Los fenómenos paranormales: ¿creer o no creer? ¿La verdad está ahí fuera, como decían en ‘Expediente X’, o son historias que solo se creen los incautos? Dejando esta discusión al margen, Castellón tiene un amplio historial de sucesos que se han relacionado con otras dimensiones y realidades… sea o no esto cierto. Eso queda al criterio de cada cual. Estas son algunas historias para no dormir que se han desarrollado en la provincia. Bienvenidos a la nave del misterio.

Los endemoniados del santuario de la Balma

En el programa de Cuatro ‘Cuarto Milenio’ le dedicaron en su momento un amplio reportaje. El santuario de la Virgen de la Balma, situado a tres kilómetros de Zorita, es un impresionante edificio religioso enclavado en la roca que fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1979.

Pero además de su belleza, hay otro motivo por el que este templo es conocido. Durante finales del siglo XIX y finales del XX, fue centro de peregrinaje para la curación de enfermedades diabólicas; es decir, que se practicaban exorcismos. El origen del culto se sitúa en 1308, cuando un pastor de Zorita afirmó que había visto a la Virgen en un barranco, donde posteriormente se construiría el santuario. En un principio, los rituales de sanación eran dirigidos por religiosos, aunque fueron sustituidos por curanderos y espiritistas. Las crónicas de la época relatan casos de levitación y de premoniciones entre los autoproclamados hechiceros, que conseguían reunir a miles de personas.

Imagen del santuario de la Balma.

Los familiares les ataban cintas a los dedos de las manos y a los de los pies, y les obligaban a entrar en la ermita y cantar: “Virgen de la Balma, por las manos o por los pies; por la boca no”, ya que si los demonios salían por la boca, los endemoniados se quedaban mudos. Los exorcismos se prolongaron hasta 1935, año en el que el obispado de Castellón instó a la Guardia Civil a acabar con estas prácticas.

Aparición mariana en les Coves de Vinromà

En 1947 Raquel Roca, una niña de 10 años vecina de les Coves de Vinromà, aseguró un día que la noche anterior, al acostarse, había visto a una mujer vestida de negro, llorando y con siete espadas clavadas en el pecho. Esa mujer, la Virgen, se comunicaba con ella y la citaba en la Cova Campana, situada en un paraje cercano. Allí la niña se ponía a rezar el Rosario –que, según se decía, nadie le había enseñado antes—y empezó a atraer la atención de cada vez más vecinos. Hasta les Coves incluso se trasladó un psiquiatra de Franco para examinarlo, alertado por el cura del pueblo.

En noviembre de ese mismo año, la niña manifestó que la Virgen le había dicho que se aparecería el 1 de diciembre a mediodía y que en ese momento se haría de noche. La noticia corrió de boca en boca y esa fecha se reunieron en el pueblo alrededor de 350.000 personas llegadas desde la provincia y desde otras. La profecía de la niña fue tomada tan en serio que muchas fábricas cerraron a esa hora por si se hacía de noche, e incluso se encendieron luces eléctricas.

Gente congregada en les Coves.

A mediodía la Virgen no apareció, según Raquel porque había demasiada gente. Eso no fue obstáculo para que muchos de los enfermos que allí fueron se lanzaran a un riachuelo, que suponían bendito, en busca de la curación. Los periódicos de la época incluso hablaron de recuperaciones milagrosas y levitaciones, aunque la versión científica habla de nuevo de un caso de alucinación colectiva.

Después de esa jornada, Raquel Roca se mudó del pueblo y nunca se volvió a saber de ella.

Ovnis en el Desierto de las Palmas

La presunta aparición de ovnis sobre el espacio aéreo del Desierto de las Palmas ocupó incluso páginas en los medios nacionales. El 12 de julio de 1983, centenares de personas observaron durante unos ocho minutos un objeto en el cielo realizando “movimientos rápidos e irregulares”, con “aspecto fusiforme”.

Imagen panorámica del Desierto de las Palmas. MEDITERRÁNEO

No fue el único punto en el que se vio el presunto ovni en la provincia, ya que ese mismo día un turista francés también afirmó haberlo visto por el noroeste de Vinaròs. Según explicó a la policía, el objeto dejaba tras de sí una estela en forma de cuña, describiendo curvas suaves en forma de espiral.

El suceso incluso provocó una pregunta parlamentaria. El Gobierno reconoció la presencia del objeto volador no identificado y apuntó que no fue detectado por sus radares. Posteriormente, los técnicos apuntaron que podía tratarse de un misil bélico o de espionaje.

Los tres golpes de Sant Pasqual

La historia data del s.XVII, cuando un religioso del convento de Vila-real alertó que desde el sepulcro del santo se oían golpes ocasionalmente. A partir de ese primer aviso, según cuentan las crónicas, los religioso del templo constataron que este fenómeno se repetía con regularidad y que respondía a la voluntad de Sant Pasqual de proteger a sus feligreses.

En concreto, avisaba de la muerte con tres golpes sobre madera al moribundo y de una feliz noticia con tres golpes sobre cristal. Según los testigos, alertó e 1640 durante quince días sobre la rebelión de Portugal contra España, además de la victoria de las tropas españolas sobre las francesas, propinando varios golpes antes de que se produjera.

Portada de Mediterráneo.

Por lo visto, la última vez que se produjo este fenómeno fue en noviembre de 1994, en misa de las siete de la tarde. De hecho, el suceso ocupó la portada de Mediterráneo del 12 de noviembre.

El zahorí de Altura

Se llama zahorí a aquel que tiene un poder para encontrar los objetos enterrados bajo tierra, sobre todo agua. Se sabe de su existencia desde la Edad Media, aunque muchos de ellos fueron acusados de brujería. Uno de ellos era el antiguo cura de Altura Félix Gómez, al que se atribuye el hallazgo de unos 400 pozos de agua. Al parecer, descubrió su extraño don en 1986, lo que le llevó a África para localizar agua en pueblos castigados por la sequía.

Félix Gómez, el zahorí de Altura. MEDITERRÁNEO

El religioso no solo halló agua gracias a la radioestesia, ya que también participó en la búsqueda del cadáver de San Vicente Mártir. Para ello, se ayudaba de una cuerda metálica que sujetaba por los extremos, que vibraba cuando se realizaba el hallazgo.