Decenas de miles de ciudadanos se encuentran desbordados por la actual situación. Lo vemos en las crecientes colas del hambre, en el cierre de comercios, empresas y pymes, en el aumento de las desigualdades sociales, con más paro, pobreza y más exclusión entre los más desfavorecidos. Además, esta situación va acompañada de una degradación progresiva de los servicios públicos que, en lugar de atender a los ciudadanos en los momentos en los que más se les necesita, les falla estrepitosamente. Lo vemos en la sanidad donde, pese al esfuerzo de sus magníficos profesionales, se degrada día a día por la nefasta gestión que repercute en su calidad, en los servicios sociales dependientes de la Generalitat cada vez con más demoras o en la falta de ayudas que no llegan a quienes más lo necesitan. No lo digo yo. Lo dice el informe anual de la Sindicatura de Greuges que refleja ese nivel de desesperación e impotencia de los ciudadanos.

Ante esta situación provocada por la nefasta gestión de Puig solo escuchamos por parte del presidente de la Generalitat declaraciones rimbombantes pero carentes de sustancia alejadas de la realidad de la calle. Desde el coche oficial y la moqueta se dedica a presentar iniciativas, una detrás de otra, sin ningún recorrido, que enseguida se desinflan como un souflé. Los famosos ximoanuncios. No parece haber aprendido nada, pese a todo lo sucedido en el último año. No demuestra tener ninguna voluntad de enmendar errores o reconocer fallos. Sigue encantado de conocerse. Quien no ve ninguna equivocación no puede rectificar nada. No plantea ninguna solución real a los problemas ni vemos avances contra el desastre de los miles de muertos que ha habido también en nuestra Comunitat. Sin embargo todavía se dedica a presumir y alardear del Botànic, no sabemos en base a qué, en lugar de pedir disculpas.

Gestión de las ayudas

Un ejemplo claro es en la gestión de las ayudas por la pandemia. Los ciudadanos de a pie no están viendo un euro. El tiempo apremia, las ayudas no llegan y los fondos europeos tampoco mientras nuestras empresas y autónomos se van quedando por el camino. Pero eso parece que a Puig y a la izquierda le da igual. Son daños colaterales de la permanencia en el poder a costa de lo que sea. Lo único a lo que se han dedicado, con notable éxito eso sí, ha consistido en tratar de adulterar la realidad y anestesiar a la población con la propaganda sin importar mentir de forma descarada, además de dedicarse con notable éxito a aumentar sin medida el número de asesores y chiringuitos a costa del salario público mientras nos suben los impuestos.

La gestión de Puig se resume en más pobreza. Aquello de «rescatar a las personas» o «no dejar a nadie atrás» parece que ha pasado al olvido.an abandonado a la gente a su suerte. Son los desamparados de Puig.

Presidenta PPCV