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Crimen machista

El asesino y expareja de Lorena Dacuña: "No quería que pasase, pero se me fue de las manos"

El procesado, que afronta hasta 25 años de cárcel, da detalles de la noche del crimen, pero no recuerda "cómo la pinche" | La gijonesa falleció tras recibir trece puñaladas

Juicio por el crimen machista de la gijonesa Lorena Dacuña.

"Juro que ni me enteré cuando la pinché. Cuando me dijeron que habían sido 13 puñaladas no me lo podía creer. Yo no quería que sucediera esto, pero se me fue de las manos". Con estas palabras José Manuel Sánchez Merino, camarero gijonés de 51 años, reconoció haber asesinado a su expareja, Lorena Dacuña, cuando la sorprendió en compañía de otro hombre. Este individuo, en prisión preventiva desde su detención, en febrero de 2020, ofreció su versión de los hechos durante más de una hora de testimonio en el que respondió a todas las preguntas que se le hicieron, tanto las de su defensa como las de las acusaciones y la fiscal, que reclaman para él una condena de entre 20 y 25 años de cárcel. Sánchez Merino, tranquilo y sereno, fue dando explicaciones de la relación sentimental que había mantenido con la víctima y cómo acabó yendo hasta el barrio de La Calzada para comprobar si era cierto que Lorena Dacuña estaba en compañía de otro hombre. "Ella podía hacer lo que quisiera, pero yo quería que me explicara otra más de sus mentiras", pronunció esta mañana Sánchez Merino ante el jurado popular que el viernes emitirá su veredicto.

El procesado cambió su versión inicial de los hechos, pues el relato que dio cuando fue detenido, a los dos días del hallazgo del cadáver, cambia en la parte final con respecto al ofrecido este lunes y también al que ha escrito en una carta que este lunes se adjuntó a la causa. Carta de 45 folios, como desveló LA NUEVA ESPAÑA, diario perteneciente al mismo grupo editorial que este medio, en la que cuenta toda su relación con Lorena Dacuña y el día del crimen. "Solo quería explicaciones y llevé un cuchillo por si el otro tío me iba a hacer algo. Pero era un cuchillo de partir el pan", expuso. Luego, cuando se rompió ese arma al llegar a casa de su expareja y sorprenderla con otro hombre fue corriendo a la cocina a por otro de grandes dimensiones. "Fue para salir corriendo detrás del otro hombre, que se había llevado mi mochila y por si me hacía algo, pero el llegar al portal ya no le vi. Subí otra vez, a Lorena le hubiera dado tiempo a cerrar la puerta de casa y avisar a la Policía si es que tenía miedo de mi, pero no lo hizo. Al subir a casa quería dejar el cuchillo en la cocina, pero Lorena me cogió de la mano y en el tira y suelta la debí pinchar, pero no sé cómo pasó. Solo recuerdo ver mucha sangre y quedar en shock", declaró Sánchez Merino, en una versión que nada tiene que ver con la primera. Cabe señalar que la víctima llevaba todavía puesta la cazadora y el bolso, lo que como resaltan las acusaciones en sus escritos da muestras del sorpresivo ataque y no como describe el procesado.

Según el organigrama del juicio, el martes están llamados dieciséis testigos, incluidos el hermano y la cuñada de Lorena Dacuña, varias de sus amigas y el acompañante portugués que se fue con la víctima a su casa y huyó del piso de la calle Callao, en La Calzada, al ver aparecer a José Manuel Sánchez Merino dando gritos. El miércoles serán las pruebas periciales, tanto de agentes de la Policía Nacional como forenses vinculados al caso. El jueves, turno para las conclusiones y el derecho a la última palabra del procesado. El viernes será cuando la magistrada dé instrucciones al jurado popular, que se retirará a una sala para deliberar y emitir su veredicto.

