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El Periódico Mediterráneo

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Nuevo episodio de gamberrismo en mobiliario de la ciudad

Vándalos rompen en Vila-real piezas de la obra de arte urbano recién inaugurada en la BUC

El Ayuntamiento condena los hechos e investiga para hallar a los posibles autores

Los gamberros ya han provocado daños en la creación del jardín de la BUC pese a haberse estrenado hace tan solo unos días.

Nuevo episodio de vandalismo en Vila-real. El último elemento del mobiliario urbano que ha sido objeto de acción de los gamberros es Miratge, la colorida pieza de arte que revitaliza el jardín de la Biblioteca Universitària del Coneixement (BUC), que pese a haber sido inaugurada hace tan solo unos días (la presentación fue el jueves), ya ha sufrido daños después de que alguien haya roto varias piezas que conforman la obra.

Para el concejal de Ciencia e Innovación, Eduardo Pérez, estos hechos son «una falta de consideración hacia el trabajo de toda la gente que hizo posible la creación», desde los alumnos de la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASD) hasta el profesorado o la empresa que ha colaborado.

Instalación "única"

El edil lamenta que esta instalación, «única» en Vila-real, haya sido atacada por los vándalos, por lo que confía en que a partir de ahora «se imponga el civismo, el respeto y la estima por lo nuestro» y que no haya que «lamentar de nuevo más episodios como este» en el futuro.

Su homóloga en Seguridad Ciudadana, Silvia Gómez, se muestra rotunda y asegura que estos hechos son «una muestra de un incivismo» que van a «perseguir», porque «no puede ser que un grupo de incívicos prive a toda la ciudadanía de disfrutar de este enclave, que es, sobre todo, un espacio para la convivencia», argumenta.

La concejala cuenta que fueron los vecinos los que avisaron a la Policía Local y remarca que estarán «vigilantes» para que «no vuelva a pasar e identificar a los culpables».

No es un episodio aislado

Este incidente no es algo aislado, ya que la ciudad ha registrado una cascada de episodios vandálicos. Los más recientes fueron el ataque a un árbol de Navidad (decorado por la asociación de vecinos Cervantes) en la plaza del Alguer y la desaparición de las orejas del burro del belén, aunque solo el año pasado hubo muchos más, como los daños en una de las puertas del Molí la Vila, 14 farolas rotas en la Ciutat Esportiva Municipal, una valla introducida en una canasta en el parque Josep Calduch o los desperfectos en el entorno de la basílica de Sant Pasqual.

Tampoco hay que remontarse muy lejos en el tiempo para recordar los destrozos en las balizas de madera de la ruta botánica o cómo los gamberros pusieron la puntilla al servicio del BiciVila’t.

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