+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Mediterráneo:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

El teatro fue su vida real para hacer muy felices a los castellonenses

 

El teatro fue su vida real para hacer muy felices a los castellonenses -

Salvador Bellés Salvador Bellés
13/02/2016

En 1983 y de los autores Francesc Marín y Tomás Escuder, la Sociedad Castellonense de Cultura editó un libro titulado Gent Popular de Castelló, en el que hay un racimo de hombres y mujeres de todos conocidos y, efectivamente, muy populares. Desde ‘Cocoli’ hasta ‘El Panat’, pasando por ‘Moneta’, Rositín Domínguez, María de les Pintetes y, naturalmente, el ‘Xato Castanyero’, la pareja teatral de la mítica Carmen Borrull, los auténticos intérpretes de Sento y Senta, que tanto han acompañado a don Josep Barberá Ceprià, ‘Pepito’, en definitiva.

El ‘Xato Castanyero’, es decir, Vicente Marco, fue un castellonero entrañable y, en cierto modo, importante en la vida de nuestro pueblo a lo largo de muchísimos años, intérprete auténtico, no solamente en las tablas de los escenarios, en el popular entaulat callejero de nuestras sencillas y gratas comedias y sainetes en valenciano, sino también en la vida misma, pues el ‘Xato’, llaurador y turroner, además de actor, era ya por sí mismo una figura de castellonero auténtico, de cuerpo entero, enraizado en la tierra y en el pueblo hasta su último aliento. Un personaje evocador de un Castellón sencillo y natural.

CASTELLONERO // Según escribió el director don Jaime Nos, en esa autenticidad castellonera queda completamente configurada su personalidad, que desde que tuvo uso de razón, sirviendo a Castellón con todo su afán, trabajando su campo o encarnando sus costumbres, siendo una estampa de nuestra vieja y típica ciudad, en las ferias o porrats, o representando a personajes famosos en el teatro valenciano o a figuras entrañables en la comedia castellonera.

Hombre de campo, llaurador con la entrega a la tierra que llevaba en el corazón, era indudablemente una personalidad vigorosa en todos los aspectos de su existencia, puesta de relieve en lo vivo y rico de su conversación, verdadero deleite que recuerdo aunque yo era un jovenzuelo, en mis contactos con él. A los innumerables amigos que al simple paso por las calles le saludaban, le detenían, le extraían con gozo y satisfacción el jugo de su charla, de su ingenio, de su viveza desbordante en dichos y hechos que ahora se nos van acumulando en el recuerdo imborrable de su vida y de su tiempo. Aquel en el que también nuestro Club Deportivo Castellón mereció su entusiasmo y aprecio a lo largo de su vida con originales voces de aliento, en el Sequiol o Castalia, también en campos ajenos o lejanos. Cualquier voz de ánimo era buena para el caso. En el campo, los jugadores eran conscientes de lo que decía o cantaba el ‘Xato’.

LA VIDA // En el barrio de La Guinea, donde tantos años ha sido escenario de mi vida laboral primera, Vicente Marco Nebot nació el 19 de febrero de 1918, justamente en el número 9 de la calle de San Miguel. Eran sus padres el matrimonio entre Pascual Marco Viciano y Mariana Nebot Salvador, que acogieron con gran entusiasmo a su hijo menor, en su casa tradicional de familia labradora, donde ya vivían sus hermanos mayores, Mariana, Rosa y Pascual, con muchos años de diferencia entre unos y otros.

Algo del colegio, pero mucho más de la calle y la alquería familiar fueron los escenarios de su infancia y juventud, hasta que se ennovió con una chica nacida en Benicàssim, aunque vecina de su mismo barrio, Ana Clausell Pauner, cuatro años más joven que él. Se casaron en la iglesia dels frares, la Sagrada Familia, el 22 de noviembre de 1946. Pasaron casi cinco años hasta el nacimiento de su única hija, Ana, como la madre. La familia estableció su nueva vivienda en la calle del Obispo Caperó, número 34. Aparecen aquí muchos datos exactos y concretos a través del investigador Ximo Alcón, desde la Cruz roja, ya que la hija Ana, fallecidos sus padres y sus tíos, fue acogida los últimos años de su vida en la Residencia de la Tercera Edad de la Cruz Roja Española, hasta el final de sus días.

EL PREGÓ // De todos es sabido que el ‘Castanyero’ era protagonista de la singular carroza costumbrista que circulaba en el Pregó, acompañado casi siempre al principio por la actriz Carmen Borrull, aunque en los años finales participaron también de modo especial Mel i Xispa, Joan Prades y Miquel Soler. Y entorno a aquel primer año de las celebraciones magdaleneras de este tiempo, es decir, desde 1945, la carroza humorística del Pregó era a modo de muestrario de las compañías teatrales de Castellón. Han pasado ya muchos años desde aquellos afanes de la posguerra en la ciudad, con tres o cuatro compañías de zarzuela y de comedia humorística costumbrista, en valenciano, claro, que nos han dejado el recuerdo de algunos nombres como la Peña Teatral, la Bretón, Castalia, con los Sábat, los Baeza, José Breva, Gustems, Lola Conesa, Viciach, Manolo Vellón y Babiloni, Carmen Fernández, los Moragrega y algunos más, que se volcaban en torno a Educación y Descanso, que se responsabilizó en dar mucha actividad en el pequeño teatro sindical de la Ronda Magdalena, con grupos donde brillaban Fermín Andreu, ‘el Gallo’ y, sobre todo, ese Jaime Sos, convertido en la gran figura de nuestro teatro.

VARIADOS ESCENARIOS // La aparición de Vicente Marco, el ‘Xato’, tuvo muchos escenarios y una temática vital muy variada. En realidad él era labrador y turronero. Heredero de los oficios paternos, lo dominaba todo. Igual se le veía en la Benadresa como en el Serradal, en Fadrell que en Canet. Plantando arroz o cavando un huerto. Y en ocasiones, convertido en constructor de cajas en algún almacén naranjero de manipulado. Pero Vicente, el ‘Xato’, completaba su nombre ciudadano y teatral al ser vendedor de castañas, torrats, turrones, avellanas y toda clase de productos típicos que se venden habitualmente en los porrats callejeros. Pero insisto en lo referente al teatro en que Jaime Sos era el más completo tal vez, el maestro de todos, el ‘Castanyero’ era la cima de la popularidad, de la simpatía y del cariño de todos sus contemporáneos. Un castellonero muy destacado dentro del siglo XX, cuya meta y su deseo era hacer felices a los demás.

Me llena de orgullo y por tantas cosas, dedicarle esta página de Seres Humanos. Con un aplauso nada teatral y con un cariño muy natural. Mis amigos Els Llauradors le cantaban aquello de “Quan ja s’acabe el Pregó / i veus que s’enriu la gent / ja va el ‘Xato Castanyero’ / fent alguna de les dell…”. H