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El Periódico Mediterráneo

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El peso invisible

"No supe qué era la carga mental hasta que fui a terapia"

Mujeres que han sufrido este malestar animan a tomar conciencia y a aprender a delegar | "Cuando tu cuerpo no puede más, hay que escucharlo", avisa Laura Rincón, madre de dos niños

Laura Rincón, jugando en el parque con su hija L, es una madre de dos hijos que sufre de carga mental. Zowy Voeten

La detección temprana de la carga mental es una tarea pendiente. Es difícil distinguir este malestar sin asociarlo directamente a periodos de ansiedad o estréspero la carga mental, afección que padecen tres de cada cuatro mujeres en España, va mucho más allá. La organización de las tareas del hogar, los cuidados de los niños o el estrés laboral son factores que, unidos, incrementan el riesgo de sufrir carga mental. Son muchas las mujeres que no conocen este término y es cuando entran por primera vez a la consulta de un psicólogo cuando le ponen nombre a su malestar.

Laura Rincón, maestra de 40 años y vecina de Calella (Maresme), explica que la carga mental es un continuo en su día a día. Madre de dos niños de doce y cuatro años, vive con la dificultad añadida de que el mayor está diagnosticado con síndrome de Asperger y dislexia. "Si ya es complicado lidiar con el trabajo, la organización de la casa y el cuidado de los niños, yo tengo una dificultad añadida y es estar pendiente de mi hijo mayor que requiere de una atención especial y constante", explica.

Factura psicológica

El proceso de diagnóstico de su hijo fue muy largo y duro. Cuando el niño tenía apenas dos años ella ya empezó a notar que algo no iba bien, pero no fue hasta hace apenas tres cuando dieron con lo que le pasaba. Asegura que hasta entonces la "trataban de madre obsesiva" y que esta frustración de no saber lo que le pasaba al niño y de sentirse incomprendida le pasó factura psicológicamente. "El proceso de diagnóstico de mi hijo fue muy frustrante para todos. Nadie sabía decirnos qué le pasaba y esto genera un estrés extra. La preocupación constante por él y la atención específica se añadían al estrés que me generaba mi trabajo, al cuidado de mi hija menor y a la organización de mi casa". Y todo esto prácticamente sola, ya que su marido está casi siempre fuera por trabajo.

La terapia psicológica ha sido la herramienta que ha ayudado a Laura a lidiar con todo ese estrés y a ponerle un nombre a toda la sobrecarga que tenía. "Yo he pasado por procesos de terapia e incluso he tenido que pedir la baja por ansiedad. No es fácil desprenderse de la organización de la casa y el trabajo, pero cuando tu cuerpo no puede más, hay que aprender a escucharlo y a delegar", explica la maestra. Ahora asegura encontrarse mejor y haber encontrado un equilibrio. "Cuando diagnosticaron a mi hijo sentí alivio porque por fin encontré respuestas. Esto me ayudó a disminuir el estrés y a poder compaginar mejor el trabajo con mi casa. Ahora la carga mental ha disminuido. He aprendido a delegar mucho en mi pareja, que, aunque no esté todo el tiempo, se implica tanto como yo y siempre ha intentado hacer lo posible para que yo estuviese bien", concluye.

Dificultad en la pareja

Para Marina el proceso de asimilar que sufría carga mental fue complicado y doloroso. Poder mejorar su salud mental le costó una relación y muchos meses de terapia pero, según afirma esta barcelonesa de 29 años, entender y aceptar qué le pasaba ha marcado un antes y un después. "Yo no supe qué era la carga mental hasta que empecé a ir a terapia. Pensaba que tenía problemas de estrés laboral y que no era capaz de organizarme. Cuando supe qué me pasaba mi vida cambió totalmente y ahora puedo decir que he aprendido a llevar el control de mi vida de un modo que me permite estar sana mentalmente", explica la joven.

Marina acudió a terapia por primera vez para poner fin a la ansiedad y el estrés. El teletrabajo llegó a su vida en 2020 para quedarse de manera definitiva, a diferencia de lo que le ocurrió a su pareja, que con los meses volvió al trabajo presencial. A Marina esto le implicó un cambio de vida: no había separación entre su espacio laboral y su espacio doméstico y, de manera casi automática, vio como le aumentaba la carga de las obligaciones del hogar.

"Yo en mi casa lo llevaba todo, pero ‘no me importaba’ porque teletrabajaba y mi pareja, en cambio, se pasaba el día trabajando fuera. Entonces yo lo justificaba con que él simplemente me ayudaba en lo que podía y yo estando en casa no tenía excusa de no hacer nada", cuenta. Pero toda esa lista de tareas le empezó a pasar factura. Migrañas, dolores de espalda, fatiga constante y cambios de humor fueron los síntomas que hicieron saltar las alarmas. Ahí fue cuando empezó a asistir a terapia y se dio cuenta de que lo que tenía no era estrés o ansiedad, sino que era carga mental.

"Carga mental lo llamó la psicóloga. No se trataba de que yo hiciese las tareas materiales de casa, sino de que él no era capaz ni de hacer una lista de la compra, pensar en el menú de la semana o preocuparse de si la perra había bajado a la calle ese día". Cuando esta joven empezó a ir a terapia, comenzó el proceso de delegar tareas a su pareja. "Al principio él aceptó sin ningún tipo de problema y todo en la relación empezó a ir mejor, pero con el tiempo todo volvió a lo de antes". Actualmente, Marina vive sola, sigue en terapia y sigue padeciendo carga mental. "Al final una casa se tiene que organizar y el trabajo es un factor que también hay que tener presente, pero te libera mucho desprenderte de las cosas que te producen carga mental. En mi caso, mi pareja era una carga más".

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