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El Periódico Mediterráneo

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ALERTA DEL SECTOR

El conflicto de Ucrania amenaza el envío de arcillas a la cerámica de Castellón

El 85% de la materia prima que se importa para fabricar azulejos procede de este país del Este

Operación de carga de arcillas en PortCastelló.

La frase fue pronunciada hace un mes: «Como Rusia invada Ucrania, que Dios nos pille confesados». Lo dijo el presidente de la asociación de fabricantes de cerámica (Ascer) Vicente Nomdedeu, en la comparecencia celebrada para hacer balance del año 2021. En ese momento el conflicto entre ambos países apenas tenía en vilo al planeta, pero la tensión ha subido en los últimos días y ahora solo hay que esperar que el trabajo diplomático evite una guerra.

El sector azulejero no puede hacer nada por evitarlo, pero asiste con preocupación a lo que ocurre en el Este. No solo por los efectos de este regreso a la guerra fría sobre la economía global, sino porque hay una vinculación directa con Ucrania. «Es nuestro proveedor de arcillas de referencia, junto a las minas que tenemos en España», señala un directivo de una de las principales empresas del clúster. En concreto, el 85% de este material que llega del exterior lo hace exclusivamente desde ese país, según muestran las cifras del Instituto de Comercio Exterior (Icex) correspondientes a los primeros 11 meses del pasado año. En este contexto, llegaron a Castellón desde Ucrania arcillas por valor de 79 millones de euros, con un incremento respecto al mismo periodo del año anterior del 28%. Los siguientes países en la lista son Rumanía y Turquía, que juntos apenas llegan al 10% de las importaciones de este producto.

Un dato que corroboran desde Ascer. «La mayor parte de la materia prima procede de ese país, para producir sobre todo gres porcelánico, y también se reciben otros materiales para el sector, como caolín y circonio, pero en mucha menor cantidad», señalan. El 95% de todo lo que se importa desde Ucrania a Castellón tiene que ver solo con la industria cerámica, «por lo que nuestra provincia sería de las más afectadas en el caso de que hubiera una guerra y un problema de suministro, que obligaría a parar nuestra actividad», comentan desde el sector.

Búsqueda en otros países

Ante este panorama ya se han mantenido los primeros contactos con abastecedores de otros países. Una solución que no evitaría paradas en los hornos. Las materias tienen variaciones en sus características en función de su procedencia, por lo que en primer lugar habrían de hacerse pruebas de su efectividad y ajustar las mezclas antes de dar con la fórmula más adecuada.

Existe nerviosismo, aunque por el momento no se pueden hacer previsiones concretas, en función del fruto que den los esfuerzos diplomáticos entre Rusia y los países que defienden a Ucrania, con Estados Unidos a la cabeza. El sector cruza los dedos para que las partes rebajen la tensión y se pueda mantener la normalidad en esta zona caliente del planeta.

Momento delicado

La crisis en el Este llega en un momento complicado para el azulejo. Tras la caída de las ventas y la producción en los primeros compases de la pandemia, la recta final del año 2020 y en el 2021 hubo un fuerte crecimiento de las exportaciones y la producción, aunque el aumento de los costes ha sido una constante en el segundo semestre del pasado año. Un panorama que ha reducido los márgenes económicos, hasta el punto de que algunas han tenido que alargar las paradas de producción navideñas, y otros han presentado ERTE.

Líneas regulares con PortCastelló

La importancia que tiene Ucrania con el sector azulejero queda de manifiesto con la existencia de líneas regulares que operan entre este país y PortCastelló, como señaló el presidente de la Autoridad Portuaria, Rafa Simó. Desde la institución están pendientes de la evolución del conflicto.

A lo largo del pasado año llegaron al puerto de la provincia 1,6 millones de arcillas de Ucrania, lo que supone el 73% de toda la cantidad que pasó por estas instalaciones. El crecimiento de la producción en la cerámica supuso un incremento del 32,6%. PortCastelló supone el segundo receptor de graneles sólidos de toda España.

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