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La CIA alertó hace dos meses a los Mossos

Cataluña, el mayor centro mediterráneo occidental de actividad islamista. La agencia de EEUU previno de que la ciudad y la Rambla eran objetivos

 

Un mosso guía a un grupo de civiles que abandonan la Rambla escoltados por los agentes. - AFP / PAU BARRENA

ANTONIO BAQUERO
18/08/2017

La capital catalana era uno de los objetivos del yihadismo desde hacía un tiempo. Tras los atentados perpetrados en ciudades europeas como París, Londres o Berlín, Barcelona estaba en el punto de mira de los terroristas y así se lo había advertido la CIA a los Mossos d’Esquadra. Hace dos meses, la agencia central de inteligencia estadounidense trasladó su aviso a la policía autonómica catalana, según ha podido saber este diario. Incluso alertó del riesgo en la Rambla, donde ayer tuvo lugar el atentado masivo con una furgoneta.

Además, en las redes sociales, hace apenas dos semanas, el 30 de julio, una cuenta de Twitter asociada al Estado Islámico (EI) anunciaba un atentado inminente en Al Andalus. «Vamos a implantar el califato en España y vamos a recuperar nuestra tierra. Ataque inminente en Al Andalus. Si dios quiere», se escribió en una serie de mensajes en esa cuenta.

TERRITORIO A RECONQUISTAR / Ayer mismo, las cuentas vinculadas al EI en Twitter celebraron el atentado publicando anteriores comunicados de amenaza contra España y escribiendo mensajes como «a todos los españoles, ahora es tiempo de pagar por todo lo que vuestros Gobiernos han hecho a nuestros países».

Cataluña y Barcelona, no obstante, eran ya en el 2015 una de las zonas más expuestas. Estaban en el punto de mira de los yihadistas, ya que España es un territorio a reconquistar por considerarse obligados a reimplantar el islam en todos aquellos territorios que, como Al Andalus, en algún momento fueron musulmanes. La enorme presencia de turistas hacía además que cualquier ataque en la capital catalana y en un lugar tan conocido como la Rambla tuviera resonancia mundial.

Aunque la amenaza terrorista siempre ha estado presente, hace un año aumentó la preocupación sobre su posible inminencia después de que una de las productoras del EI difundiera una imagen con emblemáticos monumentos mundiales señalados como futuros escenarios de atentados entre los cuales figuraba la Sagrada Familia.

Los otros eran el Coliseo de Roma, la Estatua de la Libertad de Nueva York y el Big Ben de Londres (ciudad en la que los yihadistas atentaron, también con un vehículo, los pasados meses de marzo y junio). El hallazgo de la fotografía dio lugar a una reunión de los Mossos con los responsables de la seguridad del templo de Gaudí y a partir de ahí las fuerzas de seguridad aplicaron nuevas medidas.

Pero la amenaza yihadista era anterior. Cuando en abril del 2015 los Mossos, en el marco de la operación Caronte, desmantelaron a una célula terrorista descubrieron que entre sus planes estaba atentar contra el centro comercial de las Arenas y contra la comisaría de los Mossos de la plaza de Espanya.

De hecho, en los mapas de las agencias y servicios de la lucha antiterrorista Barcelona lleva años marcada como un lugar relevante. Tanto es así que en el 2009 el Gobierno de EEUU decidió abrir en el consulado de la ciudad una antena de espionaje en la que participan varias agencias con la misión de servir de base de inteligencia antiyihadista en el Mediterráneo occidental. Como dejó patente el entonces embajador de EEUU en España, Eduardo Aguirre, en un informe del 2007 filtrado por Wikileaks «las autoridades españolas y norteamericanas han identificado Cataluña como el mayor centro mediterráneo de actividad de radicales islamista».

Para el diplomático, «la alta inmigración, legal como ilegal, desde el norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia), así como de Pakistán y Bangladesh hace de esta región un imán para reclutar terroristas».

La ciudad había sido escenario de un sinnúmero de operaciones policiales contra el yihadismo. La mayoría, con la excepción de la célula desmantelada en la operación Caronte, tenía como objetivo a individuos relacionados con la difusión de propaganda yihadista. La estrategia policial era eminentemente preventiva. Consistía en su detención tan pronto se sospechaba que tenían veleidades yihadistas,