El camarero gijonés, ahora de 51 años, mantuvo una relación sentimental con Lorena Dacuña durante alrededor de ocho años en la que “mantuvo una actitud celosa y controladora” con respecto a Dacuña, según describen las acusaciones. La pareja optó por separarse en noviembre de 2019, pero siguieron manteniendo el contacto. Estando en el trabajo le comentaron que su expareja había iniciado una nueva relación, por lo que tras salir de trabajar en la madrugada del 2 de febrero de 2020 pasó por su casa, ubicada en la calle San Luis, donde el parque de Zarracina, para coger dinero y un cuchillo que introdujo en su mochila. Desde ese lugar se fue a la zona de Fomento, donde estuvo bebiendo y consumiendo cocaína (según su versión) hasta que sobre las cinco de la mañana puso rumbo a un karaoke de La Calzada que Dacuña solía frecuentar. Al llegar la vio hablando con otro hombre (un ciudadano portugués que se encontraba en la ciudad por temas laborales y al que acababa de conocer), por lo que decidió seguirles hasta la vivienda de la fallecida, en la calle Callao.

Sánchez Merino aprovechó que la puerta del portal se había quedado abierta y entró tras ellos, subiendo rápidamente por las escaleras (la víctima y su acompañante lo hicieron en ascensor) y se escondió en el rellano de la segunda planta. Cuando Lorena Dacuña entró en su domicilio, el procesado se abalanzó sobre ellos mientras le gritaba repetidamente que era una “puta”. Sacó el cuchillo que llevaba en su mochila, pero se rompió el mango, por lo que se fue directo hasta la cocina, tal y como desveló este periódico al tener acceso a toda la investigación policial. Ese tiempo fue el que aprovechó el acompañante portugués para huir de la escena –declaró que no había visto el arma y que se fue del lugar al pensar que era su pareja– mientras Sánchez Merino regresaba con un cuchillo de grandes dimensiones y comenzó a acuchillar a Lorena Dacuña hasta en trece ocasiones, lo que provocó la muerte de la gijonesa.

La confesión del crimen ante la Policía Nacional

En dependencias policiales, José Manuel García se mostró colaborador y accedió a declarar ante los agentes. Su versión de los hechos figura transcrita en siete páginas del informe policial al que tuvo acceso LA NUEVA ESPAÑA. La confesión llega en la primera pregunta.

-¿Es usted el autor de la muerte de Lorena Dacuña Fernández clavándole varias veces un cuchillo en su cuerpo?

-Sí.

Tras una primera parte en la que describió su relación con Lorena Dacuña -que "eran expareja desde el mes de noviembre del 2019, habiendo mantenido una relación de ocho años con convivencia desde los pocos meses de iniciar la relación"- y que "la convivencia fue muy buena sin ningún tipo de problema importante". En lo referente a la ruptura, que fijó en noviembre del año pasado, explicando que "la relación se había ido enfriando desde que ella salía más con compañeros de trabajo y otros amigos".

-¿Cómo fue su reacción tras finalizar la relación?

-No lo llevé bien, tuve que abandonar el piso, pero Lorena me ayudó con la mudanza a casa de un compañero.

Un crimen que generó gran movilización

El crimen de Lorena Dacuña, último caso mortal de violencia de género en la ciudad, generó un gran rechazo en la ciudad, con una multitudinaria concentración en la plaza Mayor a la que asistieron autoridades regionales, con el presidente Adrián Barbón a la cabeza, y locales. También estuvieron presentes asociaciones feministas y familiares y amigos de la víctima. En ese momento todavía no se había detenido a Sánchez Merino.

La carta a LA NUEVA ESPAÑA

"Quiero mostraros mi más profundo y sincero arrepentimiento y perdón por la acción que cometí, aunque estas palabras plasmadas sobre el papel no nos la vayan a devolver". Así iniciaba José Manuel Sánchez Merino, el asesino confeso de la limpiadora gijonesa Lorena Dacuña, de 41 años, una carta a la LA NUEVA ESPAÑA en la que pedía perdón a la familia de su víctima en agosto de 2020. "El perdón equivale a enterrar el corrosivo equipaje de las heridas del pasado, aquí y ahora quiero que comprendáis que si lo hice fue porque en ese momento, la cocaína y el alcohol me arrebataron mi sano juicio", argumentaba Sánchez Merino. No obstante, hace apenas un mes envió una nueva misiva en la que el tono ya no era tan amable, sino que criticaba a su expareja y a su familia.

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