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CICLISMO

El olímpico Sebastián Mora vuelve a clase

La Universitat Jaume I tiene a un campeón del mundo de pista estudiando en el campus Con 34 años, el ciclista olímpico vila-realense inicia este curso el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Sebastián Mora se ha acoplado muy bien en el grupo con compañeros que hasta le invitan a unirse a los jueves universitarios por Castelló. David García

La Universitat Jaume I tiene a un campeón del mundo de pista estudiando en el campus. Con 34 años, Sebastián Mora afronta otra gran carrera de fondo. El reto no deja de ser por etapas, pero esta vez también es una cuestión de coco. El ciclista olímpico vila-realense ha iniciado el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la UJI, retomando un objetivo que dejó en compás de espera en el 2012, el año de los Juegos Olímpicos de Londres (fue sexto en persecución por equipos), cuando ingresó en el Centro de Alto Rendimiento de Mallorca; y la parte profesional, como deportista de élite, priorizó y condicionó su vida. Entonces, en su perspectiva de futuro solo se planteaba ir coleccionando podios (llegaron títulos mundiales, europeos, nacionales…).

Ahora, más maduro, no ha perdido de vista el nivel de exigencia, aunque quiere llegar lo más preparado posible para afrontar un momento que, ojalá, aún tarde en llegar; y que, cuando llegue, bata el récord de otro campeón como es Alejandro Valverde (se retirará esta semana con 42 años). Porque en España, desafortunadamente, cuando llega la jubilación deportiva, en algunas disciplinas hay que seguir ganándose el sueldo, y ahí entran en juego las comparaciones. Por ejemplo, de los 384 deportistas italianos que hicieron historia en los JJOO de Tokio (40 medallas), 129 forman parte de las Fuerzas Armadas. El Gobierno les asegura un futuro más allá de su plenitud física.

Prioridad a la ‘terreta’  

Sebas ha vuelto a clase. Tenía propuestas para matricularse en universidades privadas, e incluso desde el Consejo Superior de Deportes le hicieron alguna recomendación, pero en sus preferencias siempre prioriza la terreta y en la UJI ha encontrado todas las facilidades para iniciar esta aventura como estudiante. 

Entre clases, entrenamientos, concentraciones y competiciones (del 12 al 16 de octubre estará en el Mundial de pista, en París), las 24 horas del día se le quedan cortas, pero hizo una parada en el restaurante del Termet, donde su amigo Andrés le carga las baterías, para atender a Mediterráneo y explicar su nueva faceta como universitario.

Por su condición de deportista de élite podía utilizar las plazas que las universidades reservan a esos perfiles para matricularse, pero optó por las pruebas para mayores de 25 años, «dejando ese puesto a otro», dice satisfecho. «Tenía claro lo que quería estudiar; pero después de romperme la clavícula, llegué a valorar el grado de Enfermería, aunque el que más me encajaba es el que he elegido. Manoli Alonso (vicedecana de la facultad) y Carlos Capella (profesor) me han trasmitido mucha afinidad desde el primer día, me animan mucho, y me encuentro muy motivado», señala Mora. De pequeño quería ser «militar o policía»; entonces se le daban bien «la Historia y las Matemáticas», y le costaban más los «idiomas», lo que más falta le ha hecho al estar continuamente viajando, aunque hace tiempo que se puso al día.

Ha congeniado muy bien con sus compañeros. Intentó pasar desapercibido, ser uno más, pero rápidamente le buscaron en las redes sociales y Wikipedia. Uno le propuso entrenar juntos un día, pero una sesión de 4,5 horas con un pro es mucha tela (le entró una pájara). Hasta le animan a salir los jueves universitarios. «Me dicen de ir de cena con ellos, pero tengo que sacar el máximo rendimiento a mis horas. Hay veces que cuelgan fotos en el grupo cuando me levanto para entrenar», cuenta sonriendo. Y esos entrenamientos comienzan muy pronto por la mañana, cuando inicia el recorrido a clase, pues acude al campus en bicicleta. «Aprovecho para hacer unos cuantos esprints», explica.

La meta como estudiante la tiene clara. «Me gustaría acabar el grado a curso por año (cinco), pero se trata de ir dando forma al puzle (entrenamientos, competiciones, clases...). Hay un condicionante que me recalcan desde el Consejo Superior de Deportes, que los JJOO de París están ahí y antes, la clasificación. Estoy muy motivado y con ganas, y eso que cuando acabé Bachillerato dije, ya no estudio más», asegura.

Concentración y Mundial

En la parte competitiva, independientemente de la búsqueda de equipo (solo firmó este año por el Manuela Fundación), trabaja a tope, ya sin prácticamente molestias después de romperse la clavícula y con el subidón moral que significó el último bronce europeo pocas semanas después de la lesión. «Fue un superesfuerzo ir a Sierra Nevada, entrenar tres sesiones al día e incluso cuatro, contando la de fisio, pero valió la pena porque llegó ese gran resultado», recuerda, ya en modo competición, centrado en el Mundial de dentro de unos pocos días, previa concentración en Palma de Mallorca.  

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