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Auge de las cartas astrales

"Eso es muy tauro": por qué el horóscopo triunfa tanto entre los jóvenes

La astrología ha tenido un 'boom' desde la pandemia y son los millenials y la Generación Z los que se aproximan a ella en busca de respuestas | El éxito de Tinder y los astros también están relacionados

Los signos del zodiaco.

Desde el año 2020, las búsquedas en Google de palabras como ‘carta astral’ se han disparado. La astrología es para muchos una especie de religión más, una pseudociencia a la que aferrarse ante la incertidumbre. No por ello deja de tener éxito. La adaptabilidad de esta abstracta disciplina a los lenguajes actuales ha sido la clave para que los más jóvenes se aproximen a ella a través de las redes. Un nuevo nicho de mercado.

"Se nota que eres muy tauro". "Seguro que tu ascendente es cáncer". Este tipo de frases se escuchan cada vez más entre los jóvenes millenial (1978-1996) y de la Generación Z (de 1997 en adelante). Aunque no hay un consenso entre las fechas que corresponden a cada grupo, se puede decir que los que pertenecen a la Generación Z son los que nacieron con un smarthphone bajo el brazo. Una herramienta que los hiper conecta y les da acceso a un sinfín de contenidos, desde conocimientos científicos y prácticos hasta las aplicaciones de citas como Tinder, el porno y la astrología.

Según Google Trends, el término "carta astral" tuvo un considerable aumento de popularidad (más del triple) durante 2020 y 2021. Los años más duros de la pandemia. Los meses en los que el nivel de incertidumbre de toda la población mundial creció ante el panorama de lo nunca visto. Encerrados en casa, con las pantallas como gran estimulante durante el perpetuo Día de la Marmota que fue el confinamiento, las búsquedas de este término se dispararon.

La astrología es algo que históricamente viene de lejos, desde que los humanos empezaron a mirar al cielo y los astrólogos imaginaban que las constelaciones podían influir en la vida cotidiana. En el pasado, la astrología y la astronomía iban de la mano, incluso la realeza europea tenía astrólogos par hacer predicciones allá por el siglo XVI. Pero llegó Johannes Keppler, el primer astrofísico y el último astrólogo científico, y las terminó de separar.

Tal y como decía el mundialmente conocido astrofísico Carl Sagan en Cosmos, la astrología es algo que "parece darle un sentido cósmico a la rutina de nuestra vida diaria". Conectar nuestra existencia con algo superior es algo tan antiguo como el ser humano, más aún en momentos de incertidumbre como una guerra, una pandemia o un cambio climático que se cierne como una nube gris rellena de rayos sobre los cuerpitos acelerados de una generación que sufre una constante avalancha de información y muchas veces no sabe a qué atenerse.

Por qué funciona

Con la astrología ocurre algo que la psicología denomina como efecto Forer: el fenómeno por el que alguien se puede sentir identificado con una descripción genérica que se puede aplicar a cualquier otra persona. Esto es algo con lo que siempre han jugado muy bien el horóscopo o el tarot. Estas descripciones generales ofrecen algo a lo que aferrarse, una herramienta de identificación y autoconocimiento (ah, me suelo enfrentar a la vida así, es cierto qué va, yo suelo hacer totalmente lo contrario) o, como ocurre hoy en día, otro entretenimiento más que consultar desde el móvil y compartir en las redes sociales como un rasgo definitorio de nuestro yo digital. Eh, mirad, soy cáncer, y soy así y asá. Memes, canciones y personajes asociados a determinado signo del zodiaco que se comparten en Twitter o Instagram.

"Creo que es interesante saber que hay otro tipo de cosas a las que podemos acudir cuando la realidad no nos sirve", dice Valeria, canaria de 24 años. "Lo consumo como otra forma de entretenimiento, me gusta entender los rasgos de cada horóscopo", añade. "No creo en las predicciones, pero sí me divierten las semejanzas entre personas del mismo signo", cuenta Leticia, canaria de 37 años. En una línea parecida, Victoria, sevillana de 24, explica que no busca el horóscopo semanal, ese que te dice que vas a encontrar trabajo o el amor, sino que a través de las descripciones de su signo, que es libra, intenta descubrir por qué es de una forma u otra. "No es que me ayude, pero hace que entiendas cosas de ti misma y de otras personas".

La astrología ha sabido adaptarse a los tiempos modernos, al lenguaje que requieren los más jóvenes. Con posts como "Qué frase de Tamara Falcó eres según tu horóscopo" o "Qué canción de Bad Gyal te corresponde según los astros", cuentas como la de Charcastrology, triunfan en Instagram. Charas Vega, quien pone cara a este perfil, explica que "la gente que se puede acercar no tiene por qué creer en la astrología". Estos contenidos originales divierten a más de uno. O de una. Al preguntarle por su público, destaca que el 80% de las personas que le siguen (de casi 82.000), son mujeres.

"Ahora mismo hay una moda, vas a cualquier librería y la sección de astrología es bastante más grande que hace cinco años", explica Vega, que aprovechando el tirón, ha publicado su novela Me lo han dicho los astros con Penguin Random House, una historia sobre una periodista que trabaja en la sección de astrología de un periódico, esa "sección que nadie quiere hacer", como la define su autora. Y la moda no solo llega a los libros, también a la ropa: en las marcas más caras como Dolce & Gabbanna o Lacoste, pasando por Nike y llegando a Shein con su colección "Horóscopo Sheglan", están presentes los motivos astrales y cósmicos.

