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El Periódico Mediterráneo

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CD CASTELLÓN

Una intoxicación alimentaria en el CD Castellón obligó a aplazar dos partidos en 1986

El equipo albinegro no pudo disputar un encuentro de Copa ante el Langreo ni uno de liga ante el Jerez igual que ahora por el covid

Artículo que recogía la suspensión del Castellón-Jerez de liga en 1986. Mediterráneo

Los jugadores y miembros del cuerpo técnico del CD Castellón se recuperan satisfactoriamente en sus domicilios del brote de covid-19 que afecta al primer equipo y que ha obligado a aplazar los dos próximos encuentros de liga ante el Costa Brava y el Villarreal B. Pero esta no es la primera vez que un contratiempo de este tipo afecta al conjunto albinegro y le obliga a modificar su calendario deportivo. Más allá de los encuentros suspendidos el año pasado en plena pandemia, hay que remontarse a la temporada 1986/87 para encontrar un caso similar al actual.

Corría el mes de noviembre de 1986 cuando el Castellón se encontraba en Asturias para disputar la cuarta eliminatoria de la Copa del rey ante el Langreo en el estadio Ganzabal de la localidad. Los albinegros se disponían a desayunar cuando, desde las distintas habitaciones que ocupaban en su hotel de concentración en el Berrón, se empezó a trasladar al entonces entrenador, Benito Joanet, que había varios jugadores indispuestos, con fiebre y molestias intestinales. Carrillo, Vujkov, Ximet, Casuco, Breva, Manchado (actual delegado del CD Castellón) y Mundo fueron algunos de los que estaban inhabilitados para jugar y eso hizo que el técnico llamara al presidente, Domingo Tárrega Bernal, para ver si se podía aplazar el encuentro copero.

Tras la realización de varios exámenes médicos por parte de los facultativos de ambos clubs y de la Federación Española --y con un tira y afloja con el colegiado Burgos Núñez que quería que se jugara de cualquier modo--, finalmente se certificó médicamente que el Castellón tan solo disponía de siete futbolistas en condiciones y así era imposible jugar, por lo que el choque previsto para el miércoles 5 de noviembre de 1986 quedó aplazado.

La expedición albinegra regresó al día siguiente a Castelló y acudió directamente al Hospital Provincial, según recogía Mediterráneo en su edición del 7 de noviembre de 1986 (imágenes de este artículo). Allí se confirmó también que Emilio Isierte, actual segundo entrenador del Castellón y por entonces segundo portero del conjunto albinegro, también se encontraba afectado por la misma gastroenteritis que sus compañeros y que, según los primeros análisis, podría estar relacionada con la ingesta de unas almejas.

Al ver cómo evolucionaban los jugadores, y que estos seguían sin estar en condiciones de poder disputar un partido oficial, la propia Federación Española envió un telegrama al club de la capital de la Plana el sábado siguiente para aplazar de igual modo el encuentro liguero que los albinegros tenían que jugar ante el Jerez en el campo Javier Marquina.

De aquel fatídico capítulo copero, los únicos que se libraron de la intoxicación alimentaria fueron Ibeas, Viña y Enrique Saura. 

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