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El Periódico Mediterráneo

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en atención primaria y en los hospitales de castellón

Las bajas covid en los sanitarios hacen estragos en la asistencia en Castellón

Los centros de salud aplazan las citas o alargan el tiempo de espera para ser visitado por el médico

Los contagios entre el personal sanitario vuelven a crecer.

La explosión de positivos de coronavirus por la enorme contagiosidad de ómicron que se ha saldado con más de 17.000 nuevos positivos en la provincia de Castellón desde el pasado lunes al viernes está provocando graves problemas en el funcionamiento ordinario de empresas y sectores esenciales, como el sanitario. Como informó Mediterráneo, el covid está detrás de 288 bajas laborales al día en Castellón. Una situación de la que tampoco se libran los centros de salud y hospitales, a pesar de que la mayoría de sanitarios tiene ya administrada la terceras dosis contra el coronavirus.

Por tanto, las bajas de sanitarios y la mayor presión asistencial en esta sexta ola está empezando a hacer estragos en la atención sanitaria. Según las últimas cifras oficiales de Sanitat, a 6 de enero había un total de 1.289 sanitarios de baja en la Comunitat y otros 582 en cuarentena.

Una sanitaria atiende a un paciente de Covid-19. EFE

A las incapacidades temporales por el covid-19 se unen las que ya se arrastran derivadas del estrés laboral durante casi dos años de pandemia. Los sindicatos insisten en que los hospitales y Atención Primaria ya se están resintiendo justo en un momento donde se requieren los máximos recursos humanos disponibles

Más demora

Por ejemplo, en los centros de salud se están posponiendo citas o alargando los tiempos de espera a dos semana o más. Esta situación, según el sindicato CSIF, se registra en centros de salud de Castelló como Palleter, Pintor Sorolla, Gran Vía o Illes Columbretes. Un problema que también se da en otros municipios y que, incluso, se agrava en el interior. Por ejemplo, Morella ha cerrado provisionalmente los consultorios de Vallibona, Xiva, Ortells y Castell de Cabres para centralizar los recursos existentes.

No solo Primaria está notando los efectos de las bajas de los sanitarios, también la atención hospitalaria. Según alertó el Consejo de Enfermería de la Comunitat ya no quedan enfermeras en algunos departamentos de salud y las que hay «ya no pueden asumir más carga de trabajo». Asimismo, advirtió de que en hospitales comarcales donde el nivel de absentismo por el coronavirus crece hasta, incluso, el 20%.

De todos modos, a pesar de la merma en el personal y el aumento en las hospitalizaciones, los hospitales, como el General, están intentando mantener en las agendas las máximas operaciones sin ingreso para evitar un repunte exagerado en las listas de espera quirúrgicas una vez pase esta sexta ola del coronavirus. Sí se están suspendiendo las programadas que requieren hospitalización.

En el Provincial

La atención especializada también sufre las consecuencias de que haya personal de baja al estar infectado. Por ejemplo, en el Hospital Provincial de Castelló, la baja de enfermeras de Cardiología ha provocado que, por ejemplo, procedimientos como la colocación del holter cardíaco a pacientes se estén cancelando. «Se ha asignado una enfermera a la consulta. Se retrasará unos días la colocación de estos dispositivos en los casos no prioritarios. Obviamente, en urgentes sí se están colocando», apuntaron desde el centro hospitalario.

Refuerzos

La situación del personal sanitario por la enorme presión que están soportando preocupa, aunque esta podría haber sido aún peor si la Conselleria de Sanitat, como preveía inicialmente, no hubiera renovado los cerca de 6.000 contratos de refuerzo, más de 800 de ellos en la provincia de Castellón. De momento, estas contrataciones están prorrogadas hasta abril, aunque podrían alargarse más tiempo.

Hay que tener en cuenta que, aunque se prevé que la situación epidémica mejore, se desconoce todavía cuál será el devenir del virus, además la vacunación prosigue con la inoculación de terceras dosis a toda la población mayor de 18 años y ya se debe empezar también con el cuarto pinchazo, de momento, a los enfermos inmunodeprimidos.

Un trabajador sanitario inyecta la vacuna contra el Covid-19 a un menor. Eduardo Parra - Europa Press

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