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El Periódico Mediterráneo

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Amores pandémicos: la covid dispara el uso de 'apps' de contactos para ligar entre los jóvenes

Redes como Tinder han experimentado un auge entre los jóvenes de 18 a 25 años y han hecho surgir relaciones sentimentales

Óscar, en Zaragoza, y Cristina (en Málaga), durante una de sus videollamadas.

El coronavirus ha trastocado nuestras vidas y ha dado pie, o ha acelerado, a cambios en hábitos y rutinas. A los jóvenes de 18,19, 20 años, el estado de alarma y el correspondiente confinamiento forzoso de marzo de 2020 les llegó en un momento de sus vidas en que las relaciones con sus iguales son cruciales. Hijos de un mundo digitalizado, encontraron en las redes sociales vías alternativas para buscar esa interacción. Las horas de soledad en casa dan para mucho y, un año después, muchos de esos contactos han fructificado en relaciones sentimentales forjadas en pandemia y a través de plataformas como Tinder, Instagram, Twitch o Yubo. Y algunas de esas relaciones desafían incluso la distancia. Es el caso de Óscar, Samuel o Álvaro, estudiantes de Zaragoza el primero y de Barcelona los dos útimos, que desde hace ya unos meses mantienen una relación a distancia con jóvenes de Málaga, Alicante o València. O el de Elisabeth, Clara y Paula, que han descubierto Tinder como vía para conocer gente.

La pandemia, el acelerador

Es una tendencia social que no pilla por sorpresa a los expertos. "La pandemia ha sido un acelerador. Ha supuesto avanzar 5 o 6 años de golpe", señala Enric Soler, psicólogo relacional y profesor colaborador de Psicología y Ciencias de la Educación en la UOC, que subraya que la Generación Z es una generación "muy digitalizada. No tienen problemas en usar las redes para conocer gente y sentirse acompañada".

En la misma línea, Jaume Funes, psicólogo y educador, apunta que "el mundo digital ha cambiado las relaciones afectivas" y "multiplica las posibilidades de conocer gente". "La pandemia lo ha acelerado porque ha alterado las posibilidades de relacionarse físicamente. A determinadas edades hay cosas a las que no se puede renunciar", reflexiona Funes. "Las relaciones son estructuradores de la vida. Es un aspecto básico y los jóvenes han buscado fórmulas diferentes", añade.

Desde Tinder subrayan que actualmente más de la mitad de sus usuarios son personas de la Generación Z, de entre 18 y 25 años. Vicente Balbestre, director de Comunicación en el sur de Europa de esta plataforma de citas online, explica que antes de la pandemia ya habían empezado a ver un cambio en las reglas del mundo del 'dating', pero la pandemia lo ha acelerado. "2020 lo ha cambiado todo. La pérdida y la soledad que el confinamiento provocó en las vidas de los jóvenes ha propiciado una nueva fase en su intención de quedar con alguien o para encontrar nuevas formas de conectar".

Rompiendo tabús

Balbestre apunta que el uso de Tinder creció como el de otras apps por la pandemia y aunque admite que sin el covid las cifras no hubieran sido tan elevadas, sí subraya el cambio en el modo en que los jóvenes se relacionan. "Conocen a gente por otras vías, no solo por las tradicionales (discotecas, bares, fiestas, universidad...). Además, muchos prefieren las redes como paso previo: a través de la conversación se van conociendo con esa persona. Eso les da seguridad y confianza antes de saltar al contacto presencial", explica. Asegura que este sistema de conocer gente "ha venido para quedarse" y "se complementará con las vías tradicionales. Viene a sumar, es una ventana más". Y la Generación Z lo asume con naturalidad: "la Generación Z está rompiendo el molde de la tradición y los tabús al conocer gente nueva", añade. Le da la razón Soler: estos jóvenes "son honestos y rompen tabús".

Y estas relaciones, en ocasiones, vencen la distancia. "Las nuevas tecnologías suponen un factor muy relevante, que es que no hay distancia. Pero a nivel físico, sí que existe esa distancia. Lo bueno de esas relaciones es que como hay dificultades para quedar y verse, se valora más la relación y cada miembro de la pareja tiene más espacio personal y las relaciones son más oxigenadas", reflexiona Soler.

