El teatro Tagoba de Vila-real, que debe su nombre a tres maestros de la música en la localidad Tárrega, Goterris y Barrachina, ha abierto hoy sus puertas a la actividad después de su restauración y de años cerrado hasta que fue adquirido por el Ayuntamiento, para volver a marcar el pulso cultural de la ciudad. La Spanish Brass, quinteto merecedor del Premio Nacional de Música de 2020 y que cuenta entre sus fundadores con el vila-realense Indalecio Bonet, ha sonado en el renovado recinto de principios del siglo XX.

Benlloch ha hecho entrega a Bonet de una réplica de una de las esculturas de Llorens Poy. MEDITERRÁNEO

El alcalde, José Benlloch, y la concejala de Cultura, Rosario Royo, han participado en la inauguración de este espacio centenario con un concierto que forma parte del Festival de Música Clásica de Vila-real, organizado por CreaEscena y que ha contado con las limitaciones de aforo y medidas sanitarias exigidas por la pandemia. “Es un orgullo contar en Vila-real con personas del talento de Bonet, que llevan el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo. No podría haber mejor forma de inaugurar este recinto tan emblemático para la ciudad”, ha señalado el alcalde.

“Vila-real recupera, de este modo, un espacio único; un lugar emblemático y de gran valor patrimonial que, como el Gran Casino, ponemos a disposición de la ciudadanía”

José Benlloch - Alcalde de Vila-real

La recuperación del teatro Tagoba, datado en 1910 como el anexo Gran Casino que ya ha albergado una exposición sobre la primera ola de la pandemia y acoge bodas civiles, llega después de que el Ayuntamiento adquiriera ambos inmuebles en 2015 para su restauración e incorporación al patrimonio municipal. La rehabilitación del inmueble, de unos 500 metros construidos, fue posible gracias a la obtención de fondos europeos del Programa Operativo Feder, con una inversión de 911.000 euros. “Vila-real recupera, de este modo, un espacio único; un lugar emblemático y de gran valor patrimonial que, como el Gran Casino, ponemos a disposición de la ciudadanía”, concluye Benlloch.