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Está prevista la declaración de 39 peritos durante las sesiones del juicio

Siete informes niegan que la falla de Amposta causara los seísmos del caso Castor

Consideran que los terremotos fueron generados por otra falla más profunda

El juicio del Castor se celebra en la Ciudad de la Justicia.

El juicio del Castor se celebra en la Ciudad de la Justicia.

En junio de 2013 comenzó la actividad en el almacén subterráneo de gas natural Castor, ubicado en un antiguo yacimiento petrolífero marino, a unos 22 kilómetros de Vinaròs y a más de 1.700 metros de profundidad. En septiembre de ese mismo año, tras unas inyecciones en el almacén, se detectaron microterremotos en la zona. Primero se redujo la intensidad de las inyecciones y posteriormente se ordenó el cese temporal de los trabajos al vincular los seísmos a la actividad de Castor. El llamado informe Juanes (realizado por el equipo de Rubén Juanes), solicitado por el Gobierno central y que sirvió para clausurarlo, achacó posteriormente la oleada de seísmos a la inyección de gas en este antiguo yacimiento de petróleo. Sin embargo, una serie de estudios posteriores defienden otras conclusiones al respecto.

Por ejemplo, en primavera, un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas aseguraba que los terremotos fueron causados por el movimiento de una falla desconocida y más profunda que la de Amposta, y no a la inyección de gas realizada por Castor. Apuntan que el Instituto Geológico de España no la había detectado, y sitúan los seísmos a una profundidad de entre 4 y 10 kilómetros, muy por debajo de la profundidad a la que se inyectó el gas (a 1,7 kilómetros). En lo temporal, indican que se produjeron varios días después de haber detenido las inyecciones, que no derivaron en sismicidad en la falla de Amposta, pero hicieron que otra más profunda se moviera por la fuerza vertical del gas.

El proyecto. Mediterráneo

La interpretación

En ese sentido, uno de los autores del estudio, Jesús Carrera, dijo que los seísmos ocurrieron «varios días después de que parase la inyección, lo que complica todavía más la interpretación».

Según fuentes del caso, otros seis informes contradicen la rotundidad del informe Juanes, que esgrimió el gobierno para la clausura y del que se desvinculó después el Instituto Tecnológico de Massachusets. «Mientras inyectamos nadie sintió nada», insistió el lunes el expresidente de Escal y uno de los dos acusados, Recaredo del Potro, en su declaración. Para ayudar a dilucidar responsabilidades, durante el juicio está prevista la declaración de 39 peritos. En la sesión de este martes, la segunda de las once programadas, declararán otros 19 testigos. 

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