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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

La invasión de fruta de fuera deja el precio de la clemenules por debajo de costes

La variedad reina de Castellón cotiza al inicio de campaña a 0,33 euros y la cifra no compensa los gastos del 'cotonet'

Un grupo de 'collidors' trabaja a pie de campo en una finca citrícola de Betxí.

Acaba de empezar pero esta campaña citrícola amenaza con ser todo menos dulce. Y la explicación hay que buscarla en la tormenta perfecta en la que se encuentra el sector de Castellón. La invasión de fruta foránea, principalmente de Sudáfrica y Egipto, está ralentizando las operaciones de compra en el campo, los costes de producción se han disparado por el cotonet y el subidón de precios de la energía y, para colmo, la producción de clemenules, la variedad reina en la provincia, este año será una de las más bajas de la historia. Una concatenación de factores que ya está provocando que las primeras operaciones en el campo se cierren a precios que oscilan entre los 0,30 y 0,33 euros por un kilo de nuleras y que, de mantenerse en el tiempo, tampoco van a permitir cubrir costes.

La temporada citrícola acaba de empezar en Castellón y este año va más lenta de lo normal. «Los lineales de los supermercados están ocupados por fruta procedente de Sudáfrica y hay poco interés por el producto autóctono», explica Carles Peris, secretario general de la Unió de Llauradors. Unas naranjas que, además de producirse a costes infinitamente más bajos que los de Castellón, no cumplen los estrictos requisitos fitosanitarios, medio ambientales, ni laborales europeos.

El interés de las grandes cadenas de distribución por la fruta autóctona es prácticamente nulo y eso se nota en los precios. «Las primeras operaciones no son en absoluto para tirar cohetes. La sensación, a pie de campo, es que la competencia de Sudáfrica o Egipto es cada vez más fuerte y con sus importaciones revientan el mercado», argumenta Francisco Nebot, ingeniero y citricultor de les Alqueries. «Antes, en Europa, llegaba el mes de octubre y estaban esperando la naranja española. Ahora están hartos de tanta fruta que llena los supermercados durante todo el año», describe.

El cotonet, el otro enemigo

Sudáfrica está reventando el mercado y el segundo gran adversario de la citricultura de Castellón llega, precisamente de ese mismo país. La plaga del cotonet ha provocado que este año los costes de producción se hayan multiplicado. «Esta campaña será muy complicada para los productores de la provincia y una de las causas es que esta plaga ha obligado a intensificar los tratamientos fitosanitarios, lo que ha disparado los gastos», apunta José Francisco Sales, responsable del departamento técnico de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), que añade que a estos altísimos costes hay que añadir la subida del precio de la luz, que está provocando que el riego sea mucho más caro que hace un año.

La Unió de Llauradors ha hecho cálculos y estima que la lucha contra el cotonet ha elevado en un 55% los costes de producción de los cítricos. Y citan un ejemplo. Cultivar un kilo de clemenules cuesta una media de 0,24 euros, una cantidad a la que hay que sumar los 0,14 euros que supone por kilo los tratamientos contra la plaga. En total, 0,38 euros

Con los costes por las nubes, los precios con los que se están cerrando las primeras operaciones en el campo no dan para muchas alegrías. «Estamos hablando de cifras que rondan los 0,31 euros por kilo en el caso de la clemenules y con la merma de producción que tenemos esta campaña los números no dan», dice Peris que defiende que para que el productor se gane la vida los precios no deberían ser inferiores a 0,40 euros.

"La 'nulera' cotiza en el campo a entre 0,30 y 0,33 euros el kilo y los costes de producción se han disparado. Los números no dan"

Carles Peris - secretario general de la Unió de Llauradors

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La nulera acabó la temporada pasada con una cotización en el campo de tan solo 0,18 céntimos por lo que en circunstancias normales los números de este inicio de campaña no serían del todo malos. «La del año pasado fue una de las peores de la historia en precios y este año esperábamos algo más porque el sector provincial ha hecho una gran inversión para intentar luchar contra el cotonet y, encima, tenemos un descenso de producción muy importante», insiste Francisco Nebot. Y todo eso sin contar que hay cooperativas que están enviando cartas a sus socios para informarles que, si la afección de la plaga, es alta, no van a entrar a la finca a recolectar.  

La esperanza, en diciembre

La campaña citrícola ha empezado con mal pie y parte de las esperanzas están puestas ahora en el mes de diciembre. La temporada de la clemenules empezará a finales de octubre, " pero es entre finales de noviembre y principios de diciembre cuando esperamos que Europa tire de la demanda y los precios se animen, tal y como ocurrió hace justo dos años», añade Peris.

Lo que suceda durante el último mes del año determinará una campaña que, a pesar de que este año será más corta de lo normal, da empleo en Castellón a más de 25.000 trabajadores. 

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