Óscar y Cristina (Zaragoza-Málaga)

Óscar y Cristina, él de 2002 y de Zaragoza y ella de 2003 y de Málaga, se conocieron la primavera de 2020 en un directo de Twitch. "Cada día éramos las mismas personas hablando por el chat, respondiendo a las preguntas que lanzaba el 'streamer'. Así nos fuimos conociendo', recuerda Óscar, estudiante de Químicas. Un día, el 'streamer' pidió a sus seguidores que enviaran vídeos para ponerles cara. Así fue también cómo Óscar y Cristina se pusieron cara. Al cabo de una semana, se pasaron a Instagram. Y dos semanas más tarde, a los WhatsApp. El pasado septiembre, se conocieron en persona en Málaga. "Al principio, un poco con miedo porque no sabías si la realidad iba a ser como la relación virtual. Pero fue muy bien, mejor de lo que esperábamos", confiesa el joven. Cristina, estudiante de Comunicación Audiovisual, aprovechó el puente de diciembre para viajar a Zaragoza. Y en Navidad, fue el turno de Óscar. "Aprovechamos puentes y vacaciones, lo que podemos. Ahora toca Semana Santa, pero intentaremos quedar antes", explica.

Samuel y María (Barcelona-Alicante)

Samuel, también de 2002, y María, de 2003, entraron en contacto en agosto de 2020. "Estaba aburrido en casa y me puse a buscar aplicaciones de directos. Di con Yubo y me la instalé", cuenta este estudiante de Administración de Empresas de Barcelona. Vio varios directos de gente que "explicaba su vida" desde su habitación hasta que, por la noche, 'conoció' a María, una chica de Alicante que estudia Protocolo y Relaciones Institucionales. Se cayeron bien y ese mismo día trasladaron la 'relación' de Yubo a Instagram. De ahí a las llamadas telefónicas. Y el pasado agosto, un año más tarde, se conocieron en persona. Samuel realizó su primer trayecto a Alicante. Luego le tocó a María desplazarse a Barcelona. Y así van, como Óscar y Cristina, aprovechando puentes y vacaciones. El último encuentro, las pasadas Navidades.

Álvaro y Carla (Barcelona-Valencia)

Álvaro y Carla, los dos de 2004, contactaron en agosto de 2020 cuando los amigos de él, de Barcelona, le agregaron a un grupo de whatsapp que tenían con unas chicas de Valencia. Con las discotecas cerradas y el toque de queda en marcha en Catalunya, ese grupo dio vida a Álvaro y sus amigos. "Cada día a las 22.00 horas nos conectábamos y hablábamos", explica. En enero de 2021 ya quedó claro que Álvaro y Carla tenían una afinidad especial y trasladaron a Instagram la interacción. Y en mayo, ya pasaron a las llamadas telefónicas. Ese mes se vieron por primera vez, cuando las chicas vinieron a Barcelona de fin de semana. Hubo conexión y la relación dio un paso más. "En verano, ella vino un par de veces y yo también fui a Valencia. En Navidad, fui yo también y supongo que en Semana Santa vendrá ella", explica Álvaro, que confiesa que "no esperaba" que una relación sentimental pudiera surgir así. "Sin la pandemia no sé si hubiera pasado", señala este estudiante de 2º de Bachillerato.

Paula y Pere (Granollers)

Paula, estudiante de segundo curso de Ciencias Políticas en la UPF, se descargó Tinder en noviembre de 2020 siguiendo la sugerencia de una amiga. "Lo hice sin ninguna intención de conocer a nadie. Solo por ver", explica esta joven de Granollers que prefiere conocer gente cara a cara. En esta app, contactó con un chico, también de Granollers. "Hablamos dos días y quedó ahí. Sí que nos pasamos nuestros Instagrams y de vez en cuando hablábamos, pero sin más. Fue el pasado verano cuando Paula y Pere --él estudiante de tercer curso de Ingeniería Civil-- coincidieron en una fiesta de amigos comunes y allí iniciaron su relación de pareja. Paula asegura que si no hubiera sido por la pandemia, ni se hubiera planteado usar Tinder. "A mí me gusta más el contacto cara a cara con la persona", afirma.

Elisabeth y Alexander (Blanes-Barcelona)

Elisabeth, de 2002 y estudiante de Ciencias Políticas de la UPF, empezó a usar Tinder en primavera de 2021, aprovechando que la funcionalidad Passport, que permite conocer gente del extranjero, era gratuita. "Llegué a esta app porque en Tik-Tok mucha gente la usaba", recuerda. "Primero fue por curiosidad, y luego la usé mucho. Coincidió con que casi no salía de casa por las restricciones y quería hablar con gente", explica. Dio con Alexander, un chico francés que estudia en Barcelona. De Tinder pasaron a Instagram y, aunque no tienen una relación formal, se han hecho buenos amigos.

Clara (Mataró)

Compañera de facultad de Elisabeth, Clara empezó a usar Tinder por indicación de su amiga. Fue en la primavera de 2021. "Las discotecas estaban cerradas y me animé a usar la app. He conocido a mucha gente, pero no he ido más allá", cuenta Clara, que confiesa que se sorprendió de encontrar en Tinder a mucha gente que ya conocía. "Pensé, todo Mataró está aquí. ¿Cómo es posible? ¿Qué hacemos todos aquí?", cuenta divertida. 

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