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LOS MENORES DEBÍAN ACUDIR A FANZARA U ONDA PARA IR A CLASE

Argelita, el pueblo castellonense que reabre su escuela 47 años después

11 niños comienzan este miércoles el curso sin tener que salir de la localidad, algo que no pasaba desde ni más ni menos que 1974

Imagen de los alumnos en clase tras la reapertura del colegio en Argelita, este miércoles por la mañana.

Imagen de los alumnos en clase tras la reapertura del colegio en Argelita, este miércoles por la mañana.

Todas las vueltas al cole son especiales para los niños cada mes de septiembre. Pero la de este año será tremendamente recordada para un pueblo entero. Y es que en Argelita, en el Alto Mijares, hoy no es un día cualquiera: vuelve a tener un colegio abierto ¡¡después de 47 años!!

Lógicamente no ha sido en el mismo lugar que en 1974 (entonces la escuela estaba al final de la carretera y ahora se encuentra en el local cultural que el Ayuntamiento cedió a la Conselleria), pero casi medio siglo después, esta localidad con 120 habitantes (según los últimos datos del INE) ya ve cómo los alumnos pueden ir a clase sin necesidad de salir del pueblo.

En total, 11 estudiantes son los que han permitido al municipio recuperar su escuela, que dividirán en dos aularios: 5 niños irán al de Infantil y 6 al de Primaria. Así lo cuenta el alcalde, Aitor Balfagón, que no oculta su "emoción" e "ilusión" ante este "día histórico". "Disfrutar de un colegio abierto es algo que no hemos visto aquí en casi tres generaciones. Cuando era pequeño, recuerdo que éramos 14 o 15 niños en el pueblo, pero la mayoría se fueron yendo progresivamente y solo nos quedamos 3 o 4", comenta el primer edil, de Compromís.

Desde mediados de los 70 hasta el curso pasado, los jóvenes en edad escolar de Argelita debían ir hasta Fanzara u Onda para ir al colegio, algo que ya ha llegado a su fin. "Y en verdad tenemos tres alumnos más que podrían ir, pero como están a punto de pasar al instituto, han preferido seguir en Onda a terminar el curso que les queda", explica.

Reunión de padres en el colegio de Argelita, en la que anoche terminaban de pulir los últimos flecos ante la ansiada reapertura de la escuela. Mediterráneo

Crisol de culturas

Buena o gran parte de que la vuelta del colegio sea una realidad es por el esfuerzo del consistorio para intentar atraer gente al pueblo. Su brazo ejecutor es el plan de acogida e integración de familias, que ya está dando sus frutos. De los 11 alumnos que empiezan hoy las clases, 7 son de familias instaladas en los últimos en años en Argelita, en el que ahora mismo se pueda encontrar un crisol de culturas, ya que entre los nuevos vecinos afincados hay una familia oriunda del pueblo que tuvo que irse pero que ha podido volver, otra de origen colombiano que llegó a través del plan Reviu de la Generalitat, otra que son refugiados sirios y otra familia que procede de Albania, también buscando refugio. "La verdad es que han tenido una adaptación tan buena que no nos lo podíamos haber imaginado", relata Balfagón.

Pero ¿cuál es la fórmula del éxito? El mismo binomio antidespoblación por el que también han apostado otros pequeños pueblos: casa más trabajo. No en vano, el Ayuntamiento subvenciona parte del alquiler y hace todo lo posible por encontrar un empleo en la localidad o en los municipios del alrededor para los nuevos empadronados. En concreto, cuenta el alcalde, el consistorio da una ayuda de 150 euros al mes a la hora de pagar la vivienda, lo que, sabiendo el precio de un alquiler en Argelita (unos 300 euros), supone cubrir prácticamente el 50% de esos costes.

El principal hándicap con el que se encuentran para repoblar el municipio no es la dificultad por encontrar familias que quieran ir a Argelita, sino la falta de alojamiento. "Podríamos tener a más gente, pero el problema es que no tenemos viviendas donde puedan quedarse, ni públicas ni privadas. Es una lástima", reconoce.

Bajar ratios y simplificar trámites

Para Balfagón, otro factor que también ha influido sobremanera para lograr recuperar la escuela tras casi medio siglo es el político. "Cuando el colegio cerró, no lo hizo por falta de niños, ya que había más de 30 jóvenes en edad escolar en su momento, sino por temas políticos", recuerda, y hace hincapié en que el cambio de gobierno y la llegada del Botànic (PSPV-PSOE y Compromís) a la Generalitat en el 2015 fue clave para lograr "un cambio de modelo".

"No había facilidades para apostar por la escuela rural, te pedían que hubiera un mínimo de 15 niños para poder abrir un colegio. Y las familias encima tenían que llevar al menos dos años viviendo en el pueblo. Ahora, por suerte, todo ha cambiado y es más sencillo. Ha significado mucho que hayan simplificado los trámites y hayan bajado la ratio mínima. Ahora con 5 niños ya puedes reabrir una escuela", concluye el alcalde.

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