El COIICV apuesta por el valor del tejido industrial
La entidad ejerce de nexo entre empresas, profesionales y la Administración
INSTALACIONES. La sede de la demarcación castellonense se encuentra ubicada en la avenida del Mar, 46, de la capital de la Plana. | MEDITERRÁNEO
El Colegio de Ingenieros Industriales de Castellón supone uno de los agentes fundamentales en la apuesta por el desarrollo del tejido industrial, con especial incidencia en el sector cerámico, ya que representa uno de los principales motores de crecimiento, empleo y riqueza a nivel provincial.
En base a esta premisa clave, la entidad, que en la actualidad cuenta con más de 3.500 ingenieros industriales colegiados en la Comunitat Valenciana (de los cuales 600 corresponden a la provincia de Castellón), impulsa y desarrolla distintas iniciativas que respaldan al sector del azulejo. Entre ellas hay dos que, por su repercusión y relevancia, cobran especial protagonismo. La primera de ellas es el laboratorio cerámico Sebastián Carpi, un espacio que cumple 50 años prestando servicio a la industria y ayudando a superar las barreras técnicas que imponen las exportaciones.
La segunda acción se materializa en Qualicer, el congreso de calidad del azulejo que, cada dos años, recuerda que la capital mundial de la calidad cerámica está ubicada en la Comunitat Valenciana.
A estas iniciativas hay que añadir un decidido esfuerzo, junto con la universidad, para que los estudiantes de Ingeniería puedan atender a la demanda de las firmas mediante los conocimientos adecuados, la capacidad de adaptación y el trabajo.
Colaboración transversal
Asimismo, en una situación complicada como la que atraviesa el sector cerámico en la actualidad, tanto por la repercusión de las tensiones derivadas del conflicto en Ucrania en los precios de venta, la energía y las materias primas, como por la caída de la demanda mundial, el Colegio juega un papel importante a nivel consultivo y de colaboración transversal con las administraciones en la elaboración y aplicación de normativas para la consecución de una transformación industrial fundamentada en el desarrollo y aplicación de estándares sostenibles, contribuyendo a la ética y la responsabilidad social.
En este sentido, como señala el decano del Colegio de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana, Juan Vicente Bono, "nos hemos ofrecido a poner a disposición de las administraciones nuestra capacidad técnica y profesional. Por ejemplo, actualmente queremos ayudar el endémico estancamiento existente en materia de licencias de obra y actividad que presenta la Comunitat Valenciana, y que supone la pérdida de confianza inversora, de oportunidades y de generación de empleo". En este sentido, según los datos que maneja el Colegio, en Castellón, el acumulado en agosto de visado de proyectos registra una caída del 20%, por lo que Bono incide en que "al margen de las ayudas necesarias, la agilidad en la concesión de licencias y la eliminación de trabas por parte de las administraciones es fundamental". En base a ello, el Colegio muestra su disposición a "seguir tendiendo la mano a las administraciones públicas, en los desarrollos legislativos de nuestra industria" así como en el respaldo y desarrollo de acciones que contribuyan ala transición energética y la potenciación de las energías renovables.
Como colectivo profesional, los ingenieros industriales son esenciales en este sector en pleno crecimiento, que se ha visto reforzado con la puesta en marcha de un hub industrial de energías renovables en la Comunitat Valenciana, así como el llamado Pacto Valenciano del Hidrógeno verde y también el anuncio de una de la empresas líderes del sector cerámico, de una inversión de 250 millones de euros para transformar sus centros de producción y reducir las emisiones de CO2 a cero.
Proyección
Desde el colegio explican que "hay empleo y demanda en la Ingeniería Industrial, ya que la industria necesita a estos profesionales". "Tenemos un índice de empleabilidad del 97%, ya que un ingeniero industrial tiene las habilidades técnicas para desempeñar roles en logística, producción, optimización, administración, innovación e investigación, necesarios en toda empresa", explica Bono.
El mercado laboral demanda perfiles técnicos con proyección y desarrollo de carrera, en especial en el área de las energías renovables y, en concreto, en la fotovoltaica. No obstante, los más demandados son los relacionados con el área de operaciones, mejora de procesos y gestión de proyectos. "Estar colegiado es una garantía de formación, acompañamiento y respaldo. Es una herramienta imprescindible para regular el correcto ejercicio de la profesión, defender los intereses del profesional y estar al día de las novedades formativas y legislativas", concluye el decano.