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CONFLICTO DIPLOMÁTICO EN EL MAR

180 cruceristas españoles dispuestos a amotinarse para no bajar en Italia

Entre el pasaje, que también traslada a 950 argentinos, hay un porcentaje elevado de ancianos que teme al coronavirus. La compañía asegura que en Génova habrá un cordón sanitario pero los viajeros desconfían y piden ayuda al Ministerio de Exteriores

 

Pasajeros del Costa Pacífica son informados de que no pueden bajar del barco en Marsella. -

GUILLEM SÀNCHEZ
20/03/2020

El crucero Costa Pacífica, operado por la compañía italiana Costa Cruceros, navega este viernes rumbo a Génova (Italia) en contra de la voluntad de 180 españoles que lleva a bordo. Celia (65 años) y Concepción (69 años), dos de las pasajeras afectadas, lo tienen claro: "Los españoles no nos vamos a bajar del barco en Italia", aseguran telefónicamente.

Se trata de un crucero al que el estallido de la epidemia de coronavirus en Europa ha sorprendido cruzando el oceano Atlántico. Partió de Argentina el 3 de marzo y, aunque no hay infectados por covid-19 entre su pasaje que incluye también a 950 argentinos, ya no ha podido amarrar en ninguno de los cuatro puertos españoles programados: Santa Cruz de Tenerife, Arrecife, Málaga y Barcelona. El barco ha bordeado la costa española hasta Francia.

Ayer jueves tocó tierra europea por primera vez en el puerto de Marsella (Francia). Según informó el capitán del barco a su pasaje, en cumplimiento del estado de alarma y el cierre de puertos decretado para contener la pandemia de coronavirus, las autoridades españolas no habían dado permiso para acercarse pero las francesas sí.

La única hoja de ruta para los viajeros españoles y para los argentinos que iban a dejar el barco en España era, según el capitán del barco, desembarcar en Marsella. Desde Francia, Costa Cruceros iba a encargarse de trasladarlos a España y a Argentina. Pero las autoridades francesas, con el crucero ya amarrado en el puerto de Marsella, comunicaron que podían abandonar la nave únicamente los pasajeros franceses. El resto, incluidos los 950 argentinos que incluso se plantearon amotinarse, tuvieron que seguir dentro y ahora van camino a Génova.

Un porcentaje alto de los viajeros del crucero son de edad avanzada y, en consecuencia, población de riesgo reticente a pisar Italia, "principal foco de la epidemia de coronavirus", remarcan. Además, según subraya Celia, regresar a España desde Génova será muy difícil dadas las restricciones de movilidad activadas. "Estamos desesperados, esto es un desastre", explica. "No nos dan ningún tipo de información. Nos hablan por altavoces o con papelitos pero no ha habido ninguna reunión y el capitán del barco se ha negado ochenta veces a recibirnos", denuncia.

"Se sienten mediosecuestrados", cuenta desde Barcelona Javier, hijo de Roberto, uno de los pasajeros. "Mi padre tiene 82 años y es muy arriesgado que pise Italia en esta situación. Además, el viaje que él compró era hasta Barcelona y ahora lo llevan a Génova por la fuerza", denuncia. "Les dan muy poca información y están muy nerviosos", añade en el mismo sentido que Celia y Concepción. Ernesto (68 años) es otro de los argentinos implicados y avisa por teléfono de que entre los viajeros "hay gente con patologías respiratorias" para quienes la entrada en Italia podría resultar muy peligrosa.

Fuentes de Costa Cruceros aseguran que el capitán del barco no ha tenido elección a causa del cierre de puertos y que en cuanto el pasaje llegue mañana 21 de marzo a Génova la compañía va a crear un "cordón sanitario" para trasladar a los huéspedes hasta el aeropuerto y meterlos en aviones de regreso a sus países de origen. Los españoles a bordo, que piden ayuda al Ministerio de Exteriores para que solucione una situación "angustiosa", tienen otra idea más simple en la cabeza: que el crucero dé media vuelta y regrese a Barcelona.