+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Mediterráneo:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 

Vila-real

 

TRAS el llamamiento de la diócesis

Masiva respuesta de los fieles en el desagravio al robo en Sant Pasqual

El prelado insta a no cerrar las iglesias a la gente y reafirma la necesidad de no abandonar a Cristo. El obispo Casimiro López Llorente da las gracias por los apoyos llegados de territorios de España

 

Masiva respuesta de los fieles en el desagravio al robo en Sant Pasqual -

Masiva respuesta de los fieles en el desagravio al robo en Sant Pasqual -

SHEILA GIL
24/07/2017

Centenares de feligreses, de Vila-real y de otros municipios cercanos respondieron ayer a la llamada que realizó la diócesis de Segorbe-Castellón para participar en la misa de desagravio convocada en la basílica de Sant Pasqual, tras la profanación de la eucaristía del pasado 14 de julio. Incluso hubo quien permaneció de pie por la falta de bancos y sillas.

«Sabía que no dejaríais solo al Señor e ibais a acoger mi invitación a esta misa», afirmó el obispo Casimiro López Llorente que presidió, durante cerca de una hora y media, esta ceremonia para reparar «un hecho doloroso». El prelado aseguró desconocer quién cometió la sustracción, con qué intenciones o para qué uso, aunque instó a los cientos de personas allí presentes que «no dejemos que brote el rencor o la rabia, sino que oremos por quien perpetró estos hechos» y llamó a dar «tiempo al tiempo». Casimiro López destacó que eran tres los términos sobre los que fundamentaba su discurso: reparación, presencia y adoración.

Durante su intervención, el obispo también fue crítico con los suyos. De hecho, instó a los fieles y religiosos a cuestionarse su actitud hacia Jesús y la eucaristía. En este sentido, apeló a no dejar a Cristo «abandonado» y planteó reflexionar «personalmente» si se hace lo suficiente por propiciar las visitas al Santísimo, reprobando que, en ocasiones, los fieles encuentren cerradas las puertas de las iglesias. También reprochó la actitud de algunas personas que acuden a los oficios «para saludarse, sin recordar que la eucaristía es lo más importante». Por eso, consideró que «estos hechos deben hacernos cuestionar nuestra fe para vivirla con mayor intensidad».

CASOS SIMILARES

Como en el caso de la parroquia de Teresa, en mayo, la máxima autoridad eclesiástica de la diócesis aseguró que «este nueva profanación nos llena de profundo dolor. Se trata de actos sacrílegos contra el mayor tesoro que tenemos los católicos: la Santísima Eucaristía». Incluso más significativo en el caso de Vila-real, puesto que Sant Pasqual es el patrón de los Congresos Eucarísticos y Asociaciones Eucarísticas y de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Tampoco fallaron a este llamamiento integrantes de movimientos religiosos de la localidad, representantes políticos e, incluso, comentó el obispo, se contó con la presencia del presidente nacional de la Adoración Nocturna. Asimismo, el responsable de la diócesis tuvo palabras de «agradecimiento sincero» a los mensajes y muestras de apoyo recibidas desde diferentes puntos de España. Y es que, como recordaron, la figura del patrón de la ciudad excede en fervor las fronteras locales y de la propia diócesis.

Por su parte, la Adoración Nocturna Femenina, una de las entidades eucarísticas de la diócesis, realizó un acto de culto tras el oficio. Además, para reforzar la participación en esta extraordinaria ceremonia, los actos religiosos previstos para la tarde de ayer en el municipio se suspendieron con el objetivo de evitar el solapamiento de oficios.

ACCIONES PREVENTIVAS

Para prevenir futuras situaciones similares se prevé instalar cuatro cristales blindados en los barrotes dorados que dan acceso a la celda de Sant Pasqual en la Real Capilla. Mientras tanto, las monjas del convento han cerrado una puerta corredera de cristal instalada hace 25 años en el interior del recinto sagrado aunque, habitualmente, no se utilizaba.

A estos elementos de seguridad se suma la posibilidad de instalar cámaras para controlar los movimientos en el templo para, así, evitar incidencias, una opción que ven con buenos ojos tanto la comunidad religiosa de la basílica, como la de la ciudad.