'Habemus acuerdo'. Los ministros de Energía de la Unión Europea han llegado a un consenso para reducir el consumo de gas con vistas al invierno, ante la amenaza de un corte total del suministro por parte de Rusia. El encuentro reside en las excepciones que permitirán rebajar el porcentaje de reducción de la demanda de gas más allá del 15% que planteaba la propuesta inicial de Bruselas y que capitales como Madrid o Portugal rechazaron de pleno. "No ha sido una misión imposible. Los ministros han alcanzado un acuerdo político sobre la reducción de la demanda de gas, de cara al próximo invierno", informó la presidencia del Consejo de la UE, en manos de la República Checa este semestre. Era un acuerdo anunciado a voces después de las negociaciones a nivel embajadores desde el pasado martes que consiguieron suavizar la propuesta original.

Así, a falta de conocer más detalles, según ha informado la presidencia checa, el pacto de los países de la UE incluye dos cambios fundamentales. El primero es que el recorte del 15% en el consumo de gas no será uniforme para todos los países sino que habrá excepciones para aquellos que tengan bajas interconexiones, si han superado los objetivos de llenado de sus almacenes subterráneos --España va por el 80%, mientras la media europea es del 66%--; si dependen en gran medida del gas como materia prima para industrias críticas o si su consumo de gas ha aumentado al menos un 8% en el último año en comparación con la media de los últimos cinco años.

Si bien falta saber de cuánto será esa rebaja permitida. Cabe recordar que en la propuesta anterior se hablaba de la posibilidad de reducir la obligación del 15% en un 5% en caso de bajas interconexiones, aunque sin muchos más detalles. Pero lo cierto es que las excepciones parecen diseñadas para España, pues se podría ver reflejada en prácticamente todas ellas.

En el caso de las interconexiones, están exentos de la obligación tanto aquellos estados miembros que no tengan interconexiones de gas con otros países europeos como aquellos cuyas redes eléctricas no están sincronizadas con el sistema europeo y que, por tanto, dependen en gran medida del gas para la producción de electricidad. "Los estados miembros pueden solicitar una excepción para adaptar sus obligaciones de reducción de la demanda si tienen interconexiones limitadas con otros estados miembros y pueden demostrar que sus capacidades de exportación de interconectores o su infraestructura nacional de GNL se utilizan para redirigir el gas a otros estados miembros al máximo", añade el comunicado.

Eso no implica que el porcentaje de reducción para España vaya a ser cero, según ha explicado la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, a su llegada a la Comisión Europea. “Sí cuento que tendremos un objetivo de reducción, no del 15%, sino significativamente por debajo”, ha confirmado la vicepresidenta. Y ha vuelto a recordar que los hogares españoles (tampoco el resto de europeos) no tendrán en ningún caso cortes de suministro obligatorios --el Gobierno es partidario de planes de ahorro y la eficiencia voluntarios--, mientras en el caso de la industria se plantean una “flexibilidad voluntaria” de su consumo. 

Activación de alertas

Por otra parte, el acuerdo impulsa el papel del Consejo en la activación de una 'alerta de la Unión', que se activaría mediante una decisión del Consejo, a propuesta de la Comisión en caso de un riesgo sustancial de escasez grave de gas o de demanda de gas excepcionalmente elevada, o si cinco o más Estados miembros han declarado una alerta a nivel nacional (en la propuesta presentada la semana pasada la decisión definitiva recaía sobre la Comisión Europea o un total de dos países).

El acuerdo era casi un secreto a voces en las últimas horas tras las muchas negociaciones de los estados miembros para llegar a la reunión de este martes con el trabajo hecho y así se notaba en el optimismo de los titulares europeos a su llegada al edificio Europa en Brusela, incluida la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera. “Creemos que es un paquete extraordinariamente delicado, cuidado por parte de todos, que si bien no satisface completamente a nadie, puede ser un punto de encuentro muy positivo”, ha afirmado Ribera, quien se ha mostrado todavía más clara poco después: “Creo que estamos obligados a decir que sí a los términos en los que aparece el texto de esta mañana, a trabajar, a seguir impulsando medidas de ahorro y eficiencia en casa y a seguir contribuyendo a la seguridad de nuestros vecinos”.

El mismo optimismo que desprendía la vicepresidenta se ha notado en la comisaria de Energía, Kadri Simson, quien ha confiado en que al final de este martes habrá un acuerdo. “Confío en que tendremos una interesante discusión porque algunos Estados miembros tienen circunstancias y puntos de partida distintos, pero esperamos tener un acuerdo político al final del día”, ha aseverado Simson a su llegada a la reunión.

Simson ha asegurado que el anuncio de este martes de Gazprom de disminuir el flujo de gas a través del gasoducto Nord Stream al 20% de su capacidad total “no cambia nada” porque “no hay ninguna razón técnica” para ese corte, pero sí pone de manifiesto la necesidad de los países europeos de “estar preparados” para el corte de suministro de Rusia “en cualquier momento”. “Y para eso tenemos que actuar ya” con una “reducción preventiva” de la demanda para llenar los almacenes subterráneos –actualmente al 66%-- y también para reducir al máximo la diferencia futura entre suministro y demanda, ha añadido. 

Las quejas de España

Las principales quejas de España tras el anuncio del martes pasado eran fundamentalmente dos. Por un lado, la falta de debate previo por parte de la Comisión. Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica aseguran que una semana antes del anuncio del plan por parte de Bruselas, el Gobierno español desconocía que el recorte del consumo sería vinculante y la cuantía. Y, por otro, que de nada sirve reducir la demanda de gas si no hay una capacidad real para enviar esta energía a otras países por la limitación de sus interconexiones. "Es correcto que todos asumamos un compromiso de reducción de ahorro neto. Pero creo que el 15% añadido a todo este esfuerzo de puesta a disposición de nuestras infraestructuras era muy difícil y si ponemos a disposición todas estas infraestructuras lógicamente se incrementa el consumo de gas natural al tener que atender la demanda de otros países", ha insistido Ribera.