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Ricardo Miravet Toutain COMPOSITOR Y MÚSICO ORGANISTA : "Para mí, como músico y persona, la cultura es crear y, a la vez, compartir"

 

Reconocimiento Miravet es uno de los organistas y compositores más prestigiosos del mundo - Foto:APS

AMPARO PANADERO 20/05/2007

NACIMIENTO CIUDAD DE CÓRDOBA, ARGENTINA, 1930

TRAYECTORIA MAESTRO DE CAPILLA DE LA IGLESIA SANT GERMAIN L´AUXERROIS DE PARÍS Y DE LA BASÍLICA DE MORELLA, CIUDAD DE LA QUE ES HIJO PREDILECTO Y EN LA QUE DIRIGE EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA DE ÓRGANO


Su vida ha sido intensa. Procede de una familia arraigada en la cultura argentina, el arte y la política. Llegó a compartir vivienda en París con Julio Cortázar en 1960 y aún recuerda cómo a sus 10 años conoció en Córdoba a Rafael Alberti, que recitaba a Antonio Machado en una reunión familiar. "Un poema de Machado es tan emocionante como una sonata de Bach". El poeta acompaña al músico en los estados anímicos y las letras armonizan con la música del barroco español. Bach y Buxtehude son las mejores notas para el maestro de capilla Miravet que extrae timbres de gran belleza de los tiradores, palancas, botones y pedales que componen el juego de sonidos del órgano.

Viajó a España en los años 60, aprendía y al tiempo perseguía sus orígenes familiares entre Cataluña y Valencia. "Los argentinos vivimos empeñados en buscar las raíces europeas, en conocer el paisaje de nuestros antepasados". Entre el norte y el sur descubrió Morella y Els Ports. Buscaba una casa y en 1966 se detuvo en la Todolella. El castillo, del siglo XIII, era una granja que adquirió, limpió y remodeló. Reside casi todo el año en esta fortaleza de la historia, aunque sin alejarse de París.

Es persona comprometida. Le duelen los conflictos y guerras, y la tristeza que habita sus ojos azules habla de los males de la humanidad, de la falta de libertad y de justicia social. Cierta melancolía, y paz, se extiende por los espacios sobrios y hermosos del castillo, entre la calidez de las piedras que abrigan la vida del músico argentino. Igual que los sueños.


--Su vida es un largo recorrido por la música y la palabra.

--La familia de Toutain eran músicos, mi abuelo Adolfo era violonchelista y amigo de Pau Casals, y contaba como solía prestarle el violonchelo para que participara en exámenes, decía que era increíble el sonido que sacaba Casals. Yo estudiaba piano con el profesor Rossi y a los 14 años quedé fascinado cuando restauré un órgano del museo cordobés de Sobremonte.

En 1952 me trasladé a Francia para estudiar musicología, escritura y órgano, y quería hacerlo con Souberbielle, que se había formado con discípulos de César Frank. Siete años después ya era organista titular y maestro de capilla de una importante iglesia parisina. Y luego llegué aquí, con el maestro organero catalán Blancafort, que empezó a restaurar el órgano menor o cadireta de Morella. Vivía entre la Todolella y París, he viajado a Argentina, he participado en numerosos festivales de muchos países y en 1982 surgió el Festival de Morella para realzar el histórico órgano, instrumento polifónico de 4.000 tubos, creado por el maestro aragonés Turull en 1719, y que yo finalmente restauré con el órgano mayor en 1995 y hoy suena en su totalidad.


--Ha restaurado, entre otros, los órganos de Morella, Borriol, y Monroig (Teruel) ¿Cuál es su próximo trabajo?

--El Obispado de Segorbe y el deán de la catedral tienen mucho interés en restaurar el órgano de esta ciudad. Se trata de una pieza muy interesante porque existen pocas, es obra romántica de un organero valenciano, discípulo de la escuela francesa. Pero también es una pieza en la que no funciona ni un tubo, por lo que sería partir de cero con un trabajo que podría durar unos tres años, pero solo es un proyecto.


--¿Qué momento vive en tierras valencianas la música organística? ¿hay músicos y público?

--En tierras valencianas hay tradición, en Valencia, el músico Vicente Ros está desarrollando una destacada labor y aquí en Castellón tenemos el Festival Internacional de Morella, con más de 25 años de existencia, el único que se realiza de estas características, y cuenta además con la integración de un coro popular. No es un festival elitista, siempre se ha concebido como una cultura compartida, tanto que sin la complicidad y participación de los morellanos no existiría.


--¿Los festivales son la mejor manera de llegar al público?

--Pienso que se hacen muchos festivales y que cuestan mucho dinero, pero no siembran la semilla de la música ni poseen estructuras que los hagan duraderos. En Peñíscola, por ejemplo, se hace un festival de música barroca y antigua, cuesta mucho dinero pero no integra a la gente; el dinero no lo es todo. Luego, por otra parte, en Morella trabajamos todo el año con el coro parroquial, que lo hace muy bien, y los domingos se puede escuchar el órgano en la Iglesia.


--La música celestial que practica y transmite no parece habitar en este mundo terrenal.

--Vivimos momentos difíciles. Aquí en España me llama la atención el poco interés político de la gente, incluso creo que hay miedo cuando se habla de política, y se ha desprestigiado a la clase política. Pero es que hay políticos que están dando una mala imagen. Hay demasiada agitación y resulta absurda tanta confrontación.

Y luego hay contradicciones, la derecha tan católica, sin embargo, no practica el cristianismo, que para mí es la gran filosofía de la izquierda democrática, los mensajes de Jesucristo, y la primera gran revolución en la historia de la humanidad. Pero a lo largo de la historia hemos visto, por otra parte, como cualquier avance o revolución acaban deteniéndose, como volviéndose en contra.


--Dibuja un paisaje pesimista

--Lo único que puede cambiar y mover el mundo es, precisamente, un cambio en la mentalidad de la humanidad hacia la igualdad y la democracia. Y este progreso pasa por la educación y la cultura. Yo rescataría aquello que escribió Whitman: El día que el hombre sea libre, la política será una canción.


--Cultura y libertad marcan su hoja de ruta en la vida.

--Sin cultura no hay manera de hacer una revolución. Pero, por ejemplo, en España la cultura está muy desigualmente repartida, hay lugares donde se invierte y desarrollan muchas actividades culturales y en otros, nada. Hay lugares donde hay personas cultas y en otros no. En Argentina y Francia la cultura está más repartida. La cultura es crear y compartir.


--Francia ha votado y España aún está en tiempo electoral.

--Deseo que no haya crispación y que los no demócratas acepten el resultado de las urnas. Las campañas hay que hacerlas con moderación. Y lo sucedido en Francia es muy peligroso, Sarkozy ha querido jugar el juego democrático y ahora deberá cumplir sus promesas.