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ENTREVISTA

"El mecanismo de los ERTEs es muy bueno para ajustar el gasto y no prescindir del capital humano"

Ignacio Silvestre, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Castellón realiza un balance sobre la situación actual en la provincia

 

"El mecanismo de los ERTEs es muy bueno para ajustar el gasto y no prescindir del capital humano" -

A. BACHERO
05/05/2020

Ignacio Silvestre, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Castellón (AJE-Ajove), realiza un balance sobre cómo podrá afectar la crisis sanitaria internacional en la provincia.

-¿Cómo afectará esta crisis sanitaria a la economía de Castellón? y ¿se puede comparar a la crisis nacional de hace más de una década?

--Hay tres factores que diferencian la situación actual de la vivida en la crisis de Lehman Brothers. En primer lugar las familias y empresas están menos endeudadas que en 2007. En segundo lugar el sistema financiero ha hecho los deberes y se encuentra más saneado. Y por último la economía provincial está más diversificada debido a una menor contribución del sector de la construcción. Este escenario y el “ilimitado” apoyo del Banco Central Europeo crea un marco muy diferente y en mi opinión más favorable que en 2007.

Sin duda esta situación supondrá la desaparición de empresas ineficientes o mal gestionadas. El empresario que ha demostrado ser capaz de crecer a doble dígito tiene el apoyo de los bancos para resolver estos problemas coyunturales.

-En esta nueva etapa ha salido a la luz los ERTEs, con miles y miles en la provincia. ¿Qué consecuencias puede ocasionar este modelo en el futuro de Castellón?

--Con las ventas cayendo en picado el mecanismo de los ERTEs es muy bueno para ajustar el gasto y por lo tanto continuar funcionando sin prescindir definitivamente del capital humano, que en mi opinión es el valor más importante. Las consecuencias creo que son positivas tanto ahora como en el futuro ya que otorga flexibilidad al empresario para continuar desarrollando su actividad y aportando valor al consumidor final. 

-Cómo presidente de AJE-Ajove de Castellón, ¿qué sensaciones te han trasladado empresarios y clientes ante esta situación?

--El sentimiento generalizado es de incertidumbre, sobre todo por la velocidad a la que se desarrollan los hechos y la descordinación entre los diferentes mercados. Mientras en China están al 90% de su plena capacidad productiva en EEUU están empezando a notar los estragos del virus.

Sin embargo, hablando con muchos socios he notado que hay disparidad en el impacto del coronavirus. Algunas empresas han parado en seco las ventas, como las dedicadas a las ventas al por menor. Por el contrario otras están en máximos, lo cual puede ser debido a dos motivos. O bien están remplazando otras empresas chinas o italianas en la cadena de distribución comercial, o bien sus clientes están aprovisionando ante el temor de que otros proveedores caigan y les dejen sin servicio. Todos coinciden en un aumento de la morosidad, retraso ligero en los pagos y cancelación de pedidos. Lo cual resulta lógico y normal en una coyuntura de incertidumbre.

-El tejido productivo de Castellón es, sobre todo, manufacturero y presencial, pero ahora las empresas se han visto abocadas al teletrabajo ¿Estamos preparados para ello? y ¿crees que cuando la situación se estabilice las empresas van a tomar medidas para apostar por el teletrabajo?

--A veces necesitamos un estímulo forzoso como el que estamos viviendo para dar un paso más en el progreso y la eficiencia. Hablaba con un consultor amigo y simpatizante de la asociación sobre este tema y me explicó que él lleva 20 años trabajando habitualmente de forma remota. Lo cual confirma no sólo que es un modelo viable sino que esto podría generar un cambio irreversible en el  paradigma laboral.

Creo que el mero presentismo aporta muy poco valor y deberíamos empezar a medir el trabajo no por las horas trabajadas en la empresa sino por los resultados y la productividad. Espero y deseo que muchos empresarios de Castellón vean esta situación como una oportunidad para modificar su visión al respecto.

-¿Qué función deben desarrollar las administraciones en todo esto y qué considera que podrían aportar?

--Las administraciones deben estar al servicio de los generadores de riqueza y, por lo tanto, financiadores del Estado de Bienestar. No olvidemos que sin autónomos y sin empresas no hay ningún Estado del mundo que pueda garantizar unos servicios sociales dignos a sus ciudadanos. Los nórdicos aprendieron esto en los años 90 y apostaron por dar flexibilidad y eliminar trabas burocráticas a las empresas. Treinta años más tarde son un modelo a seguir en muchas competencias que habitualmente asume el Estado, como por ejemplo es la educación.

En la coyuntura actual una de las principales preocupaciones de los empresarios es atender los pagos inmediatos a acreedores. Pensamos que lo una administración pública alineada con el tejido empresarial podría plantearse aplazar y condonar el pago de impuestos así como facilitar la conversión a liquidez de activos financieros a priori bloqueados como planes de pensiones.

-En términos generales y dejando al lado el coronavirus, ¿cuál es la situación de los jóvenes empresarios de Castellón y qué papel juegan en el tejido económico de la provincia?

--Al aglomerar desde profesionales freelance hasta proyectos que emplean más de 50 trabajadores con facturaciones de siete cifras no es posible emitir un diagnóstico común para todos. Los empresarios con una estructura de costes fijos reducida y un buen pulmón financiero aguantarán e incluso diría que saldrán reforzados aplicando pensamiento lateral. Por el contrario, hay otros con serias dificultades para mantener su actividad. Sin embargo todos comparten las ganas y la ilusión de poder continuar aportando valor y crecimiento a nuestra provincia.