La obra narra el dolor y la soledad de una madre que ve marcharse a sus hijos y se encuentra sola en su casa. La narración no es lineal, y se invita al espectador a recorrer un laberinto, que es el de los pensamientos del personaje perdido de la madre.

¿Puede una madre querer demasiado? ¿Existe un límite para este amor? ¿Qué ocurre cuando un hijo crece y se va?

Anne ha construido la vida en torno a su hijo Nicolás y, ahora que se ha ido, está sufriendo el síndrome del nido vacío y descubriendo el verdadero vínculo con su marido.

¿Anne ha vivido para ella o para los demás? ¿Todo ha sido una ficción sin sentido? Las decisiones que ha tomado la persiguen. Hay tanto que quiere decir…