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MAL ARRANQUE DE LA CAMPAÑA

Los sindicatos agrarios prevén pérdidas en los cítricos por la subida de costes

Los productores reciben lo mismo que el pasado año por la clemenules pese al aumento de gastos

El escaso movimiento en los mercados afecta en los primeros compases de la actual campaña.

El escaso movimiento en los mercados afecta en los primeros compases de la actual campaña. Mediterráneo

El sector primario no es una excepción y sufre como el resto de actores de la economía castellonense el brutal incremento de los costes de producción y de los suministros de energía. Algo que coincide con un arranque de la campaña citrícola lleno de incertidumbres, y que ya estaba marcado por la reducción de aforo de casi el 40% en la principal variedad de la provincia, la clemenules, por el impacto de plagas como el cotonet.

Tan delicado es el panorama que algunas voces ya temen que se acabe trabajando a pérdidas. Las partidas destinadas a fertilizantes, electricidad o combustible se han disparado y, a diferencia de otros sectores como el azulejo, los agricultores no tienen la fuerza suficiente para repercutir este aumento en sus precios.

«Lo que se palpa a pie de campo no es positivo», apunta el secretario general de la Unió de Llauradors, Carles Peris. Los precios oficiales de la Conselleria de Agricultura indican que el kilo de clemenules oscila entre los 29 y los 36 céntimos. Destaca que es «prácticamente el mismo precio que el año pasado, algo que no es normal teniendo en cuenta que al preverse menos producción deberían ser más elevados».

Evolución y causas del aumento de costes en la citricultura.

Desde AVA-Asaja revelan por su parte que los números no salen. Fuentes de esta organización inciden que el alza de costes «ronda el 30% en variedades de mandarinas. Si los datos del IVIA (Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias) reseñan que el coste de producción de estas variedades era de 28 céntimos en el pasado año, ahora está en los 36». Los márgenes se quedan en nada.

Mercados

Si el comienzo de la pasada campaña fue esperanzador, aún muy influido por el efecto positivo de la demanda europea de cítricos por el coronavirus, en esta ocasión el interés de los principales mercados está siendo tibio. Carles Peris comenta que el movimiento «es escaso, y ahora nos tenemos que aferrar a que en noviembre repunte si llega el frío a Europa, y dejan de comercializarse las últimas naranjas procedentes de Sudáfrica», que hacen competencia con las autóctonas.

Por parte de AVA atribuyen una parte de esta crítica situación a «la sustitución en los lineales de los supermercados europeos de la producción local, que ya garantiza suficiente cantidad y calidad, por importaciones de países terceros, fundamentalmente de Sudáfrica, Egipto y Marruecos».

Fuentes ligadas al cooperativismo describen la situación como «rara, con variedades tempranas como las arrufatinas que no han cumplido con las expectativas depositadas, y con una clemenules que tendrá menos salida debido a las mermas causadas por el cotonet. La evolución de las próximas semanas será clave para evitar las temidas pérdidas en la campaña.  

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