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Apellidos ilustres adornan la personalidad de Mariló Boera

 

Apellidos ilustres adornan la personalidad de Mariló Boera -

Salvador Bellés Salvador Bellés
19/01/2019

En el primero de mis libros publicados de Seres Humanos de Castellón, y ya son varios, lucen las páginas dedicadas a don Enrique Gimeno Tomás, su apasionante historia y tal vez el más audaz espíritu empresarial de entre los muy distinguidos castellonenses.

Y es que la vida del señor Gimeno constituye el compendio de una época de audacia y esplendor del comercio de Castellón. Y en ella, va incluido don Enrique, del que hay que decir que fue nada menos que el fundador del Banco de Castellón y participó activamente en la creación de la Cámara Oficial de Comercio y en la Junta de Obras del Puerto.

Tiene a su nombre la avenida que fue carretera Nacional 340, entre la carretera de Ribesalbes y la carretera de l’Alcora. La avenida, abierta según el Plan General de Ordenación Urbana siendo alcalde don Vicente Traver Tomás, era el eje de la Ciudad Jardín de Castellón, donde se ubicaban los tradicionales masets. Posteriormente, ese traslado fue aprovechado para el de la carretera Valencia-Barcelona que antes transcurría por las rondas. Hoy es el centro comercial de Castellón. El espacio urbano donde los castellonenses pasan parte de sus vidas, haciendo sus compras.

MARILÓ. Llega a la vida Mariló Boera Gimeno, hija del singular Ramón James Boera y de Rosita Gimeno, y es nieta por tanto de don Enrique Gimeno Tomás. Lo cierto es que para hablar de Mariló, debería hacerse día por día durante los 86 años de edad, de la suya, pues habiendo nacido en el 1928, como ya se sabe, falleció el 15 de febrero del año 2014.

Yo recuerdo ahora, al volver a leer la esquela mortuoria de María Dolores, Mariló, he recordado un hecho en verdad trascendente que se ha comentado, sin embargo muy poco, apenas unas líneas, a pesar de su importancia para la historia castellonense. Y es que, en torno a aquel tiempo de principios de este siglo, visitando la tienda de un anticuario de Valencia, doña Teresa de los Santos, esposa del que fuera presidente de la Diputación Provincial, don Joaquín Farnós, encontró un tanto escondida una imagen de la Mare de Déu del Lledó, que ella aseguró siempre que tenía a su alrededor un halo de autenticidad y de captación de profundas devociones y amores.

Aquella figura, que es hoy la adorada y muy paseada imagen peregrina de Lledó que visita todas las parroquias cada año, costó en euros varios miles que, provisionalmente, se recogieron de los fondos de las fiestas de Sant Blai a través del prior de Lledó, Josep Miquel Francés y del concejal de ermitas, Miguel Soler, blaieros ilustres.

Al regresar a Castellón, a ambos se les ocurrió la idea de hacer una parada en Villa Dolores y contarle a Mariló Boera lo que había ocurrido. Y Mariló dijo de inmediato que ella y su familia abonarían el importe de la compra. Y lo hizo. Les entregó un talón bancario para que se ofreciera la imagen al pueblo de Castellón. Es cuando se descubrió que la obra era de Tomás Viciano Montó, el padre del escultor José Viciano Martí, el autor de la escultura del rey don Jaime. Y fecharon la realización de la valiosa obra en sus talleres el año 1873.

LOS GIMENO. Si nos remontamos en nuestra historia es imprescindible pararse ante don Enrique Gimeno Tomás, el chico de les Useres que se fue a las Américas en el siglo XIX y volvió con un acusado espíritu emprendedor, como he empezado manifestándolo al principio de la página. Aunque hay que añadir que participó también en el hecho empresarial del Canal de Suez y que se trajo de Nueva York a un colaborador llamado Ramón James Boera que, con el tiempo, se casaría con Rosita Gimeno Nebot, la hija de don Enrique. Bueno, pues, consecuencia de la boda, tuvieron una hija, hija única, que fue Mariló Boera Gimeno. Y, desde entonces todos los Boera, todos los Gimeno, siguieron con sus ayudas y donaciones a favor de los vecinos de Castellón y también de Benicàssim.

Hay que añadir que don Enrique Gimeno fue durante unos años concejal del Ayuntamiento y también síndico.

Hay el testimonio de que, además de la imagen peregrina de Lledó, consiguieran que fueran apareciendo los parques Boera y del Meridiano, el local del Reformatorio de Menores y otros numerosos gestos familiares de amor y patrocinio. Yo fui teniendo noticia de muchos de estos hechos en mis visitas a Villa Dolores de Castellón y a Villa Rosita de la Almadraba en Benicàssim, entorno que ha formado parte desde hace cincuenta años de mi propia vida y de mis sueños y afanes en busca de El Humo de los Barcos.

Ya mayor y viuda, Mariló era visitante habitual de algunas vecinas de los apartamentos Arenal, donde yo vivo en verano. Allí me enteré de sus cesiones familiares y sus esfuerzos para conseguir el actual soterramiento de la vía del tren al paso por Castellón.

SU BODA. Lo cierto es que María Dolores Boera, es decir, Mariló, contrajo matrimonio con el Decano de los Agentes de Cambio y Bolsa de Barcelona, José Pamies. Pero quiero decir que me encantó asistir personalmente a la fiesta del nombramiento como Violante de Hungría, de su nieta Lala Canella Pamies. Eso ya en el reciente año 2000.

De unos y de otros, hay huellas entrañables entre el devenir de la historia de Castellón.