UN VIAJE A LA HISTORIA

Peñíscola, una ventana al pasado de belleza atemporal

La Ciudad del Mar fue declarada en 1972 Conjunto Histórico-Artístico por los valores que atesora

El castillo fortificado enmarca y alberga un sinfín de atractivos en esta población de referencia turística.

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Peñíscola

La Ciudad en el Mar ofrece al visitante un viaje a la historia desde sus bellos enclaves y rincones, que han permanecido en el tiempo hasta nuestros días. El patrimonio cultural y arquitectónico de Peñíscola va más allá de la reconocible silueta de la población, motivo por el cual fue declarada en 1972 Conjunto Histórico-Artístico en base a la colección de valores patrimoniales que la integran.

Las murallas de la ciudadela fueron construidas en diferentes épocas.

Fortaleza

Las murallas de la ciudadela fueron construidas en diferentes épocas, dando forma a la fortaleza inexpugnable adaptada a la orografía, que aún se conserva como testigo de todas ellas. En ellas pueden distinguirse tres zonas. Las fortificaciones de la cara este, situadas sobre el acantilado, van desde la batería baja del Maset hasta el conocido Bufador. Estas incluyen intervenciones del siglo XVIII superpuestas a las ya existentes medievales.

En las caras oeste y norte, la fortificación es de origen renacentista y supone la vista frontal desde la playa Norte, abarcando desde el baluarte Santa María hasta el parque de Artillería, en la falda del Castillo del Papa Luna. Por último, la fachada suroeste es una muralla medieval que discurre desde el fortín del Bonete hasta la batería de Santa Ana.

Uno de los accesos a la ciudad amurallada es el portal de Sant Pere, cuya construcción fue ordenada por el Papa Luna, en el siglo XV, para que funcionara como un nuevo acceso por mar y creando así un embarcadero. Al construirse el puerto, hace ahora 100 años, se convirtió en acceso terrestre al recinto. En el portal puede todavía verse el escudo de Benedicto XIII y la época de construcción del mismo coincide con la de la muralla de la Fuente, que va desde este acceso hasta la Batería de Santa Ana, sobre el manantial de la Font de Dins.

El castillo está emplazado en la zona más alta del peñón de roca, alcanzando una altura de 64 metros sobre el nivel del mar.

Castillo

El castillo está emplazado en la zona más alta del peñón de roca, alcanzando una altura de 64 metros sobre el nivel del mar. Con un perímetro de más de 200 metros y una altura media de 20, los Templarios fueron los artífices de esta obra románica construida entre 1294 y 1307 sobre los restos de la antigua alcazaba árabe.

Tras los templarios llegó Pedro de Luna (Benedicto XIII), quien realizó algunas modificaciones para convertirlo en un auténtico palacio papal. En todo el conjunto son protagonistas la robustez y la sobriedad, tanto en las estancias templarias como en los enclaves estratégicos. Del castillo destaca la biblioteca, considerada una de las mejores del mundo en la época.

Ni los bombardeos, ni las múltiples guerras y asedios consiguieron alterar la conformación del castillo, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931 y cedido, por orden ministerial, en 1957 a la diputación de Castellón.

El faro de Peñíscola está situado junto a la entrada del castillo templario.

El faro y Berlanga

Sus inmediaciones, su conservación y su atractivo cinematográfico convierten al faro de Peñíscola en uno de los imprescindibles del litoral español. Su señal luminosa alcanza los 65 kilómetros. La edificación actual data del 1892 y está situado junto a la entrada del castillo templario, formando un amplio y alto balcón al mar desde el que contemplar la inmensidad del Mediterráneo.

Luis García Berlanga escogió Peñíscola como escenario de rodajes y una de las localizaciones que no falta en sus películas es el faro. Tanto en París Tombuctú (1999) como en Calabuch (1956), el director quiso incluir esta construcción en sus escenas, del mismo modo que Mediaset con el Chiringuito de Pepe, en 2014.

Museu de la Mar

El patrimonio cultural marinero de Peñíscola ha sido tal que en la década de los 90 nació el Museu de la Mar. El espacio se emplaza en las antiguas escuelas del pueblo, conocidas como Les Costures. Está ubicado en el baluarte del Príncipe, la muralla del este del Peñón. Cuando las escuelas se trasladaron en 1969, el edificio quedó en estado de abandono, pero fue nuevamente restaurado a partir de 1993.

Actualmente, las instalaciones del Museu de la Mar están certificadas como Centro Azul y acogen una exposición permanente formada por maquetas de naves, documentos, medios audiovisuales y piezas únicas. El museo se divide en tres secciones: la de historia y arqueología, la de pesca y la de fauna marina.

La Virgen de Ermitana es el epicentro de la profunda devoción hacia su patrona.

Ermitana

Asimismo, otra de sus joyas es el ermitorio de la Virgen de Ermitana, para la ciudadanía peñiscolana, el epicentro de la profunda devoción hacia su patrona.

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El santuario está ubicado junto al castillo y su edificación, que data del 1708, está caracterizada por la obra de sillería labrada en sus adornos, escudos y molduras. La fachada del ermitorio integra también el campanario, emisor de Les Campanes al Vol que anuncian las fiestas patronales del municipio, en honor a la Virgen de Ermitana.

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