«El éxito se produce al dar siempre la máxima importancia al cliente»
PIONERO. El presidente de Macer, Agustín Poyatos, en las dependencias la compañía de tecnología cerámica. / Manolo Nebot
Su empresa es una de las más conocidas del clúster cerámico, reconocida por su nivel técnico. Agustín Poyatos recuerda la trayectoria de 50 años de Macer y el futuro que le espera a la industria azulejera.
¿Cuáles son los momentos claves de la historia de Macer?
En primer lugar el nacimiento. Se consiguió por los socios que la fundamos: Manolo Marzá, Enrique Cubertorer, Pedro Valerio, Rafael Muñoz, Serafín Sales y yo mismo. Luego ha habido transiciones y cambios, gente que ha salido, y al irse jubilando los socios, Macer ha comprado sus acciones, de modo que tengo el 94% y mi hermano Mariano el 6%. Pero me gusta recordar que, al principio, me entrevisté con uno de los dueños de Zirconio para irme a trabajar con él y me dijo que no, que lo mejor era que montara una empresa propia y que le fabricara ocho primeros moldes. Era don José Soriano, fundador de Porcelanosa. Y de ahí nació Macer. Después montamos la empresa en Almassora, en un local de 150 metros. Nuestro éxito se produce porque, desde que empezamos, siempre damos la máxima importancia al cliente para que tenga buen servicio. Y a que el no en esta empresa no existió, no existe y mientras yo esté no existirá. Todo lo que pide el cliente se tiene que hacer en el tiempo que decida.
¿Cómo ha evolucionado Macer y sus productos?
-Lo nuestro siempre han sido los moldes pero hemos cambiado la tecnología y la forma de fabricarlos. Los moldes se tuvieron que cambiar. Luego vino el porcelánico y cambió la tecnología, y Macer fue pionera. No solo vendíamos moldes, sino que asesorábamos a nuestros clientes de forma continua. Yo trabajo en moldes desde 1965, con prensas manuales, semiautomáticas, las de fricción, hidráulicas, prensas para grandes formatos... Y siempre hemos sido punteros en los cambios tecnológicos de la cerámica. El éxito de Macer es nuestra capacidad de invertir y hacernos más grandes manteniendo un buen servicio.
¿Cómo se han adaptado a los cambios tecnológicos?
Con la digitalización hemos estado implicados con gente de compañías como Kerajet, Ferro o Zirconio, y ha sido una de las grandes aportaciones para el sector. Es el mejor paso, aunque en algún sentido también ha sido el peor. Y me explico: con el digital, ahora cualquier persona en cualquier fábrica del mundo puede hacer exactamente lo mismo que una empresa número uno. Por eso ha venido mucha competencia. Hay quien compra tecnología digital, la implanta y produce con gran calidad. En cambio, antes era más difícil acceder a esta calidad puntera, de la que España siempre ha un sido referente en todo el mundo.
¿Cuáles son los mercados más interesantes, al margen de España, para Macer?
Siempre hemos estado en el mundo, porque en crisis anteriores se tuvieron que tomar decisiones. En el 2006, ampliamos la exportación con resultados positivos y tenemos países que tienen un peso muy importante en la facturación. De la fabricación, el 50% es nacional y la otra mitad es al exterior. Los países más importantes son Marruecos, Argelia (aunque ahora está el problema del bloqueo comercial), México, Colombia, Ecuador, Guatemala, Estados Unidos o Venezuela. También están Irán, Vietnam, Turquía, Indonesia, Bulgaria, Egipto, y conocemos el mercado tunecino.
«El legado más importante son los amigos y las personas que he conocido»
¿Qué legado ha dejado Macer en Almassora con sus acciones de responsabilidad social y en el apoyo al deporte?
Los grandes amigos y la gente de Almassora. Siempre hemos colaborado en iniciativas deportivas y sociales de todo tipo. Pero lo más importante son los grandes amigos y las grandes personas que he conocido, que son muchas en todo este tiempo.
