+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Mediterráneo:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

VISTALEGRE II

Iglesias arrasa a Errejón en Podemos

El líder toma el control total del partido: poder en la cúpula y rumbo político

 

Iglesias saluda ante la mirada de Errejón tras abrir la asamblea de Podemos. - JUAN MANUEL PRATS

IOLANDA MÁRMOL
12/02/2017

El resultado es inequívoco. Pablo Iglesias se impone a Íñigo Errejón en todas las votaciones del cónclave, Vistalegre 2. Su victoria implica que toma el control total de Podemos (lee aquí todos los nombres que componen la nueva dirección del partido morado) y lo que la formación morado sea a partir de ahora dependerá de su voluntad de integrar a los derrotados o pasar el rodillo con más o menos elegancia. En cualquier caso, el marcador final es inapelable.

Iglesias se impone como secretario general (89%), gana en el Consejo Ciudadano Estatal (CCE) por el 59,68% de consejeros frente al 37,1% de Errejón y el 3,23% de los anticapitalistas. Vence también enlos cuatro documentos (político, organizativo, ético e igualdad). Aunque el errejonismo confiaba en imponerse en proyectos clave como la estructura del partido o el rumbo hacia la transversalidad, los simpatizantes han expresado su apuesta nítida por el líder y su equipo. El pablismo será mayoría en la cúpula directiva. Se queda con 37 puestos. Errejón con 23 y los anticapitalistas con 2. Este órgano elegirá en los próximos días a una ejecutiva que mantendrá esa misma proporción.

El futuro del ‘número 2’ queda en el aire. Aunque Iglesias ha prometido “integración” durante una campaña que ha planteado -con éxito- como plebiscito, Errejón tiene asumido que es muy posible que sea destituido como portavoz parlamentario y como secretario político. El futuro de sus dirigentes más próximos también es incierto.

Más allá de los cargos, ¿qué significa el resultado de una votación tan compleja? Podemos vira a partir de ahora para convertirse en un partido-movimiento con mayor presencia en las calles, de discurso áspero en las instituciones y que aspira a crecer nutriéndose de ciudadanos movilizados en protestas sociales. El diálogo con el PSOE será escaso y la diferenciación clara. El giro que Iglesias promovió tras el verano, sin contar entonces con la aprobación de la dirección, queda legitimado por el voto de los militantes. El ‘número uno’ conserva su poder. Podrá convocar a las bases unilateralmente para referéndums internos.

El resultado, que los dirigentes conocieron de madrugada, sitúa toda responsabilidad del futuro del Podemos sobre el que es ya líder indiscutible, Pablo Iglesias. En lo que decida el PSOE en su Congreso este verano reside en buena medida el futuro inmediato de la parte izquierda del tablero político.