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El Periódico Mediterráneo

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Asturias

Una interina se queda sin oposición a maestra por una operación: “Es injusto”

Paula Menéndez, que tuvo que ingresar el martes, pide a Educación una solución porque dice que puede quedarse dos años sin trabajar

Paula Menéndez, recuperándose en una habitación del HUCA.

Paula Menéndez Fernández, natural de Cangas del Narcea y de 35 años, llevaba unos cuantos meses en la lista de espera de la sanidad asturiana aguardando por una operación. La última tras haber pasado por un cáncer de mama. Pero, casualidades de la vida, cuando finalmente recibió la ansiada llamada del hospital resulta que la fecha coincidía con las oposiciones de maestro Infantil y de Primaria a las que, tras un tiempo como interina, iba a presentarse. Era uno de los 5.000 opositores que este fin de semana y el que viene se jugarán en la región 398 puestos de trabajo. Pero, evidentemente, priorizó la salud. “No podía decir que no a la operación, llevaba esperando por ella desde el 4 de octubre y esta es una situación ya de por sí grave”, explica mientras se recupera del postoperatorio –que salió bien– en una de las habitaciones del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). “Es muy injusto”, asegura. Ahora, denuncia, puede quedarse incluso sin el trabajo como interina que tenía en un colegio de Navia.

Debido a la coincidencia de fechas –la de la operación y la de la oposición– buscó una mano amiga en la consejería de Educación que le ofreciera una solución. Buscaba algo de comprensión. No la encontró, denuncia. La única respuesta que le dieron, relata, fue que ante su caso no se podía hacer nada. “Me dijeron que me pondrían un ‘no presentado’ en el examen”, asegura. Un fastidio y una importante barrera para su carrera profesional. El proceso lo explica ella misma: “Me llamaron el jueves (día 9) del hospital para decirme que tenía que ingresar el martes porque el miércoles me operaban”, asegura. El sábado comenzaban los exámenes de la oposición. Una vez que colgó el teléfono con los servicios sanitarios se puso a llamar a la consejería. Se encontró una especie de laberinto burocrático. Habló, asegura, con funcionarios del área del personal docente, con el de interinos... Nada. La respuesta común con la que se encontró al otro lado de la línea telefónica era que su caso no estaba contemplado como excepción. El reglamento de las oposiciones solo recoge que se puede fallar al examen de manera justificada aquellas que vayan a dar a luz. Solo las embarazadas pueden retrasar la prueba. Trató también de enviar correos electrónicos explicando su caso particular sin ningún éxito. Nada. “Estaba en una situación que considero que es lo suficientemente grave”, asegura. La operación que le quedaba, y a la que se sometió el miércoles pasado, fue para reconstruir la mama después de pasar por un cáncer. Una intervención delicada. De hecho, aún le quedan diez días de reposo en el hospital.

Menéndez era hasta ahora interina en un colegio de Navia. Estaba, por lo tanto, muy alta en la lista de opositores, con una buena puntuación. Pero, al no haberse presentado al examen, su situación puede dar un vuelco radical. Tanto que teme que, por el hecho de no haberse podido presentar ni para poner su firma en la hoja del examen, acabe al otro lado de la lista. Y, por lo tanto, ya no pueda volver a trabajar. Al menos, no hasta que vuelvan a convocarse nuevas oposiciones para maestros de Infantil y Primaria que, por lo general (excepto durante los años de la pandemia) suelen tener lugar cada dos años. “Con firmar me hubiera bastado para que no me sacaran de la bolsa”, lamenta. Pero no era posible, estaba ingresada en el hospital.

Llegado el caso asegura que aceptaría cualquier solución. Una que no vería con malos ojos sería la de hacer el examen a la vez que las opositoras que estaban embarazadas y que sí que pudieron aplazar la prueba por los cauces administrativos habituales. También asegura que otras opciones que le dieron fue la de esperar a que salgan publicadas las notas y en ese momento recurrir. Aunque esta salida la ve algo complicada. “Lo que espero es que tengan corazón, porque esto le puede pasar a cualquiera, cualquiera puede tener un accidente, cualquiera puede tener que someterse a una operación... No es justo”, asegura.

Lo que tiene claro es que no va a quedarse callada y que va a plantar cara y luchar por seguir en la bolsa.

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