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El albinegrismo vive una jornada inolvidable en el 90º aniversario

Medio millar de aficionados albinegros festeja por todo lo alto el cumpleaños con un desfile y una cena de hermandad

 

Los concejales Miguel Ángel Mulet y Ximo Torres acudieron a la cita. - GABRIEL UTIEL

Los aficionados disfrutaron de lo lindo durante la cena. - GABRIEL UTIEL

MIGUEL ÁNGEL SALES
21/07/2012

El sentimiento albinegro está muy vivo. Y la demostración más clara se produjo ayer durante la celebración del 90º aniversario del club, en la que tomaron parte alrededor de medio millar de aficionados. Ataviados con la elástica albinegra tiñeron las calles de la capital de la Plana de los colores que sienten en el corazón en un Desfile Albinegro que se alargó durante casi una hora, con la parada incluida en la plaza Mayor. Luego fue en el aparcamiento del estadio Castalia donde se concentró toda la actividad y se completó una jornada inolvidable.

Los malos momentos deportivos de los últimos tiempos han unido más al albinegrismo si cabe, aunque siempre ha sido una afición volcada con su club. Su deseo de que la llama del CD Castellón se mantenga viva durante muchos años más, provocó que salieran a la calle para festejar un 90º aniversario que hace no mucho parecía una utopía.

una gran fiesta // Los aficionados albinegros se citaron alrededor de las 19.30 horas donde se encontraba el viejo Sequiol (final de la calle Herrero) para iniciar a las 20.00 horas el Desfile Albinegro. Liderados por una pancarta conmemorativa, una bandera albinegra portada por varios seguidores al estilo de la olímpica, y con unas imágenes de las plantillas más representativas de cada década, la marcha se dirigió a Castalia con un grupo de dolçainers y tabaleters en cabeza poniendo, como no, la nota musical.

Y durante toda la romería no se paró de cantar, destacando la entonación del el Pam, Pam, Orellut, mientras los aficionados ondeaban las banderas albinegras. Tampoco faltó el Cumpleaños Feliz.

Una vez se llegó a Castalia, se unieron más aficionados, para alcanzar el medio millar, que protagonizaron una cena de hermandad, en la que no faltó una tarta de grandes dimensiones con el escudo del Castellón, que entró en escena antes de que un espectáculo de magia y otro pirotécnico (con el lanzamiento de 90 carcasas) dieran paso a uno musical que se alargó hasta la madrugada. Valía la pena, pues no todos los días se cumplen 90 años. H