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CD Castellón

Las claves del futuro del CD Castellón con Montesinos

El presidente albinegro busca un inversor que pueda llevar a cabo planes como la remodelación de Castalia o la construcción de una ciudad deportiva

Vicente Montesinos, en una rueda de prensa del Castellón en Castalia.

¿Hacia dónde camina el futuro del CD Castellón? Es la pregunta con respuesta pero con una solución complicada que pulula por la cabeza del presidente, y máximo accionista, desde hace mucho tiempo. Vicente Montesinos sabe que dos de las claves para asentar el crecimiento del club, y que su camino hacia el fútbol profesional no sea de ida y vuelta, pasan por generar ingresos extra, una modernización del estadio Castalia y la potenciación de la cantera con la construcción de una Ciudad Deportiva. El proyecto es de manual y no tiene secreto alguno, pero el quid de la cuestión es la financiación.

Montesinos, con la colaboración de Pablo Hernández y Ángel Dealbert, fueron determinantes en cubrir la primera etapa del camino y conseguir evitar la desaparición del CD Castellón. Incluso, casi sin la tenencia de un proyecto deportivo sólido, sin una estructura fuerte, se lograron dos ascensos casi consecutivos, pasando de Tercera División a Segunda A, posiblemente adelantando un lustro el plan inicial. Luego, se regresó a la cruda realidad, porque las distancias entre los clubs de la extinta Segunda B y los del segundo escalón de LaLiga es demasiado grande. Incluso cuando se trata de ciudades con poblaciones con censos mucho menos importantes que Castelló, como Lugo, Miranda de Ebro, Ponferrada, Eibar, Burgos, Huesca, Girona o Amorebieta por citar algunos casos. Errores en la planificación deportiva al margen, tres de los cuatro equipos que ascendieron, bajaron otra vez al pozo. Como reclamaba, con buen criterio el director general albinegro, Jordi Bruixola, LaLiga tendría que tener en sus planes un seguro de ascenso, además del descenso, para que los recién llegados pudieran acometer ciertos retoques en su estructura para adaptarse a las nuevas exigencias del fútbol profesional.

Imagen del estadio Castalia.

Imagen del estadio Castalia.

Vicente Montesinos es consciente, y así lo ha declarado públicamente en varias ocasiones, que él solo no puede cubrir la segunda etapa que debe recorrer el CD Castellón: la consolidación en la élite. Necesita cash y la colaboración de los poderes fácticos de la ciudad. Solo las pymes han puesto su granito de arena, y no hay más que ver la publicidad de Castalia, en la que se echa de menos, en gran parte, a las grandes empresas que constituyen el tejido económico provincial. La gestión del área de negocio de Mascarell ha sido impecable. El máximo accionista tampoco ha logrado contar con el respaldo decidido de las instituciones, una cuestión que le lleva quitando el sueño desde su llegada, intentando siempre despolitizar todo lo relacionado con el club albinegro.

La mediación de una consultora deportiva

Por ello, sigue buscando soluciones a los temas candentes. Desde principios de año mantuvo conversaciones con un consultora deportiva, que ejercía de intermediario con un fondo de inversor que mostró su interés en adquirir el club. En primera instancia manteniendo las caras locales del Castellón, y participando en la gestión, pero nadie invierte su dinero para que otro se lo maneje. Y Montesinos ya vivió una dura experiencia con José Miguel Garrido. El empresario con domicilio fiscal en Londres, actualmene propietario del 40% del CD Tenerife, llegó con buenas intenciones, pero acabó convirtiendo a Vicente Montesinos en un mero presidente de paja, sin capacidad de decisión, como quedó demostrado con la temprana destitución de Sergi Escobar en la cuarta jornada. Con una fuerte inversion, el equipo evitó el descenso a Tercera de forma milagrosa, con una carámbola y con el estadio Castalia esperando durante cinco minutos el final del partido entre el Alcoyano el Conquense.

Garrido con Vicente Montesinos en una junta del CD Castellón MEDITERRÁNEO

Una y no más pensó Montesinos, que se arrepintió mil veces de la decisión de vender su acciones a Garrido. Incluso confesó que lloró al salir de la notaría y sintió que se habia equivocado. No existía proyecto y esa línea de gestión hubiera llevado al Castellón a una bancarrota y a la desaparición. Recuperar el club le costó 2,3 millones de euros y pagar parte de la factura de mala gestión efectuada por el ahora accionista del Tenerife.

Las conversaciones con el fondo inversor se truncaron con el descenso y también por la dilación en el tiempo de las conversaciones, que en un momento determinado parecía iban a fructificar positivamente.

Sergi Escobar, entrenador del CD Castellón, junto al presidente del club, Vicente Montesinos. MANOLO NEBOT

El plan de Montesinos

Montesinos sigue recibiendo consultas cada mes de alguien que pregunta por el club. Su principal inquietud no es solo recuperar la inversión realizada, que podría superar los tres millones de euros, sino dejar el CD Castellón en buenas manos y con una proyección de futuro que contemple planes para Castalia y la nueva Ciudad Deportiva. Ambas fundamentales.

¿Cuánto tiempo estará en el Castellón?

El presidente sabe que tiene fecha de caducidad, pese a su buena gestión económica, y todo dependerá de encontrar al inversor adecuado, con la perspectiva de experiencias que estuvieron a punto de enterrar al club como las del grupo de Blasco y cía (Castellnou 2005) o David Cruz, el peor personaje que ha pasado por Castalia...y han pasado varios nefastos. Y sí, el cartel de Se vende no está colgado explícitamente, pero el Castellón permanecerá en una situación de impasse mientras no se afronte la inversión que necesita la entidad. La estructura es suficiente, aunque con deficiencias, para permanecer en Primera RFEF, pero no sostenible para el fútbol profesional.

Las reinvidicaciones del presidente

La primera reclamación de Montesinos es la cesión de Castalia por un largo plazo de tiempo, que proporcionaría activos para reactivar la inversión. Además, el recinto deportivo necesita una profunda intervención para su acondicionamiento. La instalación no cumple los mínimos exigibles, tanto en sus oficinas como en servicios para el usuario. De igual forma para la construcción de una ciudad deportiva. El club, a través de su presidente, ha solicitado la cesión de unos terrenos como primer paso, tras presentar su proyecto al consistorio. De momento, todo sigue parado.

La búsqueda de un inversor

La llegada de un nuevo propietario no solo estaría ligada al precio de venta, que podría rondar cifras entre tres y cuatro millones de euros, sino en la capacidad de inversión para acometer el crecimiento del club. Mientras, Montesinos sigue escuchando ofertas y proyectos. Es cuestión de tiempo.

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