Dos hermanos de origen magrebí se sentaron en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial para enfrentarse ayer a una acusación de agresión y abusos sexuales a dos chicas en Vila-real --una de ellas de 15 años y la otra, de 19--. La Fiscalía pide cinco años para el que se aprovechó de la menor y 15 para el que, presuntamente, empleó la fuerza para someter a la otra afectada.

La menor de las dos declaró protegida por un parabán y contó al tribunal que en enero del 2020 ella y su amiga se encontraron por la calle a un chico que ella conocía del instituto y a otro joven. «Nos pidieron nuestro teléfono y el Instagram y esa tarde empezamos a hablar», dijo la adolescente, quien reconoció al tribunal que uno de ellos le envió fotos «de contenido pornográfico» de sus genitales.

La denunciante contó que esa noche decidieron quedar con ellos, pero que a la cita no acudió el joven al que conocía de su colegio, sino solo el otro varón. «Después vino otro chico que no conocíamos y nosotras caminábamos de la mano, detrás de ellos, hasta que tiraron de la una y de la otra para separarnos», aseguró.

La menor declaró que uno de los dos hermanos empezó a besarla y manosearla. «Se bajó la bragueta, me cogió por los hombros, me puso de rodillas y me cogió la cabeza», recordó la joven, quien aseguró que los hechos sucedieron en el parque que hay detrás del campo de fútbol del CEM. «Era una zona oscura, pasaba gente, pero a lo lejos. Yo me quedé en shock, no sabía qué hacer, estaba bloqueada», dijo la víctima, quien recalcó a preguntas de la fiscal que reveló su edad a los acusados.

A preguntas de la defensa

A preguntas de la defensa, la adolescente admitió: «puede que en los mensajes que intercambiamos él entendiera que yo quería algo». Asimismo, preguntada por su respuesta ante una proposición sexual por escrito del procesado, la menor apuntó: «puede que le dijera: ¿por qué no?».

La otra denunciante explicó que tanto ella como su amiga se sintieron «incómodas» con los dos acusados. «Yo tenía mucho miedo. Intenté zafarme del que me cogió, pero no me salía la voz. Él me besó, de hizo tocamientos y se puso encima de mí. Por suerte, pasaron dos señoras y le pude decir: ¡hay gente!. Entonces, vinieron mi amiga y el otro agresor y pusimos una excusa para irnos a casa», dijo.

Por su parte, los dos hermanos acusados negaron que ejercieran violencia sobre ellas y también que supieran que una de las chicas tenía 15 años. El que estuvo con la menor reconoció que hubo sexo oral, pero defendió que fue voluntario. El otro solo admitió besos y aseguró que también fueron consentidos.