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ECONOMÍA

Los autónomos de Castellón claman contra el precio de la energía y avisan que repercutirá en el empleo

Los autoempleados de Castellón dicen sentirse desprotegidos y piden soluciones ya

Las carnicerías son uno de los negocios que más están sufriendo el alza de la luz

La factura de la luz, el precio del gasoil, el alza de las mercancías por la crisis de las materias primas, las nuevas cuotas que llegan a partir de enero.... a los 41.332 trabajadores por cuenta propia de Castellón los números no les salen. Pese al final de las restricciones y la reactivación del consumo, los autónomos se enfrentan ahora a otro muro que hace tambalear su frágil existencia y que, según dicen, afectará negativamente a la creación de decenas de empleos y les obligará a repercutir los costes en los clientes. Y todo eso con la Navidad a la vuelta de la esquina.  

De todos los incrementos, el que más afecta a los emprendedores de Castellón es el precio de la luz que, además, sigue en máximos y no baja del umbral de los 200 euros por megavatio y hora (MWh). Hoy alcanzará los 215,83 euros MWh, seis veces más que hace justo un año. «La escalada de precios ya es muy preocupante afecta a todo el colectivo, desde los que tienen un bar, una peluquería o un taller de reparación. Y lo peor de todo es que no se ve una solución», apunta Alberto Ara, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en la Comunitat Valenciana, que recuerda que siete de cada diez profesionales por cuenta propia de la provincia aún no han recuperado el volumen de facturación que tenían antes de la pandemia. «De ese porcentaje, un 30% cree que no se recuperará plenamente hasta el 2023», añade mientras insiste que en el conjunto del territorio valenciano todavía hay 230.000 autoempleados que cobran la prestación por cese de actividad, el paro de los autónomos.

De los algo más de 41.000 profesionales por cuenta propia de la provincia, 10.344 (uno de cada cuatro) están al frente de negocios como tiendas de ropa, carnicerías, panaderías o pequeños talleres. «Ningún comercio puede prescindir de la luz y tampoco del gas para el desarrollo de su actividad. El encarecimiento de los costes energéticos está siendo un verdadero quebradero de cabeza», describe Juan Adsuara, presidente de Covaco Castellón-Confecomer, quien asegura que el sector se siente «desprotegido» e «indefenso» ante los incrementos de la luz y reclaman soluciones cuanto antes.

Una factura de 1.300 euros

Aunque cada negocio es un mundo, organizaciones de autónomos como UPTA estiman que este mes de octubre la factura media de un pequeño establecimiento podría superar los 1.300 euros. «Para un negocio que tiene contratado entre 10 y 15 kilovatios hora, en septiembre del 2020 la factura fue de unos 650 euros, mientras que con los precios actuales este mes será de unos 1.300 euros», explican desde esta organización.

Otro de los colectivo que sufre el subidón de la luz es la hostelería. Casi 5.000 autónomos de Castellón trabajan en ella y todos lanzan una alerta roja. «La preocupación es máxima. Ese incremento, sumado al alza de costes generalizado que sufrimos puede frenar nuestro ritmo de recuperación», cuenta Luis Martí, vicepresidente de la patronal Ashotur. 

Hasta ahora buena parte de los negocios han optado por asumir el sobrecoste, pero hay sectores que ya no pueden más y están empezando a repercutirlos en los clientes. Uno de ellos son las panaderías, ya que algunas han optado por subir entre 5 y 10 céntimos la barra. La hostelería tampoco descarta hacerlo. «Si los costes siguen subiendo, los precios lo harán en todas partes», advierte Martí. 

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