Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

un puente hacia berlanga
Josi Ganzenmüller Director teatral y cinéfilo

Josi Ganzenmüller: "Peñíscola comenzó a vivir el cine con el rodaje de Calabuch"

Ganzenmüller estrena esta tarde la lectura dramatizada ‘Querido Calabuch’

Josi Ganzenmüller, director de la escuela de teatro L’Escenari de Benicarló y cofundador del Festival Internacional de cine de comedia de Peñíscola.

Josi Ganzenmüller, director de la escuela de teatro L’Escenari de Benicarló y cofundador del Festival Internacional de cine de comedia de Peñíscola. MEDITERRÁNEO

Josi Ganzenmüller es el director de la escuela de teatro L’Escenari de Benicarló y cofundador del Festival Internacional de cine de comedia de Peñíscola. Trabajó con el cineasta valenciano Luis García Berlanga en la dirección del festival, celebrado entre 1989 y 2008. El director teatral conoce como nadie la esencia de Calabuch. Tanto es así, que ha adaptado su guión para convertirlo en una lectura dramatizada, que se presenta hoy, a las 18.00 horas, en el salón gótico del castillo de Peñíscola. Ganzenmüller ha sido pieza clave en la reciente programación cultural impulsada desde el Ayuntamiento, Un puente hacia Berlanga, participando en diferentes coloquios acerca del director de cine junto a grandes conocedores de su biografía y filmografía

¿Cómo explicaría el idilio entre Peñíscola y los rodajes a alguien que no lo conoce? 

El primero de ellos, Ana Kadova, llegó en 1913 y hay que tener en cuenta que las primeras exhibiciones cinematográficas llegaron a España muy pocos años antes, en 1896. En 1956 aterrizó Berlanga con su icónica Calabuch y, tras él, lo hicieron Anthony Mann y Charlton Heston, con El Cid, así como una larga lista de largometrajes, series y anuncios que se han ido sucediendo hasta hoy. Podríamos decir que Peñíscola es, sin contar Almería o las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, de los lugares de España que más rodajes ha acogido.

¿Cómo influyó Berlanga en esta población?

El rodaje de Calabuch fue la primera ocasión en la que vecinos y vecinas de Peñíscola participaron en un rodaje y se sintieron involucrados en el mismo. Con el gran despliegue de equipos y sets de grabación empezaron a acostumbrarse a ver cine y, sobre todo, a vivirlo. Todo el pueblo sintió el rodaje, y fueron muchos los que participaron en él, trabajando como figurantes. Un ejemplo de ello es la joven novia que se casa en el filme o los niños que aparecen en distintas escenas, todos ellos peñiscolanos. Cinco años más tarde, cuando llegó el equipo de El Cid, los locales ya eran veteranos.

«Berlanga se convirtió en nuestro guía en el Festival Internacional de Cine de Comedia»

decoration

¿A qué retos se enfrenta para llevar Calabuch al teatro?

Fundamentalmente, a adaptarme a la forma y al lugar, es decir, a crear un guión para una lectura dramatizada y representarla en el castillo. El gran reto ha sido respetar y recrear el espíritu y sentimiento de pueblo que transmite Calabuch, en la que participa mucha gente. En esta obra, el reparto es reducido para poder actuar en un espacio limitado y acortar la duración. 

¿Qué supuso Berlanga para el Festival Internacional de cine de comedia de Peñíscola?

Absolutamente todo. Nosotros queríamos hacer un festival de cine en general, como el de Valladolid o San Sebastián; y presentar películas de todos los géneros. Cuando se lo propusimos, Berlanga se negó rotundamente a participar, pero nos dijo que aceptaría si dedicábamos el festival únicamente a la comedia. Él siempre quiso reivindicar este género, por ser el más difícil y el más subestimado. Berlanga afirmaba que solamente el 5 % de los premios cinematográficos entregados, a lo largo de la historia, habían sido para comedias. «Vamos a hacer un festival en el que todos los galardones vayan dirigidos a la comedia», propuso.

Cuando obtuvimos su aceptación y colaboración, se convirtió en nuestro abrepuertas y en nuestra guía. Él mismo nos aconsejaba sobre lo que debíamos y lo que no debíamos hacer, nos facilitaba mucho las cosas a la hora de contactar con grandes figuras del cine. Nos invitaban siempre a los premios Goya porque él estaba en la Academia, y recuerdo como allí los asistentes comentaban entre ellos: «¿Vas a ir al festival de Peñíscola?». Un auténtico acontecimiento para todo el sector. 

Compartir el artículo

stats