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Setas de Soria y Hungría, entre 18 y 27 euros/kilo

El grueso de los robellones que se venden en la provincia procede de otras provincias españolas

 

Setas en una parada del Mercado Central de Castellón. - NACHO MATA

E. A.
15/10/2017

En el bosque no hay robellones como tampoco hay otras especies comunes en Castellón, como la seta de calabaza, el rossinyol y ous de reig. Así que si uno tiene mono de setas no le va a quedar más remedio que acudir a la tienda. Hay muchos establecimientos especializados de la provincia que venden robellones. Pero que nadie se engañe: no son autóctonos.

El grueso de los robellones que se venden estos días en las fruterías y verdulerías de la provincia procede de Soria. «Los vendo a 18 euros el kilo y, la verdad, es que hasta la fecha no tienen mucha tirada», reconoce el reponsable de una tienda especializada de Castellón.

En Vila-real el robellón apenas tiene público. «Será porque todavía hace mucho calor y es un producto que se asocia mucho al otoño o porque la gente sabe que no hay, lo cierto es que el cliente apenas lo demanda. Siempre hay alguien que compra un puñadito, pero son los menos», explica la propietaria de una verdulería de Vila-real, que esta semana comercializa robellones a 20 euros.

La mayoría de los robellones que se comercializan estos días en la provincia viene de Soria, pero también hay setas cuya procedencia se sitúa bastante más lejos, en Hungría, y se venden a 27 euros. «Nos la pide algún restaurante y poco más. La verdad es que tiene poca salida», reconocen en otra tienda.

VARAPALO PARA LOS BARES // Las setas apenas tienen su espacio en las verdulerías de la provincia, pero este inicio de campaña tan tardía perjudica y no poco a los restaurantes del interior. «Claro que se nota. Hay años en los que el sábado y el domingo tenemos el comedor lleno de boletaires. Este año como no hay robellones hay menos gente y lo notamos todos, los restaurantes pero también gasolineras y comercios», apuntan desde un restaurante de Morella.

Para los restaurantes de munic ipios como Xodos, Vistabella o Morella es complicado cuantificar lo que han dejado de ingresar. “Lo notas en el día a día, los bares de carretera tenemos poca gente”, añaden en otro local de Vilafranca, don de destacan que el sector vive de la suma de muchos eventos y temporadas. Y este año la campaña de setas, de momento, no suma.