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El Periódico Mediterráneo

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Samuel Falomir

AL CONTRATAQUE

Samuel Falomir

La peor de las violencias

Esta semana conocíamos un nuevo asesinato de un menor a manos de su padre, condenado por maltrato, un nuevo caso de violencia vicaria. Se entiende esta, como una forma de agresión física o psicológica por la que los machistas atacan a otra persona (principalmente a los hijos) con el objetivo de causar dolor a las madres. La forma más cruel de violencia contra las mujeres. No puedo imaginar mayor dolor para una madre que este, un hijo asesinado a manos del que ha sido tu verdugo durante años y, que, como última expresión de su maldad, ha decidido arrebatarte tu tesoro más preciado.

En mi opinión, cada vez que una mujer o sus hijos o hijas mueren asesinados por violencia machista, nuestra sociedad sufre, no solo un sufrimiento moral por la empatía del asesinato, sino un sufrimiento estructural porque pone de manifiesto el fracaso de la sociedad.

La violencia machista en todas sus maneras (psicológica, física, violencia vicaria…) es una forma de terrorismo contra las mujeres y un fracaso de nuestra democracia. No es posible entender que una sociedad democrática no sea capaz de erradicar la violencia contra la mitad de su población, las mujeres.

La estructura patriarcal, el auge de los partidos de ultraderecha, la negación de la violencia machista, utilizando eufemismos que la normalizan o bonifican para nombrarla y la amenaza de esos partidos con la retirada de los fondos económicos que la combaten, es algo que debe preocuparnos y mucho, a las mujeres y a la sociedad en general.

Y no hace falta forzar la imaginación ni ir más lejos para ver ejemplos. Esta misma semana se ha confirmado el pacto entre el PP y Vox para dirigir la Junta de Castilla y León. Así, se ha hecho realidad la asunción de los postulados de la ultraderecha por parte del Partido Popular, aceptando sustituir la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género por algo que ellos llaman ley de violencia intrafamiliar, cuya finalidad no es otra que negar la violencia machista, la violencia específica contra las mujeres.

Levantar la voz

Frente a esto, debemos levantar la voz, denunciar la violación de los derechos humanos que significa. En casos como el de esta semana se pone de manifiesto la necesidad de modernizar una justicia que necesita recursos y que debe digitalizarse. No podemos permitir que se obligue a un menor a acudir a casa del maltratador por sistema. Porque un maltratador no puede ser un buen padre, un hombre que amenaza a una mujer con matar a sus hijos o hijas no es la persona adecuada para cuidar de ellos. No son casos aislados, llevamos más de 40 menores asesinados desde 2013, todos son dramáticos y en todos los casos ha mostrado su cara más cruel la violencia machista.

Porque ninguna madre es capaz de vivir con el dolor de haber perdido a un hijo o hija asesinado por su propio padre. El sistema está fallando y necesita ser revisado, muchas de las herramientas que se han puesto en marcha son muy útiles para la detección precoz de la violencia y estoy seguro de que han evitado muchos asesinatos, pero todavía falta la perspectiva de género y el conocimiento en estos temas en todos los ámbitos posibles.

La directora del Instituto de la Mujer de la Comunitat Valenciana ha sido clara esta semana: que los divorcios en los que exista maltrato sean tratados en los juzgados de violencia de género. Solo puedo añadir, Adelante y ojalá pronto sea una realidad por el bien de nuestros menores y el de las mujeres maltratadas.

Alcalde de l’Alcora y secretario general del PSPV-PSOE en la provincia de Castellón

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