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ENTREVISTA

Rafael Ribes Pla EXDIRECTOR DEL MUSEO DE ETNOLOGÍA : "Siempre he trabajado en beneficio de la tierra"

 

En su casa Rafael Ribes Pla desglosa los principales aspectos que han marcado su vida. - Foto:DAVID BAUSÁ

CRISTINA GARCIACRISTINA GARCIA 30/03/2006

EDAD 90 AÑOS.

NACIMIENTO 3 DE FEBRERO DE 1916.

PROFESIÓN PROFESOR MERCANTIL, AGRICULTOR Y EXDIRECTOR DEL MUSEO ETNOLÓGICO DE FADRELL.

AUTOR DE VARIOS LIBROS. ´ENTRE DOS BANDERAS´ Y ´RODAMÓN I TRASTAVALLS´, ENTRE OTROS.

La casa de Rafael Ribes Pla en plena calle Herrero de Castellón es todo un museo. Etnológico por la recuperación de tradiciones; y de arte, por la gran cantidad de piezas con un alto valor sentimental. Es una de las personalidades más influyentes en el Castellón del siglo XXI y con noventa años, es un referente económico y cultural de la terra. Él se mantiene al margen de toda adjetivación. El Ayuntamiento acaba de homenajearle tras su jubilación como director del Museo de Fadrell.

--Noventa años son muchos...

-- Nunca he parado de hacer cosas. Siempre he intentado trabajar en asuntos que fueran beneficiosos para mi tierra y he estado metido en muchos temas, sobre todo en el campo. La verdad es que soy muy manegueta. Pero noventa años dan para mucho, sobre todo cuando se empieza a dar guerra de joven.

--¿Cómo comienza su vinculación con el mundo agrario?

-- Es una vinculación familiar. Mi tío, que era comerciante de naranjas, me llevó desde pequeño de la mano. Y cuando me liciencié en la Escuela de Comercio de Valencia empecé a trabajar con él. Las naranjas se vendían a granel, y yo me fui a aprender a Manchester y a Liverpool para mediar en la exportación de cítricos desde Burriana y Castellón. Y aún hoy, voy todos los días al campo.

--Es imposible resumir la larga retahíla de cargos que ha ostentado en su vida. ¿Podría destacar algo de su biografía que le haya marcado?

-- Varios, ¿me permite? El primero, tras heredar, fue el de presidente del Sindicato de Frutas y Verduras de Castellón, además de delegado de las cooperativas arroceras. Pero siempre he estado arriba y abajo con las exportaciones de naranjas, sobre todo, porque Castellón ha exportado cítricos desde que hay campos de naranjas, y a toda Europa, no crea. Y había que pelar mucho para que te hicieran caso a miles de kilómetros.

--¿De ahí le viene la vena viajera? Me cuentan que ha dado la vuenta al mundo dos veces.

-- Es cierto. Cuando creamos el Comité de Productores de Naranja de la Cuenca Mediterránea, junto a otros agricultores de Marruecos a Israel, tuvimos que viajar mucho. Y mi mujer, una gran viajera, siempre me ha acompañado. No tenemos joyas ni visones, pero sí muchos kilómetros andados.

--¿Qué me cuenta de su vinculación con PECSA, empresa de la que fue presidente?

-- Después de un periodo como concejal, en el que conseguimos vincular el Grao con Benic ssim, potenciar el aeroclub o pavimentar muchas calles de Castellón junto con otros concejales como Pepe Quintana, Manolo Vellón, Fernando Diago o Joaquín Fabregat, padres, claro, creímos que la prensa era un buen negocio para invertir, y tras la privatización de los diarios del Movimiento, pues compramos Mediterráneo entre varios. Después de varios años, la cosa se torció y quedé fuera de la sociedad por causas que no vienen al caso. Vendí las acciones y ahora tengo seis, algo testimonial, para tener una voz.