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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista del domingo Juan José Montoro Presidente de la Asociación de Técnicos Cerámicos

«Otros países apoyan a sus empresas más que aquí»

El presidente de la ATC repasa la situación del sector cerámico en los días previos a la celebración de su congreso.

Juan José Montoro, presidente de la ATC.

La Asociación de Técnicos Cerámicos celebra la semana próxima su congreso, en el que se expondrán los principales retos de la principal industria provincial.

Los costes y los precios del gas y la electricidad afectan a la cerámica, donde ya se plantea fabricar a pérdidas, parar la producción o incluso reducir plantillas. ¿Qué efectos tendrá esta crisis?

En dos años hemos pasado de reponernos de una pandemia a entrar en una situación muy compleja, donde muchos factores no dependen de nosotros. Por eso, si concebimos el clúster cerámico como si fuera una gran empresa, apoyaremos a las organizaciones empresariales para que afronten estos enormes retos, buscando la colaboración y el apoyo de las instituciones públicas. Es una situación difícil para nuestras empresas: crisis de materias primas y crisis energética. Será duro y en el camino habrá bajas. Tenemos talento en nuestros equipos de trabajo y empuje para seguir adelante. La innovación es un valor nuestro.

Se habla mucho de la necesidad de cambiar el gas natural por alternativas menos contaminantes. ¿Cuándo será esto una realidad?

Primero se tiene que aclarar la Unión Europea, saber qué quiere hacer sin tener que hacerse el harakiri, porque estamos en un mundo global y no todos vamos al mismo ritmo. Que seamos un consumidor intensivo de gas se debe a un gran salto tecnológico en la década de los 80 que nos puso a la vanguardia mundial y dio un gran ahorro energético. Cosa que ya nadie quiere tener en cuenta. Iremos incorporando nuevas fuentes, pero paso a paso. Querer hacerlo ya, no es posible. Los cambios radicales, sin pensar, no son buenos. Como las bombillas de bajo consumo o la mente que quería dejar de fabricar coches de gasoil en un año, solo producen más dolor y más contaminación.

Los principales candidatos para sustituir el gas natural son el hidrógeno verde y la electricidad. ¿Por cuál apostaría usted?

La electricidad no es una fuente de energía. Su uso, si la obtenemos con fuentes limpias es muy bueno y efectivo. Ahora bien, para sustituir las energías de fuente fósil, hay que producir cantidades ingentes de electricidad y de momento esto, con las tecnologías actuales, no es factible. Además porque se complica el tema por el uso de materias primas necesarias para ello y que son escasas. El hidrógeno, usado como sustituto del gas natural, parece que es la solución (de aquí a cinco años ya veremos) pero la tecnología no está desarrollada, ya, para abordar esta sustitución. Hace falta pasar por puntos intermedios y por desarrollos tecnológicos que nos permitan el cambio. En nuestro congreso se hablará de ello.

¿Castellón está preparada para fabricar de una forma sostenible?

Rotundamente sí. Y ya lo está haciendo. Hace falta que nos lo creamos y que las instituciones españolas la apoyen. La colaboración pública-privada tiene que ser leal y eficaz. De momento solo vemos palos en las ruedas (cogeneración o impuestos). Otros países apoyan a sus empresas más que aquí

Cuáles serán las ponencias más destacadas en el congreso que organiza la ATC?

Hemos dividido el congreso en bloques sobre transición energética, transformación digital e inteligencia artificial, tecnología o logística. Y acabamos con una mesa de diálogo sobre la concentración empresarial, con sus puntos positivos y negativos. Hay un gran trabajo detrás para conseguir dar pinceladas que dibujen un futuro esperanzador para el sector.

La ATC cumple 45 años. ¿Cómo ha cambiado la labor del técnico?

Las empresas han cambiado su forma de gestionar desde un modelo productivo a una gestión de mercado y de una gestión técnica generalista se ha pasado a la gestión técnica especializada. Ahora los técnicos tienen muchos perfiles diferentes. También hay que recalcar la importancia de los valores, como la predisposición al aprendizaje y el compromiso con el proyecto de la empresa.

La pandemia precipitó el teletrabajo. ¿Cuáles de estas novedades han llegado al clúster azulejero de Castellón para quedarse?

Creo que ha habido un empacho de teletrabajo con la pandemia. Y esto ha dejado al descubierto sus deficiencias. Hemos salido del confinamiento con una ansiedad y estrés excesivo. No hay nada más que ver la cantidad de actos, webinars, congresos, etc hasta final de año. Esto produce cansancio, espero que todo se vaya calmando y volviendo un poco a cauces más normales. El teletrabajo nunca sustituirá las relaciones humanas al uso. O por lo menos eso pienso.

Hay sectores de la provincia con problemas para encontrar a personal cualificado. ¿Cómo les va a los técnicos cerámicos?

Según el perfil, mal. Es un problema que se viene arrastrando y anunciando desde hace tiempo. La educación no se ha programado para servir a las necesidades de la sociedad. Han prevalecido otros objetivos y metas, que nada tienen que ver con la educación de nuestros jóvenes. Vamos poniendo parches, pero para hacer efecto necesitan tiempo. Al menos voluntad en estos dos últimos años se está poniendo.

La cerámica es uno de los sectores que se puede ver más afectados por la necesidad de reducir las emisiones de CO2 en Europa. ¿Hay riesgo de deslocalización?

De momento no vemos ese peligro. Está el CO2, pero sumado al precio del gas y la electricidad, al precio de las materias primas y al colapso de los suministros, esto se ha convertido en un problema de coste serio y de una dimensión enorme. Los empresarios se empeñan en crear riqueza, a pesar de algunos. Hay que ayudarles.

Una de las sesiones del congreso será el efecto de la concentración empresarial en el trabajo de los técnicos. ¿Cómo se espera que cambien sus funciones?

Mejor dicho, cómo está cambiando. La concentración empresarial, y según la forma, como trataremos en el congreso, lleva la gestión a otra dimensión, más deshumanizada, más preocupada por los números. No lo juzgamos a priori, sino que queremos analizar sus efectos a medio y largo plazo, sobre todo en la configuración del clúster cerámico como ente a preservar en nuestra provincia. No olvidemos que el principal valor del clúster son las personas.

¿Hasta dónde puede llegar la evolución tecnológica?

La cerámica permite nuevas funcionalidades: bactericidas, magnéticas, conductoras, fotovoltaicas... Hay un gran porvenir en la cerámica, porque hablamos de un material sostenible y respetuoso con el medio ambiente. 

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