¿De qué iniciativas se siente más orgulloso?
Desde que nací practico deporte. Almassora se acordará del respaldo a Toni Boluda, el primer castellonense en el París Dakar gracias al patrocinio de Macer. Después fue el legado del fútbol sala, y para mí, cuando estaba de presidente del Almazora de fútbol, se hizo la inauguración del campo de la Garrofera, contra el Valencia, y había más de 2.000 personas, no sé ni cómo entraron.
¿Cómo se lleva a cabo el relevo generacional dentro de Macer?
Tengo un buen equipo a nivel de producción, joven, con una media de 45 años; también en la parte administrativa hay buen equipo. La dirección general es más compleja. Pero no me da miedo, porque hay un buen equipo en todos los sentidos, y así la empresa puede funcionar perfectamente, esté Agustín o no. Tengo mis dos hijas, que no han seguido la senda de este trabajo, pero están en el consejo de administración y Macer puede seguir gracias al magnífico grupo humano que lo integra.
¿Cuáles son los nombres fundamentales de Macer, que han hecho grande a la compañía?
Todos y cada uno de los que han trabajado, al 100%, en general, los que estuvieron, los que están y también los que estarán.
«Nos tenemos que poner todos de acuerdo para ir de la mano en Cevisama»
Dentro del ámbito de la promoción de novedades. ¿Se ha planteado volver a la feria Cevisama?
Soy un enamorado de las ferias, pero se tiene que hacer una cosa, y es que nos pongamos todos de acuerdo, el sector, sea quien sea, directos o indirectos, fabricantes o no fabricantes, creo que si queremos potenciar el sector debemos ir todos de la mano a Cevisama, Unos más, unos menos, pero todos presentes, siempre y cuando haya una dirección de feria que se preocupe de nuestro sector y verán cómo respondemos todos en Cevisama 2024 como siempre habíamos hecho.
Macer ha dejado una importante documentación a través de los manuales técnicos ¿Qué han aportado al sector cerámico?
-El sector nos conoce a la perfección y lo que hacemos con esto es para que, en la historia de la cerámica, conste cómo ha ido evolucionando. Todos los libros los compartimos con el sector, con los clientes, con la UJI, el Instituto de Tecnología Cerámica y la Asociación de Técnicos Cerámicos. Hasta nuestra primera publicación en el 98 no había ninguna documentación al respecto, ahora pueden revisar la historia y evolución de los moldes o consultar el funcionamiento de un mecanismo concreto. Verán lo que había y lo que se pueden encontrar. Y cuando haya cambios significativos, como los que ha habido desde 1965 hasta 2023, lo actualizaremos. Pronto vendrán unas prensas nuevas y, en vez de un molde de 200 kilos, pasará a 25.000 kilos. En 2024 se seguirá haciendo el cambio tecnológico y nosotros, de la mano del profesor Rafael Galindo y José Antonio Pérez, ya estaremos haciendo el libro para que esté. Este es mi objetivo.
Usted ha vivido cambios y crisis. ¿Hay futuro para la cerámica?
Con esta, he vivido cuatro crisis. En 1980 hubo muchas fábricas millonarias que acabaron, por el cambio tecnológico, de vía seca a atomizado, y los que apostaron por atomizado siguieron adelante y los que no, se fueron a la calle. En 1990 sufrimos por la guerra del golfo y la bajada del dólar. Y luego la del 2008. De todas se ha salido adelante, aunque en esta lo que veo es la competencia cerámica en el mundo por los cambios tecnológicos, y al haber más competencia por los costes eso nos lleva a estar más preocupados. Por eso quiero saber si hay alguna formula para que los políticos sean capaces de ayudar al sector en los costes, tal y como han ayudado en otros países. Tienen que actuar para que seamos más competitivos. Y no con medallas, sino con hechos reales.