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El Periódico Mediterráneo

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LA PROBLEMÁTICA VA EN AUMENTO

La falta de personal pone en jaque al sector hostelero en Els Ports

Bares y restaurantes de la comarca encuentran muchas dificultades para contratar sus camareros

Algunos locales han cerrado o no han podido abrir por no tener camareros.

La falta de candidatos para ocupar puestos de camarero en hostelería ha ido en aumento a lo largo del año en todos los puntos de la provincia. No se trata de un fenómeno exclusivo de Els Ports, pero es aquí donde sus consecuencias son más visibles. Los ejemplos se multiplican y la Asociación de Empresarios Turísticos de Morella y Comarca, Asetmico, clama ante la situación que se padece.

En este sentido se manifiesta su presidente, Javier Tena: «Todos los establecimientos buscan gente. Además, tenemos varios restaurantes que van a reducir su horario por falta de personal». Desde Asetmico esperan una respuesta efectiva de la Diputación de Castellón con cuyos responsables esperan reunirse desde antes del verano.

Por su parte, desde el Ayuntamiento de Morella admiten el problema y buscan la forma de ayudar al empresariado local. Así, la edila de Promoción Turística, Comercio y Empleo, Mari Carmen Escuder, que a su vez regenta un restaurante en el municipio, apunta: «Estamos en una situación a la que no nos habíamos enfrentado nunca; la falta de personal repercute en la calidad turística que ofrecemos y nos está haciendo daño». Y añade: «Este verano hemos registrado más quejas que nunca en la oficina de turismo por falta de capacidad en restauración».

Algunos cierres

Los hosteleros se han visto obligados a reducir servicios y horarios. Joaquín Deusdad, gerente del hotel El Faixero de Cinctorres y presidente de Temps (Asociación de Alojamientos, Restaurantes y Experiencias Turísticas de Interior de la Comunitat), afirma: «No he podido abrir el pub Ring, que daba trabajo a cinco personas, por falta de candidatos. Todo el personal que tengo lo he concentrado en el hotel para poder seguir trabajando».

Peor suerte ha corrido Catalin Chircu, del bar La Parrilla en Morella, quien se ha visto obligado a clausurar otro local. «El bar Las Torres lo abrimos hace año y medio y el negocio funcionaba al 99% pero la falta de personal nos ha obligado a cerrar. Con mi mujer nos queda ahora La Parrilla y entre los dos esperamos poder resistir».

Resolver la crisis no será fácil y las soluciones tendrán que venir apoyadas por las instituciones. No se trata de un problema de remuneración, aseguran los empresarios hosteleros. «Ni siquiera se interesan por las ofertas, no preguntan ni las condiciones, es un oficio que no gusta», señala Catalin.

En una línea similar se expresa Deusdad: «Una parte del problema es generacional y de despoblación, cada vez somos menos y los jóvenes no quieren trabajar de camareros». Y señala otra situación que, a su entender, agrava el problema: «La picaresca con los planes de empleo públicos nos está haciendo mucho daño. Encadenar contratos con horario de 8.00 a 15.00 horas, de lunes a viernes, resulta mucho más atractivo que trabajar en un restaurante».  

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