"Hay muchas teorías de por qué funciona, como que el futuro se ve muy negro por la crisis climática, por lo que pasó con el coronavirus, por la incertidumbre política... y al final es aquí cuando más lo petan este tipo de creencias", destaca Vega. A esto también le suma dos factores: aunque todas las generaciones de jóvenes han tenido incertidumbre, ahora "se ha roto la convención social que es que siempre vamos a estar mejor que nuestros padres" y, por otro lado, el desapego a la religión, de la que los jóvenes, por lo general, están cada vez más alejados.

"La astrología y los algoritmos son abstracciones en las que delegar el devenir de nuestras vidas"

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En esta línea, la profesora de Social Media y psicóloga social Dolors Reig, explica que "los jóvenes se han dado cuenta de que tanto a nivel ecológico como a nivel político y económico, el sistema está en quiebra y se buscan vías alternativas". Reig recalca como la pandemia ha supuesto, tanto para bien como para mal, una época de introspección, de mirar hacia dentro y descubrirse a uno mismo. Al hacerlo, los jóvenes buscan "marcos de explicación de lo que van encontrado, marcos como la astrología" y "alternativas mágicas a realidades disfuncionales" como la que vivimos, motivo que también explicaría el éxito de los videojuegos y del proyecto del metaverso. Se huye a universos alternativos para abandonar, aunque sea por unos instantes, este que está en crisis.

Otro de los factores que influye en el actual éxito del horóscopo entre los más jóvenes, es la forma de ser de esta generación que lo consulta. "La Generación Z está constantemente buscando aprobación. Likes, corazones, retuits, followers, me gusta, thumbnails arriba... es una generación que busca refuerzo positivo constantemente y tolera mal la frustración, tiene poca capacidad de demora de la recompensa. Una sociedad muy habituada a todos esos premios sociotecnológicos a los que nos han acostumbrado las redes sociales. En esta búsqueda de aprobación externa, también puede estar el hecho de la necesidad de conocerse mejor. Quiero conocerme mejor para ser mejor persona y que los demás me aprueben más, con lo cuál me acerco a la astrología o la psicología", explica Reig. "La astrología no deja de ser una religión. Eso sí, más vinculada al ser humano y a la psicología".

El horóscopo, las relaciones y el amor

"Hoy en occidente, que te interese la astrología, suele significar que lees tu horóscopo o que, como aconseja Tinder, preguntas el signo del zodiaco de tu futuro encuentro para poder comprobar el índice de compatibilidad", explica Nuria Gómez Gabriel en su artículo Primitivismo digital. Tinder y la cosmología neoliberal en la captura del amor romántico. La investigadora barcelonesa destaca como la propia narrativa de Tinder se centra en la astrología y lo relaciona con la "ideología del Big Data" y las "dinámicas sociotécnicas de la aplicación".

"Para Adorno, las supersticiones son peligrosas porque pueden llevar al individuo a la pasividad"

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"La referencia arcaica de ciertas formas esotéricas propias de las artes adivinatorias se actualiza hoy si pensamos en la minería de datos, y sus patrones de consumo, como la fuente de ingresos principal del capitalismo de plataformas", destaca Gómez Gabriel. A falta de religión, buenos son los algoritmos y la astrología, otras abstracciones a las que entregar el incierto el devenir de nuestras vidas.

Esto ha dado lugar a una generación que habla sin tapujos de su signo como identificador de su identidad, sobre todo en las redes y en aplicaciones como la conocida app de citas. Como explica Gómez Gabriel, "la astrología apela al deseo de encontrar un pequeño lugar en un vasto universo, pero si identificar en el universo el cinturón de orión es verse proyectado en una realidad que se nos presenta como caótica, identificar a tu perfect match en el feed de la aplicación es verse proyectado en el orden de una realidad basada en el éxito y la superación personal".

¿Hace daño?

¿Hasta qué punto es positivo o negativo este auge de la astrología entre los más jóvenes? Charas Vegas tiene claro que al final las creencias propias no hacen daño a nadie, que cada uno es libre de tener fe en lo que quiera. El posible problema puede venir de la mano del formato más que del propio contenido: consultar las redes sociales, compartir posts y comentarios son fuentes de dopamina y satisfacción para el cerebro que nunca se sacia, que siempre quiere más estímulos "de recompensa". La astrología, que lleva milenios entre los seres humanos, es absorbida ahora por el mundo tecnológico que la presenta como un nuevo producto de entretenimiento. De mirar la luz titilante de las estrellas a mirar la luz pálida de la pantalla del móvil. "El fenómeno de canibalización de los oráculos y la astrología en el lenguaje mediático utilizado por las grandes corporaciones del capitalismo digital, ha transformado los conocimientos ancestrales en la captura del deseo y las relaciones humanas", explica Gómez Gabriel en su artículo.

"Funciona gracias al efecto Forer: descripciones muy genéricas con las que cualquier se identifica"

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El sociólogo y filósofo alemán de la Escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, explicaba en los años 50 como las supersticiones, como el horóscopo o el tarot, podían ser peligrosas. No porque la gente creyera en la influencia de las estrellas, sino porque era un pensamiento que podía llevar a la alienación, a la pasividad política. Si a esto se le suma el contexto actual de jóvenes que se ahogan en la incertidumbre, en el que todo, incluso las relaciones personales, se mercantiliza, las dinámicas que hay detrás de consultar el horóscopo pueden ser el síntoma de una enfermedad oculta, de una insatisfacción disfrazada de progreso tecnológico. La astrología como una pequeña tirita para una gran herida sangrante, como una puerta a través de la que escapar de una realidad que confunde y abruma. Mensajes del universo para sentirnos menos solos. No por ello deja de ser una fuente de entretenimiento, algo a lo que aferrarse o con lo que abstraerse, incluso una especie de terapia. Qué cosas. Qué intensidad. Cuánta reflexión. Todo esto ha sido muy cáncer. O quizá toda la culpa la tiene el Mercurio retrógado. 

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