Los vecinos del edificio derrumbado el pasado miércoles en Peñíscola, en el que fallecieron un menor y una mujer y resultó herido un joven, han empezado a entrar en las viviendas de forma escalonada y durante diez minutos para recoger sus enseres personales más necesarios.

El inspector jefe del Consorcio de Bomberos de Castellón, Pablo Vila Garcés, ha explicado que en la reunión de coordinación con la Policía Local y la Guardia Civil han detallado el dispositivo y han acordado dar este tiempo y que accedan tres familias a la vez, con dos miembros, acompañados de un bombero y un guardia civil.

Los propietarios e inquilinos de los pisos que permanecen en pie del bloque colapsado el miércoles en la urbanización Font Nova de Peñíscola tuvieron que ir a toda velocidad para recoger sus enseres básicos. Posiblemente no podrán regresar hasta que haya un primer informe que determine cuál es el estado de la estructura, y siempre y cuando se tenga la garantía de que hay una total seguridad.

La operación arrancó a las 10.00 horas, y algunos de ellos hizo acto de presencia con unos minutos de antelación para conocer todos los detalles de este dispositivo. Tanto si estaban fuera del edificio en el momento de la desgracia como si salieron a toda velocidad, hubo quien salió con lo puesto, por lo que estuvieron casi 48 horas sin teléfono móvil --ni atender a las llamadas y mensajes de familiares preocupándose por su situación-- o sin las llaves para entrar en sus vehículos.

Pablo Vila comentó que fue este operativo el primero que pudieron resolver los técnicos desplazados hasta la zona. «Se corroboró que la estructura no iba a colapsar», comentó, por lo que fue posible este despliegue, en el que colaboraron tanto los bomberos como los efectivos de las fuerzas de seguridad. Desde que ocurrió la tragedia «se hicieron catas y hubo una observación de las grietas para asegurarse de que no habría nuevos derrumbes», añadió, al mismo tiempo que comentó que en los pisos más próximos a la parte caída, pese a estar total o parcialmente intactos, no dejarían pasar a nadie por precaución.

Momento difícil

Fue un trago difícil de pasar, y la gran mayoría mostró caras muy largas al salir con sus pertenencias. Para recuperar sus cosas todo sirvió. Desde las maletas en las que llegaron hace unos días con la ilusión de pasar sus vacaciones hasta bolsas de supermercado. Contaron con la colaboración de los efectivos desplazados hasta la zona, de modo que integrantes de la Guardia Civil o bomberos cargaron con ropa de cama o monitores de televisión.

Dos vecinos, con sus pertenencias. Gabriel Utiel

Los bomberos del Consorcio han informado a Efe de que sobre a las 22.00 horas de este jueves, la unidad canina dio por finalizada la revisión de los escombros y, al constatar también con la Policía Local y la Guardia Civil que todos los vecinos estaban localizados, se concluyó que ya no quedaba nadie bajo los restos del edificio.

"El último peinado se hizo ayer, con toda la fuerza canina, con perros de Protección Civil, Bomberos, Guardia Civil e incluso del Consorcio de Valencia. Se peinó el terreno y se verificó que, en principio, no hay nadie más", ha añadido Vilagarcés.

Declaración de un inquilino de un apartamento de Peñíscola Gabriel Utiel

Durante la noche han permanecido en la zona tres dotaciones de bomberos de guardia, sin que se haya producido ningún incidente, y esta mañana se ha detallado el dispositivo para acompañar a los vecinos a las casas a recoger sus pertenencias.

Lo imprescindible

Es el caso de Jessica García, de Mataró (Barcelona) y que llegó al apartamento el pasado lunes. Ha explicado que se encontraba en la vivienda junto a su hermano y cuatro niños y que pudieron salir por el balcón que estaba a ras de calle. "Nos asustamos mucho", ha reconocido mientras agradece el trato que están recibiendo, al tiempo que ha explicado que ha venido a recoger "lo imprescindible", que para ella es, sobre todo, la ropa de los niños.

Ha asegurado que "es la primera vez" que iba a Peñíscola y que no se arrepiente porque han estado con "mucha paz y tranquilidad" hasta que sucedió el derrumbe, y que incluso tiene previsto volver.

La Guardia Civil controló el procedimiento Gabriel Utiel

Jessica ha relatado que la parte del edificio que ha caído es la que estaba enfrente de su vivienda, por lo que a ellos les pilló "en el otro bando", separados por un pasillo y un patio de luces.

También Mar López ha acudido a recoger algunas de sus pertenencias y ha contado que salieron "rápido, en bañador, con la niña y las perras"; la escalera que habitualmente cogen para bajar, ubicada a la izquierda, "ya no estaba" y bajaron por la otra lo más rápido que pudieron.

Ha explicado que "había mucho humo" y "se hizo muy larga la bajada"; una vez abajo vieron lo que había pasado y decidieron alejarse; a los quince minutos más o menos, "volvió a derrumbarse".

Salvar la vida

"Vinimos anoche porque teníamos el coche en el aparcamiento pero nos dijeron que volviéramos esta mañana", ha señalado; en la casa tienen las llaves del coche y algún móvil, aunque otro de sus aparatos lo pudieron coger para avisar a sus familiares, por si veían las noticias, de que "estaban vivos y bien".

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La zona estaba llena de gente. Gabriel Utiel

"Solo piensas en salvar la vida e irte", ha admitido para explicar que han sido realojados estas dos pasadas noches y que ayer tenían que haberse ido pero no lo hicieron por las circunstancias: "Tenemos ganas de volver a casa", confiesa.