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INFORME

Cersaie: este es el balance de una feria señalada para la cerámica de Castellón

La asistencia y nivel de negocio sobrepasaron las expectativas, pero as buenas impresiones no escondieron la incertidumbre

La afluencia a la feria fue notable desde el primer momento. Bartomeu Roig

A falta de conocer los balances definitivos, Cersaie 2022 ya es historia. La cita debía ser una demostración de la capacidad de aguante de los productores castellonenses desplazados a Italia. Había que ser optimistas para poner buena cara al mal tiempo que traen los costes energéticos, un objetivo que se logró con creces. Pero nadie pudo esconder los problemas que asfixian al sector y que necesitan respuestas antes de que sea tarde. Estos son todos los matices de la feria.

Más gente y fin a la tasa energética

Cersaie ya regresó en el 2021, aunque con una cifra de participantes sensiblemente inferior a lo habitual. Vinieron unas 63.000 personas, por las 112.000 del 2019. Las dudas sobre lo que iba a ocurrir este año quedaron disipadas en las primeras horas. «Ha habido una actividad como en los mejores tiempos», destacó José Miguel Pellicer, el CEO de Ape Grupo. Incluso empresarios que se caracterizan por ser cautelosos en las valoraciones reconocieron que el nivel fue mejor de lo esperado. Sobre todo el lunes por la mañana, que suele ser más flojo. Destacó la presencia de visitantes asiáticos y americanos, que el año pasado no pudieron acudir por las restricciones de la pandemia. 

Los estands mostraron sus novedades en una edición para el reencuentro. Bartomeu Roig

Otro de los asuntos estelares fue la supresión por parte de algunas compañías de la tasa energética, aplicada desde hace unos meses con motivo de las subidas del precio del gas. El grupo Pamesa anunció a sus clientes que las tarifas se van a mantener invariables en los próximos meses, por lo que no hay excusa para demorar las compras. La táctica tuvo resultados positivos.

La reivindicación no se detuvo

La alegría en los pabellones no ocultó toda la preocupación del sector, que no puede afrontar sin ayudas los costes energéticos. El presidente de la patronal Ascer, Vicente Nomdedeu, expresó que esta industria había podido afrontar todos sus desafíos anteriores sin necesidad de dinero público, pero que la situación ha cambiado. «Necesitamos soluciones serias e importantes para los problemas serios e importantes como los que sufrimos», reclamó. La cerámica española factura más que nunca, pero los costes energéticos ya rozan el 50% de toda esta facturación. A las empresas no le pueden salir los números ante este panorama. Necesitan soluciones, y que sean urgentes.

Un espejo en el que se miraron fue Italia. La industria gasintensiva de ese país tiene mecanismos fiscales que ayudan a compensar el impacto del precio del gas. Aún así la asociación homóloga a Ascer, Confindustria Ceramica, reclamó medidas a nivel europeo para que el mercado de referencia a la hora de marcar los precios del gas, el TTF, se ajuste a los costes reales de esta fuente energética. No solo reclamaron los empresarios. También las autoridades que se desplazaron a Bolonia.

Muchos políticos y una gran ausencia

La nómina de representantes públicos que acudieron a la feria fue más numerosa que nunca. Sea por la magnitud del evento o por la cercanía a las elecciones. La figura más importante fue el president de la Generalitat, Ximo Puig, como ya ha hecho en años anteriores, y que en esta ocasión visitó la sede de la región de Emilia-Romagna, para formar un lobi europeo por la cerámica que pueda influir ante la Unión Europea. También se desplazó el conseller de Economía, Rafa Climent, junto a las directoras generales de Internacionalización e Industria, María Dolores Parra y Silvia Cerdà. Por la Diputación asistieron el presidente, José Martí; y el diputado de Promoción Cerámica, Ximo Huguet. Otras visitas fueron las de las alcaldesas de Castelló, Amparo Marco; y Onda, Carmina Ballester. Y también hubo una delegación de PortCastellóm, con el presidente Rafa Simó al frente. Por una vez los triunfalismos sobre la calidad de la cerámica de Castellón quedaron en segundo plano y mostraron su solidaridad con la industria. Todo este desembarco hizo más ruidosa la ausencia de representantes del Gobierno.

Un expositor vacío entre la multitud

La nota más triste de la participación española en Cersaie fue el caso de Todagres. La compañía de Vila-real tenía su estand montado, pero nadie lo atendió durante los cinco días de la feria. Es la muestra del agravamiento de la situación económica de la compañía, una de las pioneras del sector, con más de medio siglo de trayectoria. La expedición que debía acudir a Bolonia fue anulada con apenas unas horas de antelación. La de Todagres es una primera muestra de lo que puede ocurrir en el sector si nadie pone remedio a sus actuales problemas.

Las ferias siguen estando vivas

La pandemia abrió el interrogante sobre la utilidad de las ferias para dar a conocer las novedades de la cerámica. Visto el número de personas que se acercaron a Italia, parece que la respuesta está clara: las ferias están menos muertas de lo que algunos podrían pensar. Desde la Cámara de Comercio de Castellón, Joaquín Andrés cree que este tipo de eventos «tenderán a convivir en un formato híbrido entre lo presencial y las innovaciones digitales». Unos avances que han quedado acelerados con la pandemia, pero que con el final de las restricciones han perdido fuerza respecto a las actividades de toda la vida. Es pronto para saber el futuro de las ferias, pero Andrés comenta que una posible tendencia sea «potenciar eventos más exclusivos o más locales,», aunque combinados con la potencia de lo digital. 

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