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Cruze entre nativos europeos y musulmanes en el siglo XI

Un estudio de ADN al 'Gigante de Segorbe' avala el mestizaje norteafricano en la época medieval

La secuencia del genoma revela por primera vez la presencia de casi un 50 % de ascendencia bereber en los habitantes de la península

Los restos del llamado «Gigante de Segorbe» cuando fue encontrado en el año 1999.

Hasta ahora, el Gigante de Segorbe llamó la atención de los científicos por su espectacular altura respecto a la de sus coetáneos encontrados en 1999 en las mismas fosas de esa localidad del Alto Palancia. Medía 190 centímetros, treinta centímetros más de lo común para el siglo XI, siglo en el que vivió, cuando lo normal para un hombre era alcanzar apenas los 160 cm.

Pero el destino tenía guardado para ese individuo un nuevo descubrimiento para la ciencia: la secuenciación de su genoma ha revelado por primera vez la presencia de entre un 40 % y un 50 % de ancestría del Norte de África en restos medievales encontrados en el actual territorio de la Comunitat Valenciana. Es decir, 40 puntos porcentuales más que las investigaciones anteriores realizadas hasta el momento sobre cadáveres de ese tiempo en las fronteras valencianas. Otro dato: esa herencia genética es casi inexistente en el genoma valenciano actual.

Los autores de la investigación son el valenciano Gonzalo Oteo-García y la portuguesa Marina Silva, científicos que han llevado a cabo la publicación en la Universidad de Huddersfield (Reino Unido). Oteo-García, ahora investigador posdoctoral en la Universidad de Parma (Italia), relata que la tarde en la que descubrieron que el ADN del Gigante de Segorbe era en un 50 % norteafricano, dieron un salto de sorpresa.

De repente, el trabajo había cobrado una envergadura muy distinta a cuando Oteo-García se llevó dos muelas del gigante como muestra para analizar en el laboratorio. El Museo de Arqueología local se los cedió, tras conocer el caso gracias a Amparo Barrachina, quien halló el cadáver en 1999. 

«Todos los estudios previos sobre personas de esa época tenían en torno a un 10 % del ADN norteafricano», recalca. Había rastros de esa procedencia tanto en la parte materna como en la paterna de la secuenciación, así que pudieron determinar que era «un migrante directo» hacia la Península. Pero la historia se complicó aún más al observar que sus antepasados anteriores tenían sangre europea. En otras palabras, había migraciones en aquel siglo en el que el territorio valenciano todavía era habitado por musulmanes

Gracias a este estudio y a sus investigaciones actuales todavía en marcha, Oteo-García aventura que hubo «mestizaje» entre nativos europeos y musulmanes para el siglo XI. Faltaban 200 años antes de que los cristianos se hicieran con el poder de Segorbe. El dominio islámico se extendía ya 300 años. «El gigante no es como los europeos de ahora y es un representante más o menos icónico de lo que era la población islámica en el territorio levantino», asegura de manera rotunda Oteo-García. Su secuenciación es la más completa realizada en un cuerpo así hasta el momento en la Comunitat Valenciana.

Dieta más completa

Otro resultado destacado de la investigación es el relativo a la alimentación del Gigante de Segorbe. «Su dieta era mucho mejor que la de otras personas de su época», asevera. Comía más carne que sus contemporáneos y mejor cereal. «Eso nos da el indicio de que tal vez su altura pueda ser por su buena dieta, algo similar a lo que ha sucedido en la población china, que ha ingerido más proteínas y ha ganado centímetros», analiza Oteo-García. Puede ser eso, o que sus ancestros norteafricanos le dieran más potencial para crecer.

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