nicho económico.

Con todo, Platanomelón explica que tanto los juguetes eróticos han tenido un papel importante en la liberación sexual femenina como al revés. La influencia es recíproca. Recuerdan que series como ‘Sexo en Nueva York’, pionera en tratar temas de sexualidad femenina como la masturbación, o incluso ‘50 Sombras de Grey’, “sin olvidar el importantísimo auge de movimientos en favor de los derechos de las mujeres”, son también claves del éxito de una industria que aún tiene mucho margen. 

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