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El Periódico Mediterráneo

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Medio ambiente

Los vertidos de sustancias peligrosas a la cuenca del Segura se duplican en dos años

Las autorizaciones industriales para residuos tóxicos, una gran parte otorgadas a empresas de hidrocarburos, permiten desaguar casi 38 millones de metros cúbicos a cauces, acuíferos o al mar, una cifra más alta que en el Tajo o el Ebro

Rastro de espuma blanca durante las últimas lluvias en Murcia.

Los vertidos industriales con sustancias peligrosas en la demarcación hidrográfica del Segura se han duplicado en dos años. En 2020 este tipo de autorizaciones permitieron 46 vertidos sobre cauces, terrenos que infiltran a masas de agua subterráneas, en la desembocadura del río Segura o directamente al mar. Un año antes estos desagües con sustancias peligrosas eran una treintena pero en 2018 se contabilizaron un total de 21. En general, las aguas residuales con elementos tóxicos suponen el 5% de los vertidos autorizados al Segura.

Los ecologistas demandan más control sobre las aguas residuales tóxicas que terminan en acuíferos

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El Censo Nacional de Vertidos de 2020 que el Ministerio para la Transición Ecológica ha dado a conocer esta semana cifra en casi 38 millones de metros cúbicos los vertidos durante ese año en ramblas, acuíferos o en la costa murciana o alicantina. La cifra del volumen de sustancias vertidas en la demarcación del Segura no es de las más altas de España pero está por encima de las grandes cuencas hidrográficas como la del Tajo, Guadiana, Ebro, Guadalquivir o Duero, entre otras. Solo las demarcaciones de Galicia-Costa, Cantábrico Oriental, Júcar, Miño-Sil y Tinto registran más cantidad en este tipo de autorizaciones a las industrias más contaminantes.

Estos vertidos son legales ya que para lograr una autorización se debe solicitar permiso a las confederaciones hidrográficas en el caso de que estas derivaciones terminen en terreno perteneciente al dominio público hidráulico (ríos, ramblas, arroyos, embalses o acuíferos). Otro caso sería que terminasen en el mar o en la desembocadura de los ríos (aguas de transición), cuyo organismo encargado de gestionar esas peticiones son las propias comunidades si la cuenca atraviesa varias provincias, como el caso del Segura.

Escombreras o el aeropuerto

El riesgo que suponen estos vertidos obliga a las empresas autorizadas a llevar un análisis exhaustivo sobre las sustancias residuales y son sometidas a controles periódicos. Entre estas sustancias se encuentran algunas como el mercurio, plomo, cianuro, zinc, selenio, benceno o cobre. Para la demarcación del Segura, la CHS gestionó en 2020 una treintena de autorizaciones industriales, cuyos beneficiarios derramaban estos rechazos sobre cauces o ramblas que en su mayoría la Confederación no identifica. En otros casos sí, como la rambla del Charco en Cartagena, o de las Moreras en Mazarrón. Una gran mayoría de estos también son vertidos indirectos a los acuíferos, ya que las aguas residuales terminan en terrenos que infiltran.

Las empresas de hidrocarburos que operan en la Región, sobre todo en Cartagena y más concretamente en el Valle de Escombreras, acumulan una parte importante de estas visados de la CHS. El Ayuntamiento de Lorca también tiene una autorización para un vertido en el polígono de la Serrata, al igual que la empresa estatal AENA por las aguas residuales del aeropuerto de San Javier. Las industrias de otros municipios como Blanca, Calasparra, Murcia, Mazarrón o Puerto Lumbreras también tienen el visto bueno de la CHS, al igual que otros cuatro términos de Alicante.

El agua residual de España equivale a 33 veces el volumen del Mar Menor

El volumen de aguas residuales que se generó en España durante el año 2020 superó los 19.000 hm3, exactamente, 19.242 hm3. Sabiendo que un hectómetro cúbico son 1.000 millones de litros, realmente, es difícil imaginar y visualizar la magnitud de esa cantidad. Tomando como analogía la capacidad de almacenamiento que tienen los pantanos españoles, con esos 19.242 hm3 se podría llenar hasta el 34,28% de la capacidad total de nuestros embalses o casi 6 veces el embalse de la Serena (embalse más grande de España). Si se comparara con el volumen del Mar Menor, serían necesarios unos 33 ‘Mares Menores’ para contener toda esa cantidad de agua residual.

Más vigilancia

Las entidades conservacionistas de España, como es el caso de Ecologistas en Acción, han demandado más control y vigilancia sobre estos vertidos para comprobar los niveles de cada una de las sustancias tóxicas. Hasta ahora han denunciado permisividad en este aspecto y también el impacto que tienen sobre el estado de salud de los acuíferos, algunos en tan mal estado que han tenido que ser declarados en riesgo de no alcanzar el buen estado.

La rambla del Charco en Cartagena o de las Moreras en Mazarrón son cauces donde se derraman estos rechazos

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En total, los vertidos autorizados para las industrias en la demarcación del Segura ascienden a 108, con un volumen de 741 millones de metros cúbicos. La mayoría están catalogados como riesgo bajo o medio sin que sus rechazos lleven sustancias peligrosas. Las empresas de refrigeración o piscifactorías son otras de las industrias que cuentan con visto bueno, a lo que se suman las desaladoras, que contaron en 2020 con una decena de autorizaciones.

El Censo Nacional de Vertidos contabiliza un total de 876 derrames en aguas superficiales y subterráneas, abarcando también tanto a las industrias que han pedido autorización como a las aguas urbanas.

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